El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, durante una rueda de prensa tras la reunión del Consell Executiu

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, durante una rueda de prensa tras la reunión del Consell Executiu EP

Política

Los empresarios catalanes bendicen con prudencia la nueva financiación autonómica

Los principales agentes económicos, con la única y sonora excepción de Foment, aplauden el nuevo sistema pactado para Cataluña

Los empresarios piden que el incremento de recursos se utilice para bajar impuestos, aliviar la presión sobre las familias y las empresas y mejorar la productividad

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El nuevo modelo de financiación pactado entre Gobierno, Govern y ERC, que garantizará 4.700 millones de euros adicionales al año para las arcas de la Generalitat, ha dejado un optimismo moderado en los principales agentes económicos catalanes.

Así lo constatan los comunicados de Cambra y Pimec, y así también lo explican fuentes internas de otras grandes entidades. El acuerdo desgranado este viernes radiografía el sentir históricamente convergente que respalda la mayor parte del tejido económico catalán.

Lo confirman, también, grandes empresarios catalanes consultados por este medio, entre los que se encuentran varios directivos de empresas del Ibex-35, quienes valoran "muy positivamente" el principio de ordinalidad para Cataluña y la política económica del Govern socialista, a excepción de sus medidas en vivienda.

Salvador Illa buscó la tarde de este pasado viernes el apoyo de patronales y sindicatos en un encuentro a puerta cerrada, acompañado por los consellers Miquel Sàmper, Albert Dalmau y Alícia Romero y el secretario general del departamento de Economía, Juli Fernández.

Fuentes asistentes de la reunión explicitan que el sentimiento mayoritariamente expresado es de apoyo a la reforma, si bien consideran que "hay que seguir avanzando" en más recursos para Cataluña. Los presentes han coincidido en que Cataluña sufre un "déficit fiscal crónico que lastra su economía".

Más recursos y menos impuestos

Pese a las celebraciones, el conjunto del empresariado catalán también pide que se utilice para bajar impuestos y aliviar la presión sobre las familias y las empresas, y que los nuevos recursos sirvan para mejorar la productividad de la región y no se pierdan en la maquinaria administrativa del Estado o de la Generalitat.

El cónclave contó con la presencia de Antoni Cañete, presidente de Pimec; David Tornos, secretario general de Foment; Oriol Guixà, presidente de Femcat; Oriol Alba, secretario general de Cecot; Josep Santacreu, presidente de la Cambra; Belén López y Camil Ros, de CCOO y UGT; Teresa Garcia-Milà, presidenta del Cercle; y Carles Puig de Travy, decano del Colegio de Economistas.

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y los consellers Albert Dalmau, Alícia Romero y Miquel Sàmper, se reúnen en el Palau de la Generalitat con agentes económicos y sociales

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y los consellers Albert Dalmau, Alícia Romero y Miquel Sàmper, se reúnen en el Palau de la Generalitat con agentes económicos y sociales EP

El encuentro tuvo una sonora ausencia: la de Josep Sánchez Llibre, presidente de Foment, precisamente la única entidad económica que ha criticado con dureza el acuerdo anunciado.

Reacciones patronales

Foment ha tildado la propuesta de "claramente insuficiente", lamentando que los 4.700 millones no resuelven el déficit estructural de Cataluña ni garantizan de forma nítida el principio de ordinalidad.

La gran patronal catalana también exige el control pleno de todos los impuestos por parte de la Agencia Tributaria de Cataluña, tal y como pide Junts per Catalunya.

En una línea más equilibrada se sitúa Pimec. La patronal de las pequeñas y medianas empresas valora positivamente el incremento de recursos como un "paso adelante" necesario para el dinamismo económico, pero condiciona su éxito a que este dinero llegue realmente a la economía productiva.

Josep Santacreu, presidente de la Cambra, ha explicado que "después de muchos años de espera hay una propuesta sobre la mesa que nos hace avanzar y reduce el déficit fiscal de Cataluña", y si bien apunta que no es la solución óptima, agradece la valentía de la medida, que "abre caminos interesantes".

Por último, la patronal independentista FemCat ha felicitado a Illa y a su equipo por "la valentía" de la propuesta, considerando el complejo contexto político y geopolítico actual. Aunque cree que el resultado "podría ser mucho mejor", califica la propuesta actual como un "paso adelante importante" y sumamente necesario para Cataluña.

Camino largo

Pese al aval de la sociedad civil catalana, el camino por recorrer será largo y complicado. La iniciativa deberá pasar primero por el Consejo de Ministros y, más tarde, por el Congreso de los Diputados, con la gran duda de si Junts respaldará el acuerdo.

El partido neoconvergente ya ha expresado sin reservas su rechazo total a la iniciativa, y ha emplazado a ERC a “transitar” desde el modelo de financiación pactado con el Gobierno central hacia un concierto económico para Cataluña. A su juicio, la “letra pequeña” del acuerdo confirma que Cataluña sigue en el régimen del “café para todos”, sin una singularidad propia y sin garantías explícitas del principio de ordinalidad.

Hay otras formaciones, como el Bloque Nacionalista Gallego (BNG), la izquierda nacionalista valenciana de Compromís y la Chunta Aragonesista (CHA) que también han anunciado su oposición al pacto acordado.

En el hipotético caso de que el Congreso avale la nueva financiación, un eventual cambio de gobierno, que aúpe a PP y VOX al frente del Ejecutivo nacional, probablemente tumbaría el acuerdo. También existiría la posibilidad de que el acuerdo sea impugnado ante el Tribunal Constitucional por otras comunidades autónomas, pues los servicios jurídicos de muchas autonomías ya analizan si este pacto vulnera el principio de solidaridad.