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La profesora de Políticas y activista Gemma Galdón / YOUTUBE

La activista Gemma Galdón llora ahora la ‘okupación’ de su casa

La profesora de Ciencias Políticas asegura que no tiene “palabras” para explicar la ‘okupación’ de su casa tras iniciar unas obras para alquilarla

3 min

El movimiento ‘okupa’ no mira los nombres de los propietarios de los domicilios. Y el fenómeno también ha afectado a los activistas que secundaban iniciativas para ‘okupar’ espacios, como el de Can Vies en Barcelona. Le ha ocurrido a la profesora de Ciencias Políticas Gemma Galdón, que se ha caracterizado en los últimos años por defender esos movimientos y por la crítica a la especulación urbanística.

Galdón, miembro del Consejo Estatal de Podemos entre 2014 y 2016, lo ha admitido en su cuenta de Twitter: “No tengo palabras”, ha asegurado, tras explicar lo que le ha ocurrido. “Hace un mes cedí mi piso en Barcelona a la Bolsa de Vivienda Social. Ayer se fueron los arrendatarios antiguos. Mañana comenzaban las obras de reforma para cederlo. Hoy me lo han ‘okupado’. No Tengo palabras”, ha señalado, como ha destaco Josep Ramon Bosch en su cuenta de Twitter.

El caso de Can Vies

El problema de la ‘okupación’ afecta a muchas familias, de propietarios que alquilan sus viviendas y que, sin ser familias con altos ingresos, complementan sus rentas. En el caso de Galdón, que había apoyado en el pasado esos movimientos, su piso estaba alquilado en la Bolsa de Vivienda Social de Barcelona. Pero, incluso en ese caso –no estaba en el mercado libre—también ha sufrido la ‘okupación’.

 

 

Desalojo Can Vies (2014) / LA SEXTA

En 2014, cuando el Ayuntamiento de Barcelona, con Xavier Trias de alcalde, quiso desalojar el espacio de Can Vies, que se había convertido en un símbolo para muchos movimientos sociales, Galdón arremetía contra la decisión: “La política es el arte de resolver, y aquí se ha creado un problema a muchos niveles: de seguridad, de borar un espacio de encuentro, de cohesión, de formación…Con tanta gente descolgándose del sistema, Can Vies no era un problema, sino parte de la solución”.

Ahora, la activista deberá resolver su propio caso, el de su piso en Barcelona ‘okupado’, justo cuando trataba de volver a alquilarlo, tras la salida de los últimos inquilinos.