Montaje con Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, Carles Puigdemont, líder de Junts, y Oriol Junqueras, de ERC, frente a la Generalitat, que contaría con 4.700 millones de euros adicionales con el nuevo modelo de financiación

Montaje con Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, Carles Puigdemont, líder de Junts, y Oriol Junqueras, de ERC, frente a la Generalitat, que contaría con 4.700 millones de euros adicionales con el nuevo modelo de financiación CG

Política

Junts convierte la financiación singular en un barrizal para desgastar a ERC y Sánchez

Los de Puigdemont mantienen su amenaza de tumbar la mejora de la financiación a riesgo de defraudar a los agentes económicos y de ensanchar la distancia con sus críticos

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Junts ha encontrado en la financiación singular de Cataluña, caballo de batalla de ERC en sus relaciones con los socialistas, otro barrizal al que arrastrar a la política española y catalana. Dos meses después de su teatralización en Perpiñán, donde anunció la ruptura de las conversaciones con el Gobierno, el partido de Carles Puigdemont ha arrancado 2026 con la amenaza de negarle a la Generalitat 4.700 millones de euros más al año.

Es la cifra sellada por Oriol Junqueras con el presidente del Ejecutivo central, Pedro Sánchez, en la primera visita del independentista indultado a la Moncloa, que debería dar estabilidad a la legislatura en Madrid y en Cataluña. "Es un buen acuerdo en el que nadie pierde, todo el mundo gana", celebraba el líder republicano a las puertas del palacio madrileño sobre un nuevo modelo que garantiza el principio de ordinalidad para que Cataluña no quede en una peor posición relativa después de hacer su aportación a la caja común.

Cuerpo a cuerpo

Pero los neoconvergentes se han ensañado con el acuerdo, fraguado en unas negociaciones que se han dilatado todo un año y de las que siempre han desertado. Lo han calificado de "fraude" y de "engaño", rebajando los cerca de 5.000 millones de euros extra para las arcas catalanas a la condición de "café para todos, pero con un poco más de café", tal y como sostuvo ayer su portavoz Josep Rius.

Junts ha extendido así a Esquerra --que le arrebata la segunda posición en las encuestas-- el cuerpo a cuerpo que mantenía con Sánchez por los incumplimientos de la legislatura. Insisten en que el refuerzo financiero de la Generalitat no fue lo que los republicanos pactaron al hacer president a Salvador Illa, y recuerdan las palabras de la exsecretaria general Marta Rovira cuando presentó el acuerdo de investidura en su último servicio: "Llave de la caja" y "concierto económico".

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recibe al presidente de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Oriol Junqueras, en el Palacio de la Moncloa, a 8 de enero de 2026

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recibe al presidente de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Oriol Junqueras, en el Palacio de la Moncloa, a 8 de enero de 2026 Eduardo Parra / Europa Press

Contra el consenso económico y social

El partido mantendrá en la rueda de prensa programada este viernes su amenaza de votar en contra de la modificación de la LOFCA en el Congreso de los Diputados. Se trata de un paso necesario para la reforma de una financiación caducada desde hace 14 años y que aúna el consenso del bloque progresista del Parlament, así como de agentes económicos y sociales como Foment del Treball, Pimec, CCOO y UGT.

Delante de micros, los neoconvergentes llaman a utilizar "toda la fuerza" para conseguir un sistema de financiación justo a sus ojos, es decir, que resuelva el llamado déficit fiscal y garantice que las inversiones se cumplan, porque a su juicio "las lluvias de millones nunca llegan a Cataluña". Algunas voces, no obstante, no descartan presentar enmiendas durante la tramitación parlamentaria para valorar la posibilidad de cambiar el sentido del voto de sus siete diputados.

Esto supondría la vuelta a las negociaciones con el PSOE después de una ruptura que validó la militancia. No obstante, Junts tiene sus propias reglas y no tendría problema en reducir a papel mojado su consulta a las bases, y la posibilidad de sacar a Cataluña del régimen común podría ser un motivo de peso. Y, con ello, se recompondría el bloque de investidura que rompió para desgastar a Sánchez y dar un volantazo a una estrategia por la que no estaba sacando rédito.

Antoni Cañete (Pimec); Josep Sánchez Llibre (Foment); Salvador Illa (Govern), Belén López (CCOO Catalunya) y Camil Ros (UGT Catalunya) el pasado 16 de septiembre

Antoni Cañete (Pimec); Josep Sánchez Llibre (Foment); Salvador Illa (Govern), Belén López (CCOO Catalunya) y Camil Ros (UGT Catalunya) el pasado 16 de septiembre EUROPA PRESS

Encrucijada

Mientras tanto, el no a todo de Puigdemont acentúa la encrucijada que atraviesan los herederos de Convergència, entregados al culto a un líder que ha llevado al partido a sufrir la pérdida de figuras de peso, como Jaume Giró. El exconseller de Economía, que rompió el carnet a finales del pasado verano, encabeza las críticas a la dirección por su infructuosa oposición; la última llegó el miércoles, cuando presionó en televisión para que facilite la mejora de la financiación catalana.

"Quien no esté a favor de esta mejora no lo tendrá fácil de explicar a los ciudadanos. Cataluña siempre ha avanzado paso a paso, nunca ha avanzado a todo o nada", dijo el exdirectivo de LaCaixa. Mismo discurso que el que esgrime el Govern en el Palau de la Generalitat, y diametralmente opuesto al que se escucha en la sede de Junts en Barcelona, donde Míriam Nogueras, Mònica Sales y compañía se conjuran bajo una enorme presión que crecerá sobremanera a medida que se aproxime la votación clave.