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La consejera responsable de la sanidad catalana, Alba Vergés (i), con el vicepresidente del Govern, Pere Aragonès, visitando Bellvitge, en una imagen de archivo / Gencat

Llamada patriótica de la Generalitat para salvar la sanidad pública catalana

La cúpula de la Consejería de Salud pide "por lealtad institucional" contención del gasto para lograr objetivo del déficit y reducir deuda en un sector donde hoy arranca una huelga de médicos

26.11.2018 00:00 h.
8 min

Malestar y, cuando menos, incomodidad ha provocado una carta enviada por la cúpula de la Consejería de Salud a los responsables de la gestión sanitaria en la que invoca la "lealtad institucional" para contener el gasto, cumplir los objetivos de déficit y reducir la deuda catalana. Con una partida que supera los 8.750 millones de euros, Salud es el departamento de la Generalitat que gestiona más dinero, un 39% del todo el presupuesto público catalán, a pesar de los recortes que aplicó el gobierno de Artur Mas. Precisamente hoy arranca una huelga de médicos en los ambulatorios para pedir una mejora de sus condiciones laborales.

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Carta de la Generalitat a los responsables de Salud / CG

La carta, a la que ha tenido acceso Crónica Global, está firmada por la secretaria general de la Consejería de Salud, Laura Pelay, por delegación de la titular del departamento, Alba Vergès, quien está de baja maternal. Está enviada a las empresas públicas del sector. Remite a la orden del vicepresidente económico de la Generalitat, Pere Aragonès (ERC), publicada en el Diario Oficial de la Generalitat de Cataluña (DOGC) el pasado 5 de octubre sobre operaciones contables de cierre del ejercicio. En la misma se establece que, a partir de esa fecha, no se pueden adquirir nuevos compromisos de gasto.

"Retrasos en los pagos a proveedores"

"Esta medida obedece a la necesidad de que la Generalitat pueda lograr los objetivos de estabilidad presupuestaria y sostenibilidad financiera establecidos. El incumplimiento de los objetivos tiene consecuencias directas ya que el exceso de déficit, por ejemplo, no está financiado y puede comportar retrasos en los pagos a proveedores. Por otro lado, el cumplimiento de objetivos permitirá una mejor autonomía financiera y el posible retorno a los mercados financieros".

En efecto, la Generalitat confía en poder volver a emitir deuda a partir de 2020, abandonar la calificación crediticia de bono basura y depender menos del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) del Estado. El Govern "confía" en cuadrar el objetivo de déficit de 2018, fijado en el 0,4% del PIB. Según el Banco de España, la deuda catalana supera los 78.000 millones, la más alta respecto al resto de comunidades autónomas. Respecto al PIB, alcanzaría un 34,5%, solo por debajo de la Comunidad Valenciana.

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Deuda de las comunidades autónomas según el Banco de España / CG

Deuda de las comunidades autónomas según el Banco de España

"Atendiendo a que formáis parte del sector público de la Generalitat y que vuestras cuentas se consolidan con el de la Generalitat, por lealtad institucional y responsabilidad, conviene que hagáis un esfuerzo conjunto para que podamos cumplir con el objetivo del déficit marcado", añade la carta. El tono utilizado por Pelay ha sorprendido y, en algunos casos, molestado a los receptores de la carta. "Cuando se levantó la aplicación del artículo 155, la nueva cúpula de Salud no se preocupó excesivamente por el tema de gestión y ahora vienen las prisas, a mes y medio de que finalice el año", explica una fuente del departamento.

El nuevo discurso de la Consejería

Tal como explicó este diario, la elección de Pelay --exdirigente de UGT-- por parte de ERC respondía a un cambio de enfoque del departamento que, ante el miedo a una huelga devastadora similar a la de 2006, ha querido dejar en un segundo plano el discurso sobre gestión para centrarlo en los profesionales. Ha sido en vano, pues hoy comienzan los paros convocados en los centros de atención primaria (CAP). De ahí la reciente carta enviada por el director general del Institut Català de la Salut (ICS), Josep Maria Argimon, a los ambulatorios en la que ofrece 201 facultativos más para evitar la huelga.

Y mientras Argimon parece encontrar dinero para calmar al sector, las empresas públicas dependientes de la Consejería están en el punto de mira de la contención del gasto. "Sabemos que en algunas entidades lograr este ajuste es difícil, ateniendo a vuestro ámbito de actuación. De hecho, la salud es uno de los ámbitos que está excluido de la aplicación de la orden en cuanto al servicio directo al ciudadano, pero no obsta que podamos hacer ajustes en gastos no directamente vinculadas a la prestación sanitaria", añade Pelay en su carta.

Disputas internas

E insiste: "Por eso os pido que nos notifiqueis el importe del ajuste que podáis realizar y que muestre vuestra lealtad institucional. Pensad que hay muchos gastos que, a estas alturas del año en que nos encontramos, son de difícil ejecución y que sin causar grandes antibajos se pueden traspasar al ejercicio de 2019".

El 'número dos' de la Consejería de Salud, Josep Maria Argimon (c), junto a Comín (d) y un exmiembro de su equipo de prensa / CG

Josep Maria Argimon (c), junto a Comín (d) y un exmiembro de su equipo de prensa en Bruselas

ERC se ha propuesto tener un historial intachable en materia de gestión, de ahí que el pasado mes de octubre publicara esa orden de contención del gasto. Por contra, áreas controladas por PDeCAT relativizan esa urgencia para abundar en la idea de que el Estado es culpable de las malas finanzas de la Generalitat. Contrasta, por tanto, esa política de ahorro de ERC frente a la citado compromiso de Argimon en la contratación de más médicos. El director gerente del ICS que se ha mantenido fiel al anterior consejero, Toni Comín --le ha ido a visitar varias veces a Bruselas-- y se ha mostrado muy crítico con las consecuencias del 155 en el día a día del departamento.

El sustituto oficial de la consejera Vergès es el vicepresidente Pere Aragonés, aunque solo a efectos formales. El peso de la gestión está en manos de Pelay, secretaria general de la Consejería de Salud, y Adrià Comella, director de CATSalut. Sin embargo, las malas relaciones entre ambos, un secreto a voces en el departamento, dificultan avances en el día a día.

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