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El líder de Ciudadanos en Cataluña, Carlos Carrizosa

¿Por qué Cs es incapaz de consolidarse en Cataluña?

Este sábado se cumplen trece años desde su alumbramiento como partido político, pero no logra tener implantación territorial en Cataluña pese a haber sido primera fuerza en las elecciones al Parlament

7 min

Este 1 de junio Ciudadanos cumple 13 años desde su alumbramiento. Lo que empezó siendo una plataforma de intelectuales críticos con el nacionalismo catalán se ha consolidado en las últimas elecciones generales del 28 de abril como el tercer partido más importante de ámbito nacional.

El partido liderado desde sus inicios por Albert Rivera logró obtener tres escaños --todos por la circunscripción de Barcelona-- la primera vez que concurrió en unas elecciones, que fueron las del Parlament de Cataluña del 16 de septiembre de 2006. En las últimas elecciones autonómicas, celebradas el 21 de diciembre de 2017, la formación naranja logró ser la fuerza más votada, superando el millón de votos (1.109.732 sufragios) y cosechando 36 diputados. Un éxito rotundo capitaneado por Inés Arrimadas tras la marcha de Rivera a Madrid.

Sin embargo, después de conseguir ser la fuerza más votada por los catalanes a finales de 2017, no ha logrado consolidarse a nivel territorial en Cataluña. En los comicios muncipales no ha obtenido ninguna alcaldía y en las europeas --celebradas ambas el 26 de mayo-- cae en cuarto lugar y se queda por detrás de JxCat, la candidatura socialista liderada por Josep Borrell, y ERC. Una tendencia que también se dio en las generales de hace tan solo un mes, cuando Cs quedó en quinta posición, por detrás de ERC, PSC, En Comú Podem y JxCat.

Eje nacional frente a eje ideológico

Antes de sacar conclusiones cabe destacar que se trata de elecciones de naturaleza distinta y que, en consecuencia, no se puede establecer una relación directa en la totalidad del voto que se observa hacia Ciudadanos. El partido naranja alcanzó su apogeo en una situación de máxima tensión nacional, después del referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017 y posterior declaración unilateral de independencia.

Los expertos consultados consideran que en las elecciones de ese diciembre el eje nacional pesó más que cualquier otra consideración, y anuló otro tipo de criterio de voto, más habitual en períodos ordinarios: voto por ideología (por identificación con la izquierda o la derecha), voto económico (votar en función del funcionamiento de la econonomía y los efectos sobre el propio bolsillo), voto por cualidades del candidato, voto por temas (feminismo, seguridad ciudadana, emigración, etc).

“En el actual contexto tiene complicado repetir resultado. Le ayudaron el grado de polarización y la debilitación de la marca de PSOE y PP. Ha habido desinflamación y una recuperación de la marca PSC-PSOE que le hace complicado seguir creciendo en este ámbito”, explica el politólogo Pablo Simón a Crónica Global.

Implantación territorial

Por su parte, la también politóloga Berta Barbet esgrime que las elecciones municipales “tienen dinámicas propias”, pero sostienen que Cs no “ha trabajado mucho la implementación territorial”. “Es un tema de pez que se muerde a cola por la falta de poder”, abunda.

Cs ha presentado candidatura en 2.000 de los más de 8.000 municipios que hay en España, apunta Simón. Su dificultad para tener estructura y organización es algo que arrastra desde hace tiempo. “Ocurre en todos los partidos nuevos. Es evidente que, más en el conjunto del Estado que en Cataluña, Cs tendrá urgencia para tener poder institucional porque sabe que solo a través de esta vía logrará consolidar sus estructuras”, explica el politólogo.

Cataluña, de izquierdas

Cs tiene difícil penetrar en un electorado catalán que se define mayoritariamente como de izquierdas y partidario de mayores niveles de autogobierno (2/3 partes del electorado catalán apoya este tipo de  políticas, lo que incluye muchos sectores que no se definen como independentistas). Los expertos señalan que en la medida en que Cs endurece su discurso, franjas de electorado progresista y favorable a opciones federales o de mayor autogobierno se le escapan, salvo en situaciones tan críticas como la de 2017. Es decir, Ciudadanos trabaja con una base electoral leal bastante limitada, y solo la amplía cuando el soberanismo radicaliza susestrategias.

“Ha habido desinflamación y recuperación de la marca PSC-PSOE que le hace complicado seguir creciendo en este ámbito”, dice Simón. Por su parte, Barbet muestra prudencia y advierte de que es “pronto aún para saber si la recuperación del PSC es más por el eje ideológico o el nacional”.

Líderes que se van a Madrid

Las próximas elecciones al Parlament, que se podrían adelantar al próximo otoño, serán muy importantes para ver si Cs es capaz de mantener su victoria en este tipo de elecciones. Hay un factor, señala Simón, que le puede jugar en contra y es la marcha de Arrimadas: “Inés Arrimadas era un liderazgo que se había consolidado como alguien relativamente popular y bien tratada por los medios”.

El politólogo considera que si no son capaces de encontrar un “reemplazo carismático” en breve tiempo, este factor “podrá añadirse a los otros elementos estructurales” que hacen más difícil que Cs repita los resultados”. Y, en consecuencia, retroceda en votos y escaños en la próxima cita a las urnas en Cataluña.

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