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El abogado del Estado y diputado de Ciudadanos Edmundo Bal ve rebelión en el procés / EFE

Prestigiosos juristas rechazan la sedición y ven clara la rebelión en el 'procés'

Edmundo Bal, Manuel Aragón, Tomás Ramón Fernández y Enrique Gimbernat critican la tipificación penal escogida por el Tribunal Supremo para los responsables del intento de secesión en Cataluña

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Diez días después de conocerse la sentencia del juicio del procés se multiplican las voces de expertos que rechazan el delito de sedición por el que fueron condenados nueve de los encausados y apuntan que hubo rebelión.

Es el caso de Edmundo Bal, Manuel Aragón, Tomás Ramón Fernández y Enrique Gimbernat, todos ellos juristas de reconocido prestigio y recorrido que este miércoles han defendido esa posición durante un seminario sobre la sentencia organizado por Law & Business School en Madrid.

La "teoría de la ensoñación", cuestionada

Bal, abogado del Estado y diputado de Ciudadanos, ha cuestionado la "teoría de la ensoñación" que establece el Supremo --según la cuál, no hubo un riesgo "real" para la Constitución, sino que fue "una mera ensoñación" de los condenados o "un artificio engañoso" para "movilizar" a los ciudadanos y forzar al Estado a negociar-- y ha criticado que el tribunal no haya querido resolver el "problema" al no imponer límites al acceso al tercer grado para los presos, como pedía la Fiscalía.

En todo caso, el que fue jefe de lo Penal de la Abogacía del Estado y dirigió la acusación del Gobierno en esta causa hasta que fue cesado casi a las puertas del juicio ha dejado claro que se trata de "una sentencia justa", y no ha dudado que "pasará por supuestísimo los filtros del Tribunal Constitucional y de Estrasburgo".

Riesgo de contradicción

Bal ha admitido que puede que no se diese tal violencia el 20S, pero sí el 1-O, cuando el Govern tenía la advertencia de podría haber violencia y Puigdemont decidió seguir adelante. Y ha lamentado que algunos de los condenados hablen de que "van a tomar el turrón en casa".

Además, ha advertido del riesgo de una posible contradicción jurídica: "Imagínense que a la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional [que juzga al exmayor de los Mossos Josep Lluís Trapero] se le ocurriera condenar por rebelión".

Trataron de hacer efectiva la secesión

El exmagistrado del Tribunal Constitucional Manuel Aragón ha remarcado que el Parlament, lejos de cualquier ensoñación, "proclamó la independencia", y los encausados "hicieron todo lo posible" para que la secesión fuera efectiva, aunque finalmente no lo lograsen por falta de reconocimiento internacional. Lo que a su juicio justificaría una condena por rebelión.

Aragón también ha alertado del riesgo de que los Estados occidentales entren en crisis ante la irrupción de la denominada "democracia directa".

Una sentencia equivocada

El catedrático de derecho administrativo Tomás Ramón Fernández ha avalado la tesis de Aragón y ha reiterado que los condenados hicieron "todo lo posible" para obtener la independencia con una "fórmula" parlamentaria similar a la utilizada en Kosovo.

El jurista solo ha destacado una diferencia relevante respecto al proceso secesionista del antigo territorio yugoslavo: en aquel caso la independencia fue reconocida por algunos países, mientras que "nadie" reconoció a Cataluña. Para Ramón Fernández, la setencia del Tribunal Supremo es claramente errónea.

El objetivo era la secesión

Finalmente, el catedrático de derecho penal Enrique Gimbernat ha indicado que la principal diferencia entre el delito de sedición y el de rebelión son los fines que se persiguen. Mientras el primero pretende impedir el cumplimiento de resoluciones judiciales, el segundo busca la "separación de una parte del territorio nacional", como ocurrió con la DUI del 27 de octubre, que solo pudo pararse con el 155. Es por ello que ve evidente que los condenados por el procés en realidad cometieron un delito de rebelión.

Gimbernat ha lamentado que el Supremo haya suavizado las verdaderas intenciones de los condenados. Para el jurista, los cabecillas sí pretendían la secesión, pues esta era la "finalidad" última de la "negociación" a la que querían llevara al Gobierno bajo la "presión" del procés.