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Imagen extraída del vídeo de Estremera, con Junqueras dando lecciones de filosofía

Junqueras, Romeva y Forn se dejaron grabar en Estremera

Un informe de Instituciones Penitenciarias refleja que los presos posaban y sabían “en todo momento” que había una cámara

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Instituciones Penitenciarias asegura que Oriol Junqueras, Raül Romeva y Joaquim Forn fueron conscientes de estar siendo grabados en los vídeos realizados en la cárcel de Estremera.

En el documento Informe sobre grabaciones publicadas en medios de comunicación, avanzado por El Periódico, el director del centro penitenciario madrileño asegura que, a sus ojos, “los internos son conocedores en todo momento de estar siendo grabados”.

Poses forzadas

Los argumentos que se esgrimen para sostener esta conclusión son, por ejemplo, las “poses forzadas” que mantienen los presos y las actuaciones que llevan a cabo en la grabación.

La dirección del centro asegura que los momentos en los que Junqueras se encuentra dando una clase de filosofía en un aula en la que también está Romeva “pueden interpretarse como una simulación”. La prueba, defiende, reside en que esta actividad no fue autorizada por el centro, como tampoco lo fue la designación del exvicepresidente de la Generalitat como responsable de impartirla.

¿Quién llevó la cámara?

El informe de la autoridad penitenciaria desmiente que los trabajadores de la prisión tuvieran algo que ver con la grabación de dichas imágenes. De hecho, confirma que el recluso que lo llevó a cabo es Alejandro Febles, quien se encuentra fugado de la prisión desde el 3 de junio al no regresar de un permiso concedido por el juez. Él mismo pudo ser quien introdujera el aparato con el que se registraron las imágenes al regresar de “uno de los permisos ordinarios de salida de los que habría disfrutado con anterioridad”. Sin embargo, no se descarta que fuera introducido por alguno de los tres presos catalanes.

El director de Estremera afirma que “han celebrado numerosas comunicaciones sin la separación de barreras físicas, con contacto directo con sus interlocutores” por lo que “tampoco podría descartarse” que ellos mismos facilitaran la entrada del dispositivo en la cárcel. Incluso el propio Forn admitió que conocía y tenía una relación cordial con el preso sospechoso de grabarlos, en una entrevista realizada para este informe.