Salvador Vergés, Mònica Sales, Míriam Nogueras y Eduard Pujol

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Política

Junts se enroca en el boicot a la financiación singular

Pedro Sánchez y Oriol Junqueras pactan en la Moncloa 4.700 millones más para Cataluña bajo un nuevo modelo que requerirá de los siete escaños posconvergentes en el Congreso

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Las complejas negociaciones entre ERC, PSC y PSOE para diseñar la financiación singular de Cataluña llegan esta semana a su fin. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha sellado con Oriol Junqueras un acuerdo que blinda la ordinalidad4.700 millones de euros que sumaría la Generalitat cada año a sus arcas, ha celebrado el líder de ERC.

La vicepresidenta y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, presentará el nuevo modelo --aplicable al resto de autonomías, asegura el Ejecutivo-- en el próximo Consejo de Política Fiscal y Financiera, y deberá votarse próximamente en el Congreso de los Diputados.

Sin la modificación de la Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas (LOFCA), por más satisfechas que hayan quedado las partes tras más de un año de encrucijada, no hay cambio que valga. Y todos los focos apuntan a Junts. Sus votos son imprescindibles de cara a habilitar a las administraciones autonómicas para recaudar y gestionar impuestos estatales.

Según aseguró ayer su portavoz, Míriam Nogueras, los posconvergentes están decididos a boicotear todo lo que no sea "un concierto económico a la vasca" y forme parte, como es el caso, de una reforma del régimen común.

Si bien el discurso del partido de Carles Puigdemont respecto a la materia ha sido siempre el mismo, en el partido dudaban que "a la hora de la verdad" fuesen capaces de tumbar un "avance" de este tipo, muy similar a lo que ha reivindicado históricamente el espacio convergente. Esa hora se acerca y ayer, anticipándose a cualquier anuncio oficial, salieron nuevamente a negar la mayor. Complicando el futuro del nuevo modelo y, por extensión, de las legislaturas española y catalana, que dependen ambas de los cumplimientos de los socialistas con ERC.

Lejos de la realidad

Nogueras vino a pedir a los republicanos algo así como que "ya que el Gobierno está tan débil, aprovechemos y pidamos más", conscientes de que la singularidad es el único punto de encuentro posible dentro de los límites de la Constitución.

Junts busca el rédito electoral perdido lejos de la realidad, que pasa por la llegada de un Gobierno de PP y Vox, menos proclives a ceder ante las demandas nacionalistas, más pronto que tarde. Opta, así, por que Cataluña siga con el modelo caducado actual, al menos, durante un lustro más; una demostración de su afán por el "cuanto peor, mejor".

Sindicatos, patronales y representantes de diversos sectores han avalado la propuesta de financiación singular del Govern, que incluye una "cuota de solidaridad" hacia el resto de territorios y todavía tardará, dado el caso, unos años en implementarse por completo.

Incluso en Junts, como explicó ayer el exconseller Jaume Giró, hay quienes apuestan por "avanzar, aunque sea poco a poco", antes que enrocarse en un boicot que vuelve a poner de manifiesto la falta de agudeza política del fugado en Waterloo, más pendiente de lo suyo que de su responsabilidad como segundo partido catalán.

Presiones

Naturalmente, y a medida que se acerquen las votaciones clave, empezando por el traspaso del impuesto del IRPF que registró ERC en el Congreso hace unas semanas, Junts recibirá presiones para reconsiderar su posición. El Govern ya instó al partido de Carles Puigdemont a sumarse a las negociaciones en su día, algo que rechazó, una vez más, por tacticismo. Y el empresariado, parte del cual sigue soñando con algo que se parezca a la extinta CiU, tampoco entiende tanta gesticulación frente a un nuevo régimen que considera, al menos, "mucho mejor que el actual".

En este contexto, tampoco sería de extrañar que Junts eventualmente cambiara de parecer. La improvisación marca las decisiones que toma la cúpula de los posconvergentes desde su fundación, y la incertidumbre ante el cercano regreso de su líder, que aún no ha decidido si seguirá al mando o se retirará, es total.

De ahí que quepan hipótesis y justificaciones de todo tipo, tan absurdas como que Junqueras es un "traidor" por avalar una financiación singular cuando "lo que realmente pactó a cambio de la investidura de Salvador Illa", en contra de lo que dicen los documentos, "fue un concierto económico".