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Crida Nacional per la República, el movimiento transversal creado por Carles Puigdemont para reordenar el espacio neoconvergente, abandona la sede de la calle Llúria de Barcelona / CG

Puigdemont intenta a la desesperada reordenar el espacio neoconvergente

Crida Nacional per la República prepara un acto para el mes de julio mientras intenta buscar el encaje del PDeCAT en una confluencia transversal, lejos de lograr la unidad independentista

6 min

Tan pronto aparece como desaparece. Durante sus dos cortos años de vida, han sido pocos los actos organizados por Crida Nacional per la República, la plataforma impulsada a mayor gloria de Carles Puigdemont. Pero ahora, el expresidente ha tocado a rebato. Se desconoce la fecha de las elecciones, pero a diferencia del resto de formaciones políticas, los herederos de Convergència carecen de un candidato.

David Bonvehí (i), presidente del PDeCAT, y Carles Puigdemont (d), impulsor de La Crida / EFE
David Bonvehí (i), presidente del PDeCAT, y Carles Puigdemont (d), impulsor de la Crida / EFE

Y Puigdemont insiste en la necesidad de crear un espacio transversal, que esté por encima de los partidos. Esa es la esencia de Crida, que prepara para el mes de julio un acto de reafirmación de ese último intento de unificar al independentismo. Pero a pesar del liderazgo indiscutible del de Waterloo, los intentos han sido, hasta el momento, infructuosos.

El rechazo de ERC y las dudas del PDeCAT

ERC, que intenta apuntalar una alianza de la izquierda con los comunes y el PSC, no estará en esa confluencia y tampoco la CUP. Al menos oficialmente, pues dirigentes de Poble Lliure, como Guillem Fuster, forman parte del Consell per la República --con numerosos vasos comunicantes con Crida--. Y el PDeCAT teme diluirse en ella.

Cita, por tanto, en julio de esta asociación cívica con vocación de presentarse a las elecciones, que además cambia de sede. Abandona las oficinas de la calle Llúria para trasladarse a “a otro espacio más grande y que nos ofrece más posibilidades también en el centro de Barcelona. Por las condiciones de la pandemia, se está alargando más de lo previsto”, explican fuentes de la Crida.

El propio movimiento político, presidido por el expresidente de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), Jordi Sànchez --en prisión por el procés-- resume su trayectoria en tres fechas: el 16 de julio de 2018, cuando la Crida se presentó en el Ateneu Barcelonès. El 27 de octubre de ese año, cuando se celebró la Convención Fundacional en Manresa --coincidiendo con el primer aniversario de la declaración unilateral de independencia-- y el 26 de enero de 2019, fecha en la que el CCIB acogió el Congreso constituyente.

Pocas noticias más han llegado de la Crida, con Toni Morral como secretario general y un gobierno de dirección política del que forman parte Laura Borràs, Elsa Artadi, Ferran Mascarell, Damià Calvet y Albert Batet, entre otros. Eduard Pujol y Josep Lluís Alay integran, junto a otros, la coordinadora de la Crida.

Contactos entre Sánchez y Bonvehí

Los contactos entre Jordi Sànchez y el partido presidido por David Bonvehí son constantes, pero de momento no se ha encontrado una fórmula de consenso para aglutinar y ensanchar la base que hoy representa Junts per Catalunya. El expresidente Artur Mas ha ejercido de interlocutor con Puigdemont en diversas ocasiones. Pero, hasta ahora, lo único que se sabe es que son muchos los candidatos que suenan para encabezar esa confluencia. Laura Borràs, Marta Madrenas, Damià Calvet, Jordi Puigneró… Y, más recientemente, Joan Canadell, presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, visto con buenos ojos por Puigdemont, pero no por el PDeCAT.

Aunque quizá la jugada es apostar por un secesionista radical para que Bonvehí acabe aceptando a otro de los favoritos del expresident, Puigneró. De la transversalidad pretendida por el fugado dan cuenta los pretendidos fichajes de Lluís Llach, que fue diputado por Junts pel Sí --la coalición electoral integrada por CDC y ERC--; el exvicepresidente del Gobierno y exlíder republicano Josep Lluís Carod-Rovira y el citado cupaire Guillem Fuster, tal como publicó Crónica Global.

La influencia del 'PNV catalán'

Del movimiento que representa la Crida se descolgó hace tiempo Marta Pascal, que recientemente rompió el carnet del PDeCAT para entregarse a impulsar el Partit Nacionalista de Catalunya (PNC). Una especie de PNV a la catalana que huye de las aventuras unilaterales de de Puigdemont.

De ahí que el PDeCAT se vea ahora en la tesitura de coaligarse con el de Waterloo o soltar lastre. Esta segunda opción sería arriesgada pues, a pesar de retener el poder municipal a través de alcaldes y concejales, el partido de Bonvehí pescaría en el mismo caladero catalanista del PNC. ¿Una fusión entre ambos partidos y Units per Avançar? Quizá sea la apuesta más segura.

De la catarsis continua en el espectro neoconvergente da fe un vídeo promocional titulado "Nacer para desaparecer". Revelador.