Natàlia Sànchez, diputada por Girona de la CUP, junto a Eulàlia Reguant, exdiputada de la formación. La CUP reprocha a Marta Rovira su desmarque del 1-O / EFE

Natàlia Sànchez, diputada por Girona de la CUP, junto a Eulàlia Reguant, exdiputada de la formación. La CUP reprocha a Marta Rovira su desmarque del 1-O / EFE

Política

Cabreo de la CUP con Rovira por su posición 'esquiva' con el 1-O

Dirigentes de la formación antisistema reprochan a la republicana que, aunque actúe para defenderse judicialmente, reclamara a Puigdemont que suspendiera el referéndum

20 febrero, 2018 00:00

El cabreo es mayúsculo. La CUP no entiende los pasos que da Esquerra Republicana, que vive momentos de gran confusión. La estrategia judicial de ERC busca minimizar los costes judiciales, y Marta Rovira, la secretaria general del partido, aseguró este lunes ante el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena que, en una reunión con representantes de los partidos independentistas, el mismo 1 de octubre, ella pidió a Carles Puigdemont que suspendiera el referéndum ante las cargas policiales que se estaban produciendo.

¿Cómo? El gran elemento de ruptura, el icono del independentismo, es precisamente el 1-O. Todo el relato posterior se centra en el referéndum, y en el simbolismo que alcanzó, con la “violencia” policial. La CUP ha hecho de ello una bandera. Por ello, dirigentes de la formación anticapitalista como Eulàlia Reguant criticaron abiertamente a Rovira. En el fondo, existe toda una serie de desconfianzas mutuas, justo en el momento en el que los cuatro diputados de la CUP serán otra vez determinantes para la investidura, y para garantizar el Govern en los próximos meses, si es que se forma un nuevo equipo de gobierno.

Menos abogados, más políticos

Miembros de la dirección de la CUP critican abiertamente la estrategia de ERC y también del PDeCAT, más pendiente de sus abogados que de exponer una táctica política sobre lo que se pretende hacer exactamente en esta nueva etapa. Pero los señalados son los republicanos, que tenían una pretensión y la mantienen: buscar la centralidad en la política catalana, desde la izquierda, lo que acaba chocando con la formación anticapitalista.

La dirección de Esquerra mantenía estos días una gran preocupación. Con Oriol Junqueras en prisión, con una figura emergente como Roger Torrent en la presidencia del Parlament --y, por tanto, en un papel institucional--, los republicanos no han podido presentar nuevos liderazgos que compitan con la figura de Puigdemont, arropado por un club, dentro de la lista de Junts per Catalunya. Y no se podían permitir ahora que Rovira pudiera entrar en prisión.

Vía autonomista

Rovira reiteró su apuesta por suspender el referéndum a lo largo del 1-O, y aseguró, ante el juez Llarena, que Puigdemont se negó, y decidió seguir adelante porque, con cientos de miles de personas en los colegios, la medida podría haber resultado peor.

Sin embargo, lo que las estrategias judiciales han comenzado a aflorar son las apuestas de ERC, y también del PDeCAT, como se demostró con la comparecencia también de este lunes de Marta Pascal, encaminadas a pasar página cuanto antes, a formar un nuevo Ejecutivo y a tratar de gobernar asumiendo las competencias autonómicas.

Ejecutar la República

Todo eso contrasta con las intenciones de la CUP, que insiste en que, tras el 1-O, y con la declaración de la independencia catalana el 27 de octubre en el Parlament, ahora toca hacer “efectiva” la república catalana. Ese fue el sentido de la declaración de la exdiputada cupera Mireia Boya, para quien aquella DUI fue, efectivamente, una decisión jurídica con todos los efectos para constituir la república.

El bloque independentista vive, de hecho, un enorme desasosiego. O acepta entrar en una vía autonomista limitada, con un Govern que tardará en rehacer la normalidad, o tensa la cuerda aunque provoque la continuidad del 155, con toda la Administración paralizada.

Desbloquear la legislatura

Quien lo vive con mayor inquietud es, precisamente, Esquerra Republicana, que se creía llamada a gobernar la Generalitat con cierta holgura, hasta que Puigdemont ideó una estrategia que, pese a todas las limitaciones, permite al independentismo seguir plantando cara al Estado. ¿Hasta cuándo?

Tras las distintas comparecencias judiciales --este martes le toca a Artur Mas y Neus Lloveras (expresidenta de la AMI), y el miércoles se espera a Anna Gabriel, que deberá decidir si se queda en Ginebra —Junts per Catalunya y Esquerra Republicana retomarán las negociaciones para desbloquear la legislatura, con un punto central: si Puigdemont sigue en Bruselas, cómo se le cede un centro de poder que sea compatible con elegir un nuevo presidente de la Generalitat en Barcelona.