Vótame de luxe

Ramón de España
4 min

¿No quieres caldo? ¡Dos tazas! Una el lunes y otra el martes. Dos debates seguidos, cuando con uno ya íbamos que chutábamos. Total, ¿quién tiene ganas de asistir dos veces a la misma tangana? Por lo menos, en Sálvame de Luxe dejan pasar una semana entre un, digamos, debate y otro: sería inhumano pedirles a Belén Esteban o a Kiko Matamoros que montaran el cirio dos días seguidos; y es inhumano pretender que el electorado español se trague dos debates con los candidatos en veinticuatro horas: ¿qué novedades se registrarán de un día al otro? Si los debates políticos en España sirvieran para exponer los diferentes programas y razonar con el adversario, puede que un segundo debate ampliara la información que recibe el espectador dubitativo, pero como suelen consistir en un intercambio de insultos, golpes bajos, puñaladas traperas e infundios varios, con uno ya vamos que nos matamos. Y ya puestos, mejor celebrarlo en Tele 5 con Jorge Javier Vázquez de moderador. Si Jorge Javier se resiste, Bertín Osborne sería un digno sustituto. Y si a Bertín no le va bien ese día, recurrimos a Arévalo o al señor Barragán y aquí paz y después gloria. Y es que si alguien encuentra alguna diferencia entre el debate de los candidatos a la presidencia del gobierno y un episodio de Sálvame de Luxe, le agradecería mucho que me la explicara.

Este sinsentido empezó con la obsesión de Pedro Sánchez por sumar a Santiago Abascal al espectáculo, pues todo político español, por mediocre o inane que sea, sabe que, comparado con el líder de Vox, parecerá Winston Churchill. Abascal era un chollo para Sánchez, pero también para los demás tertulianos: Iglesias vería en él la personificación del fascismo despechugado y con barba; Rivera y Casado recurrirían al subtexto “Si te parece que nosotros somos brutos, espera a ver lo que dice el colega”; y Sánchez, entre Abascal dando vivas a don Pelayo, Iglesias clamando “¡No pasarán!” y Rivera y Casado acusándole de ser el candidato de ETA y, prácticamente, el Anticristo, conseguiría parecer el único de la reunión que no está del todo mal de la cabeza.

La JEC eliminó a Abascal del previsto debate en Antena 3 --como habría hecho TVE, de ahí el esquinazo del presidente a la televisión pública--, lo que obligó a Sánchez a acordarse de la tele que pagamos los contribuyentes. Pero tampoco iba a quedar mal con Atresmedia. La competencia, mientras tanto, amenazaba con ir a Antena 3 y dejarle hablando solo en TVE….De verdad que no hay derecho a estar en manos de este personal. Al final, para que nadie se enfade y todos se aburran, dos debates seguidos. ¡Y ni siquiera sortean un apartamento en la Manga del Mar Menor entre los que se traguen los dos shows!

Yo creo que el debate lo ganará el ausente Abascal, genuino elefante en la habitación que va a presidir la reunión sin formar parte de ella. Ya que los allí presentes lo van a poner de vuelta y media para reforzarse a sí mismos, yo creo que se le debería permitir intervenir por teléfono. Como dicen en Sálvame de Luxe, por alusiones.

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¿Quién es... Ramón De España?
Ramón de España

Ramón de España (Barcelona, 1956). Autor de nueve novelas y una docena de ensayos, ascendió de las covachas del underground (Disco Exprés, Star, a finales de los 70) hasta los palacios del 'mainstream' (El País, donde colaboró ampliamente en los 90). Actualmente ejerce de columnista habitual en El Periódico de Catalunya y el semanario Interviú. Escribió y dirigió un largometraje en 2004, 'Haz conmigo lo que quieras', y aunque lo nominaron a los Goya, esta sociedad hostil no le ha dejado volver a ponerse detrás de una cámara (pero él insiste). Sus recientes ensayos sobre el 'prusés' y sus circunstancias, El manicomio catalán (2013) y El derecho a delirar (2015), lo han convertido en un personaje de referencia de la disidencia irónica.

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