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Joan Gené, médico de familia en Barcelona, colaborador de la OMS y profesor asociado en la UB / METGES DE CATALUNYA

Joan Gené, médico: “Politizar la pandemia es una frivolización”

Como firmante de una carta abierta de expertos a Quim Torra y Alba Vergés, este veterano doctor y colaborador de la OMS reclama a las administraciones que "vayan a una" contra el coronavirus

13 min

Joan Gené Badia (1955) es médico de familia del Centro de Atención Primaria (CAP) Casanova de la ciudad de Barcelona, colaborador del Observatorio Europeo de Políticas y Servicios Sociales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y uno de los 20 expertos que, esta semana, firmaron una carta abierta al presidente de la Generalitat, Quim Torra, y a la consejera de Salud, Alba Vergés, para reclamarles que abandonen “la utilización política” de la pandemia de coronavirus en Cataluña.

La misiva pedía a los dirigentes del Govern que dejen de lado las “estériles polémicas” protagonizadas desde que se inició la crisis sanitaria y trabajar por la “coherencia unitaria” en la lucha contra esta enfermedad. En la misma, también se denunciaba la suspensión por parte de la Generalitat de la reunión del Consejo Asesor en Salud Pública, un comité que recoge las opiniones de expertos externos a las administraciones definido en la Ley de Salud Pública.

"Es poco serio"

“Los profesionales que estamos cada día en la consulta, que no hemos tenido las medidas de control necesarias, que nos la jugamos, y que tenemos miedo como cualquiera a infectarnos, entendemos que es poco serio hacer una utilización política de la pandemia. Que si la culpa es de estos, que si lo hacen mal, que si nosotros lo haríamos mejor… Como médico que pasa visita, lo veo como una frivolización. Es un asunto que tiene unas consecuencias horrorosas para la salud de la gente y para la economía, que causa muertes”, lamenta Gené en conversación telefónica con Crónica Global.

“Ahora es el momento de hacer buenas políticas de salud, y no este politiqueo del 'qué hay de lo mío' e intereses de partido”, añade. Apuntando, no obstante, que el Gobierno central también debería mostrarse más receptivo con la participación, los conocimientos y las propuestas de las autonomías: “Se ha de intentar ir a una, hacer propuestas positivas, colaborar… Es decir, ser todos un poco generosos, porque, si no, no saldremos adelante”, señala.

Los presidentes del Gobierno y del Govern, Pedro Sánchez y Quim Torra / EFE
Los presidentes del Gobierno y del Govern, Pedro Sánchez y Quim Torra, en una imagen de archivo / EFE

Gené considera que la Generalitat, como otras administraciones, no previó ni estaba preparada para afrontar una situación así. A su modo de ver, el actual Govern es nuevo y a parte de la cúpula directiva del Departamento de Salud --en concreto, el director del CatSalut y la consejera del ramo-- les falta experiencia en gestión sanitaria, razón por la cual deberían "escuchar" a quienes la tienen.

El 'fichaje' de Mitjà

En este sentido, este médico y profesor asociado del departamento de Medicina de la Universidad de Barcelona (UB) ve con ciertas reservas la incorporación del investigador Oriol Mitjà como asesor de referencia del Ejecutivo catalán: “Cataluña es una de las autonomías con profesionales más valiosos en Salud Pública. Y en la actual situación es importante aprovechar la inteligencia colectiva. No hay una solución única, sino que, entre todos, tenemos que ver cómo la superamos. Si se hace de forma consensuada, se asume mejor el resultado”, sostiene.

A su modo de ver, “ahora se está escuchando a personas muy valiosas. Epidemiólogos tenemos varios, pero escuchan a uno, y no se está atendiendo a una visión de salud pública global: la economía de la salud, la gestión sanitaria, la de servicios sanitarios…”, advierte.

Acumulación de problemas

El impacto de la epidemia, además, ha acarreado otros problemas derivados, como la postergación del tratamiento de otras enfermedades: “Parar el sistema de salud habitual tiene otras consecuencias. La gente deja de acudir a los centros sanitarios por miedo y eso aumenta la morbilidad. Hay quien va con infartos a Urgencias mucho más tarde que antes, no se están haciendo operaciones rutinarias… Todo esto está creando una pelota, y tiene consecuencias sobre la salud. Estamos atendiendo menos a personas con enfermedades crónicas. Además, afecta en la economía, porque la pobreza y la desigualdad también tienen consecuencias sobre la salud. Debemos tener una visión más global del problema. Son decisiones de gestión y políticas y se deben considerar muchas variables”, señala.

Trabajadores sanitarios en la entrada de Urgencias del Hospital Universitario Doctor Josep Trueta de Girona durante la epidemia de coronavirus / EUROPA PRESS
Trabajadores sanitarios en la entrada de Urgencias del Hospital Universitario Doctor Josep Trueta de Girona durante la epidemia de coronavirus / EUROPA PRESS

Como médico de Atención Primaria, Gené considera que se debería haber tenido más en cuenta a los CAP para frenar la pandemia: “Aquí, inicialmente, se pidió que todo se centralizara en los hospitales y las Urgencias. No era una buena estrategia y el tiempo nos ha dado la razón. La Atención Primaria siguió abierta y trabajando, y lo hicimos un poco autoorganizándonos y con unas condiciones de seguridad inadecuadas. No es casualidad que nuestro país sea el que tiene más profesionales de la salud afectados, con un mayor porcentaje. No teníamos inicialmente las medidas de seguridad, los EPI. Ahora tenemos más, aunque estamos en una situación subóptima”, apunta.

"Aún hoy no se hacen test en los CAP"

¿Se ha subestimado, entonces, la aportación de los CAP en la crisis sanitaria? A su juicio, sí: “Se tenía que haber hecho un proyecto mucho más global del sistema sanitario, de aprovechar la Atención Primaria para la identificación precoz de casos y una serie de aspectos que son importantes”. Y es que, a su modo de ver, la epidemia es difícil de parar porque también son “muy infectivos” los contagiados antes de presentar síntomas. “Si desde el principio hubiéramos dispuesto de test, los PCR, en los CAP, para identificar los casos de coronavirus y sus contactos, lo hubiéramos parado como en otros países, como Alemania, donde han hecho miles de pruebas diagnósticas, o Corea del Sur. Aquí sólo dimos la opción de hacer esas pruebas a hospitales de tercer nivel”, donde llegan los pacientes más graves, incluso con una neumonía bilateral. Por ello, ve crucial que se hagan esas pruebas “en los casos incipientes y evitar los contactos en una fase mucho más inicial. Eso no se hizo, y ese fallo de no contar con la Atención Primaria es una de las explicaciones de por qué en España tenemos una epidemia mucho más elevada que otros países de la Europa desarrollada”.

Lejos de corregirse, este error todavía persiste pues, a día de hoy, reconoce que en los CAP catalanes todavía no se están haciendo test: “Si no identificamos a quien está enfermo, a sus contactos y a los asintomáticos, no lo pararemos, o tendremos que seguir siempre encerrados en casa”, subraya.

Recortes en Sanidad

¿Han influido los recortes sanitarios aplicados a lo largo de la última década por la Generalitat y el Gobierno? Su respuesta es clara: “No hay ninguna duda. Cuando al ministro alemán le preguntaron por qué su país iba mejor que el resto, citó cuatro cosas. Una, que durante muchos años han estado invirtiendo en Salud, al contrario de lo que hemos hecho nosotros. Dos, que tienen una red potente de Atención Primaria que cubre a toda la población. Tres, que han hecho millones de pruebas diagnósticas, porque todos los laboratorios se pusieron full time a hacer pruebas de PCR. Y cuatro, porque tienen UCI. Nosotros sólo nos hemos preocupado de las UCI, pero los tres primeros puntos no los hemos atendido. Hemos vivido con la ilusión de que teníamos un buen sistema sanitario porque el sistema no se había puesto aún en tensión”, afirma.

Gené, asimismo, lamenta que la sanidad pública haya “dado la espalda” a las residencias, donde el impacto de la epidemia es mayor, y donde también se está actuando demasiado tarde. Algo que atribuye también a la propia estructura del sector sociosanitario de Cataluña, que “se hizo fuera del Institut Català de la Salut (ICS)”, concertado y gestionado por instituciones de diversa índole. “El sistema de salud se ha olvidado de las residencias. Ahora les estamos haciendo los tests, aislando a los que están afectados y se está actuando tarde”, comenta.

"Hasta 2022 no volverá la vida normal"

Por lo que respecta al plan de desescalada de la reclusión por parte del Gobierno, Gené lo considera “razonable”, aunque “dependerá de la buena disponibilidad y responsabilidad de todos. Si las personas no cumplen, será un desastre”.

La recuperación de la actividad normal de la ciudadanía, en cualquier caso, va a su juicio para largo. ¿Cuándo podremos volver a nuestra vida de siempre, sin miedo ni riesgo de contagio? “No lo sé. Pero una vida normal, como la que llevábamos hasta enero o febrero, no se recuperará hasta dentro de un par de años, cuando haya una situación en la que las vacunas estén disponibles, todos estemos vacunados, etc. Si el desescalado actual es exitoso, en verano tendremos un factor climatológico que puede ayudar, aunque eso todavía no está claro, y existe el riesgo de que haya un rebrote en otoño. Y aunque ahora la prensa dice que la vacuna podría estar disponible en septiembre, es de un optimismo exagerado. Porque aunque se obtenga, luego tendrá que pasar todos los controles, se tendrá que acreditar y fabricar en masa para millones de personas. Y eso no se hace en cuatro meses. Para tener a la población plenamente vacunada, falta mucho. Hacia 2021, largo, o 2022”, señala.