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Una imagen de Carles Puigdemont valorando las penas pedidas por la Fiscalía para los presos independentistas / TWITTER

Puigdemont implora al gobierno canadiense que le "escuche"

El expresidente de la Generalitat pide al primer ministro Justin Trudeau que le atienda y cree que la democracia "está en peligro en todo el mundo"

10.11.2018 19:04 h.
4 min

Carles Puigdemont continúa intentando que algún dirigente internacional le preste un mínimo de atención. El expresidente de la Generalitat no tira la toalla a pesar de su nulo éxito en sumar adhesiones a la causa independentista por el mundo. Esta vez, ha llamado a las puertas del primer ministro canadiense, Justin Trudeau, al que implora que le "escuche".

"No está obligado a apoyar la independencia, pero por favor, escúchenos", le ha dicho Puigdemont en declaraciones publicadas en el diario de dicho país Le Droit. El líder de la Crida ruega a los canadienses que no vean el procés como "un problema interno", sino como un asunto de máximo interés mundial. Y es que, a su juicio, está en juego la democracia.

"La democracia está en peligro"

"Si la democracia está en peligro en alguna parte, también está en peligro en todo el mundo. Lo que está sucediendo en Cataluña es una mala señal para todos los demás pueblos que desean independizarse en el futuro", sostiene, aludiendo abiertamente al caso de la región canadiense del Quebec.

El diario se además hace eco de las palabras que Puigdemont le dijo al periodista del Journal de Montréal, Boris Prouxl. Según éste, el expresidente le comentó que la reacción del Gobierno español al referédum ilegal del 1-O y la declaración unilateral de independencia del 27-O es una prueba de que en Europa aún perdura el fascismo. Y llega a comparar lo vivido esos días con la Inquisición.

Prisa por la independencia

Puigdemont considera que su estancia en Bélgica debería servir para hacer un llamamiento internacional contra la vulneración de derechos que, a su juicio, se dan en España.

El líder postconvergente asegura que su estancia en la mansión de Waterloo la está viviendo "bien y mal", porque "personalmente, el exilio es difícil". El periodista explica que Puigdemont "tiene prisa" en lograr la independencia. Y que intenta aprovechar su escapada a Bélgica, donde se encuentran un número significativo de instituciones europeas, para intentar hacer llegar a ellas su causa.

Empobrecimiento y fuga de empresas

La llamada de Puigdemont a las puertas del gobierno canadense llega poco más de un mes después de que Pedro Sánchez visitara al primer ministro Trudeau en Quebec. Una región francófona que tuvo dos referéndums de autodeterminación acordados en 1980 y 1995. Y donde en los últimos años el independentismo se ha hundido irremisiblemente en las encuestas.

Al igual que ahora en Cataluña, la consecuencia inmediata de dichos referéndums fue un aumento de la tensión social y de la incertidumbre. En ambos ganó el 'no' a la separación, en el caso del de 1995, por un margen mínimo de apenas 55.000 votos. El debate nacional propició la fuga de empresas, bancos y de ciudadanos angloparlantes. La economía, que había sido el motor del país, se ha empobrecido en las últimas décadas, hasta el punto de dejar de serlo. Y, con el paso de los años, todos esos factores contribuyeron a reducir de manera notable el fervor independentista en la región.