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¿Quién es el concejal del barrio de Gràcia de Barcelona?

El fracaso de Eloi Badia a la hora de gestionar la crisis de la violencia 'okupa' de esta semana dejan al hombre de confianza de Colau y Pisarello en una situación delicada

Eloi Badia (en el centro arriba), hombre de confiaza de Colau (derecha), impulsor de la plataforma Aigua és Vida (izquierda) y responsable de la gestión municipal de los disturbios de Gràcia (abajo).
29.05.2016 00:00 h.
5 min

Los graves disturbios causados por los okupas esta semana en el barrio de Gràcia de Barcelona dejan en el punto de mira a Eloi Badia, el concejal del distrito. Badia, pese a proceder del activismo y de los movimientos populares, ha sido incapaz de gestionar eficazmente una situación que le ha estallado en la cara y ante la que se ha puesto de perfil.

En las pocas entrevistas concedidas a los medios estos días, el concejal ha tratado de quitar hierro a los heridos y a los destrozos causados por los violentos --con un coste de cerca de 80.000 euros únicamente en mobiliario urbano--, ha insistido en que los altercados han sido generados por un grupo muy minoritario, y ha tildado de "daños colaterales" los estragos ocasionados a vecinos y comercios.

Equidistancia entre violentos y Mossos

Badia también ha destacado por mantener una posición equidistante entre los okupas violentos y los Mossos d’Esquadra, subrayando su condena a "todo tipo de violencia" y poniendo en duda la proporcionalidad de la respuesta de la policía autonómica.

Eso sí, ha querido dejar claro que la Guardia Urbana solo ha efectuado labores de "apoyo" y que "todo el dispositivo y actuación" de seguridad "es responsabilidad de los Mossos d’Esquadra".

La respuesta del consistorio, un e-mail a los 'okupas'

En relación a la respuesta del ayuntamiento, el concejal se ha limitado a indicar que se trata de "una situación complicada" y que "seguramente la solución no la tendremos nosotros". Incluso ha llegado a reconocer que, en estos días, el principal "intento de diálogo" del consistorio con los okupas ha consistido en el envío de un correo electrónico, del que no han obtenido respuesta.

Badia, además, ha defendido la actividad de los okupas en el Banc Expropiat, la antigua oficina bancaria cuyo desalojo desató la reacción de los violentos. "Hace cuatro días teníamos un colectivo en el barrio muy bien integrado con actividades diurnas con buena acogida y sin quejas de convivencia", ha indicado. De hecho, Badia ha llegado a referirse a los okupas como "usuarios" del local.

En otra ocasión, el concejal ha criticado al anterior alcalde, Xavier Trias, por pagar el alquiler de la oficina okupada. Pero sus reproches se han centrado en el hecho de que esa decisión no estuviera consensuada con los propios okupas, lo que llevó a la actual administración municipal a cancelar los pagos.

Hombre de confianza de Colau y Pisarello

A pesar de la desastrosa gestión de esta crisis, Badia sigue recibiendo el apoyo incondicional de la alcaldesa, Ada Colau, y de su número dos y primer teniente de alcalde, Gerardo Pisarello.

Badia --que era el número 12 de las lista por Barcelona en Comú en las elecciones de mayo de 2015-- sustituyó a Raimundo Viejo en noviembre pasado cuando este dejó el consistorio para incorporarse a la candidatura de En Comú Podem y lograr un acta de diputado en el Congreso.

Las sombras en la gestión del agua

Badia era hasta entonces el jefe de gabinete de Pisarello y pasó a convertirse en el hombre fuerte del ayuntamiento, asumiendo no solo la Concejalía del distrito de Gràcia, sino también las áreas de Presidencia, Territorio, Agua y Energía.

Badia es conocido por ser uno de los principales impulsores de la plataforma Aigua és Vida, que promueve la nacionalización total de la gestión del agua. Sin embargo, su acción al frente de este área se ha caracterizado por las sombras, hasta el punto de haber apadrinado el nombramiento de Joan Pinyol como director del departamento de Medio Ambiente del Área Metropolitana de Barcelona (AMC), pese a proceder del sector negocios de CDC y ser uno de los responsables del fiasco de ATLL. Unas sombras que, como presidente de Cementiris de Barcelona, también se extienden a la criticada gestión --o, más bien, inacción-- en el caso del crematorio proyectado en el Besós.

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