La politización del todo

Cristina Farrés
7 min

El Gobierno de Quim Torra será recordado como un Ejecutivo de mucha gestualidad a favor de la constitución de la república catalana y de carencias remarcables de gestión. A diferencia de la anterior legislatura, los responsables políticos no hacen gala de la construcción de las llamadas estructuras de Estado ni se ha fijado un calendario para proclamar la independencia. Ahora, la estrategia pasa por la opinión pública. En trabajar para ganar cuota de poder en todas las instituciones y conseguir más apoyo público a favor de las tesis.

Los postulados independentistas no han conseguido una aceptación en bloque como se pretendía especialmente en los ámbitos de concertación social. Los acercamientos que se habían dado fueron corregidos por las tensiones internas generadas. Los agentes sociales convinieron entonces que se debían centrar en los debates económicos y que no entrarían en cuestiones partidistas. Defienden que son un reflejo de la sociedad catalana y que la mitad de sus asociados son partidarios de la secesión y la otra no. Aunque esto sea más o menos cierto según se habla de sindicatos, patronales y otras organizaciones sociales, se ha intentado mantener la neutralidad.

El Gobierno catalán quiere romperla. Primero, con el impulso desde el entorno de Carles Puigdemont de Intersindical-CSC para convertirse en su ariete en el panorama sindical catalán. Así podría controlar no las mesas de concertación social, sino en qué manifestaciones se sumaban y hacia quién dirigía sus críticas. El calendario de elecciones sindicales ha empezado y la estrategia ha caído en saco roto en los centros de trabajo más ligados al ámbito productivo. Sin sorpresas, ya se preveía. Donde han cosechado un éxito relativo pero destacado ha sido en la Administración pública.

Hasta la fecha, los partidos políticos que querían entrar con formaciones propias en el ámbito sindical se habían estrellado, como ocurrió con la propuesta que hizo Podemos en sus inicios. Intersindical-CSC ha conseguido un número de delegados nada desdeñable entre el personal administrativo de la Generalitat, entre los docentes y entre el personal sanitario. No cuentan con la fuerza suficiente para entrar en las mesas sectoriales ni la central, pero tendrán incidencia si se intenta una nueva movilización para denunciar las condiciones laborales. Es decir, en las críticas al Govern. 

Otras elecciones que se deben seguir de cerca son las que se celebrarán en tres semanas en las 13 cámaras de comercio del territorio. La Consejería de Empresa y Conocimiento, encabezada por Àngels Chacón, ha promovido un sistema de votación un tanto curioso. La plataforma electrónica que ha diseñado Scytl no requiere validar la identidad del votante cuando participe de forma remota. Con un simple certificado de empresa, cualquiera que se use en las gestiones administrativas habituales, se podrá participar. Esto contrasta con los requisitos del voto presencial. Cuando los ejecutivos y autónomos acudan de forma presencial a los colegios electorales sí que deberán pasar un doble filtro.

¿No es más fácil suplantar una identidad desde detrás de una pantalla que de forma presencial? La respuesta es tan lógica como la incongruencia del proceso. Los responsables de Scytl han reconocido que han apostado por este diseño por petición del cliente y desde el Gobierno catalán se escudan en la recomendación del auditor que ellos mismos escogieron a dedo, AGTIC Consulting, por falta de concurrencia en el concurso público que habían convocado.

¿Son los certificados electrónicos la identidad digital más segura, tal y como defienden desde la consultora? Para hacer la declaración de la renta o liquidar el IVA sí; en un proceso electoral, genera como mínimo dudas. Facilita, por ejemplo, que una gestoría pueda votar con los certificados que están en su haber sin que ni siquiera se enteren sus propietarios. Desde hace días algunas candidaturas trabajan para movilizar a los gestores. Desde la de los independentistas más moderados que promueven a Enric Crous, junto a Pimec, recomiendan a sus votantes potenciales que se pongan en contacto con rellos para que se encarguen del voto. ¿Coincidencia?

También han aplaudido el sistema de participación que ha diseñado el Govern la lista que ha configurado la ANC bajo el nombre Eines de País, una denominación sugerente sobre sus objetivos en la entidad de dinamización empresarial local. ¿Esta pequeña prerrogativa les facilitará conseguir más sillas en los plenarios de las cámaras de comercio, especialmente en Barcelona, de las que conseguirían en una votación al uso? El entusiasmo con el que se ha acogido la curiosa innovación tecnológica así lo indica.

Ahora, el Ministerio de Industria ha requerido información a la consejería para que la secretaría de Estado de Comercio compruebe si la herramienta electoral es suficiente garantista o no con la identidad del votante. La seguridad jurídica de Cataluña está de nuevo en entredicho, pero se habría conseguido el objetivo político perseguido. Daños colaterales de la politización del todo.

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¿Quién es... Cristina Farrés?
Cristina Farrés

Periodista especializada en el área de economía y coordinadora de la sección de empresas.

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