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El presidente del Parlament, Roger Torrent, y el expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont / FOTOMONTAJE DE CG

La orden de Puigdemont: ‘cargarse’ a Torrent y frenar los planes de ERC

El expresidente utiliza de nuevo a Torra para buscar su investidura en el Parlament, en contra del proyecto de los republicanos y de convocar elecciones tras la sentencia del Supremo

01.09.2019 00:00 h.
5 min

Uno de los objetivos que Carles Puigdemont reitera a sus interlocutores es la cabeza de Roger Torrent, el presidente del Parlament. El expresidente de la Generalitat ha dado la orden. La estrategia debe pasar, de nuevo, por su investidura tras la sentencia del Tribunal Supremo sobre los dirigentes independentistas presos. Y debería intentarse su elección telemática y enfrentarse al Estado. Es la “confrontación” que defiende Quim Torra. Se trata de arruinar la operación de ERC, que desea cuanto antes unas nuevas elecciones. Y hasta ahora, Torrent se ha negado una y otra vez a violentar el reglamento de la Cámara: no habrá elección de Puigdemont, como apuntan fuentes de Esquerra.

Puigdemont se ha reunido en Ginebra con Torra y la secretaria general de ERC, Marta Rovira, que sigue desorientada, y que se ha acercado al expresidente, defendiendo ya un camino que no es el de ERC, aunque los republicanos quieran mantener la ilusión de que continúa siendo la segunda dirigente más importante del partido tras Junqueras. En esa reunión, a la que ha asistido también la dirigente de la CUP Anna Gabriel, que ha decidido vivir en Suiza, se ha planteado la nueva hoja de ruta que debe iniciarse tras la Diada del 11 de septiembre de este año.

El presidente del Parlament de Cataluña, Roger Torrent / EFE
El presidente del Parlament de Cataluña, Roger Torrent / EFE

El 'no' de Torrent

La tesis principal es que no se deben convocar elecciones, que se intentará lograr la “unidad” del movimiento independentista, y que una buena manera de enfrentarse al Estado, cuando se conozca la sentencia del Supremo, es situar a Puigdemont en el centro de todo. El problema es que Esquerra no quiere saber nada de todo eso. Y quien ha representado con claridad esa oposición es Torrent, que se negó en tres ocasiones a iniciar el proceso de elección telemática del expresident.

Puigdemont tiene distintos alfiles para erosionar a Torrent. Uno es Josep Costa, vicepresidente del Parlament. Costa conspira continuamente para cargarse a Torrent. Y los colaboradores del núcleo de Puigdemont mantienen el pulso, como Francesc de Dalmases, diputado en la Cámara catalana, y la diputada en el Congreso Laura Borràs. Las órdenes se trasladan a Torra y a esos diputados, junto a Albert Batet, el portavoz parlamentario de Junts per Catalunya, que repite las consignas. Todo sirve para romper el camino que intenta Esquerra Republicana.

El argumento de los presupuestos

Torrent, precisamente, ha buscado una salida. La idea es conseguir un gobierno de concentración con los Comuns y la CUP, cuando se conozca la sentencia. Debido a la oposición de Torra --que es el rechazo de Puigdemont-- a convocar elecciones, los republicanos han lanzado dos ideas: o se aprueban los presupuestos de 2020 y se puede mantener la legislatura, o se convocan los comicios; y, si llega la sentencia y es muy perjudicial para los intereses de los independentistas presos, se buscaría un gobierno de unidad, pero con los Comuns, para buscar una transversalidad que pudiera ofrecer una mayor fuerza para el conjunto de la sociedad catalana, fuera o no independentista.

Sin embargo, el órdago lo lanzó Torra, con Puigdemont detrás de su oreja. Gobierno de unidad, sí, pero con él como presidente. Nada de nada, responde Esquerra.

Lucha sin cuartel y razones personales

Lo que se vive es una guerra directa entre los intereses de Puigdemont y del partido republicano, que aspira a gobernar la Generalitat cuanto antes, y a buscar una salida a medio plazo para Oriol Junqueras, si la condena que recibe en la sentencia es especialmente dura. Esquerra ha asumido que el proceso independentista no puede conducir a ninguna parte, porque no hay una mayoría social suficiente. Y referentes del independentismo, más allá de los partidos, como el exdirigente de ERC Josep Lluís Carod-Rovira, así lo corroboran, reclamando que se busque una senda posible y realista, lejos de nuevos enfrentamientos estériles como propugna Puigdemont.

La cuestión es que se trata también, como apuntan fuentes independentistas, de una cuestión personal. ¿Qué le quedará a Puigdemont si se mantiene fuera de España, con un gobierno de la Generalitat de ERC, y tras una sentencia que --si es condenatoria-- deberán cumplir los diferentes acusados?