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Jaume Giró, exconsejero de Economía de la Generalitat

Jaume Giró, exconsejero de Economía de la Generalitat

Manicomio catalán

Junts y sus dos... ¿almas?

"Sus principales representantes en estos momentos podrían ser Jaume Giró, exconsejero de Economía de la Generalitat, y Salvador Vergés i Tejero, actual portavoz del grupo parlamentario de Junts en sustitución del inefable Albert Batet"

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Presuponer que el partido de Carles Puigdemont tiene alma puede parecer un exceso de wishful thinking, pero detecto en el ambiente dos corrientes contrapuestas de pensamiento (perdón por un poco más wishful thinking) y no sé cuál de las dos acabará por imponerse en el mundo posconvergente.

Sus principales representantes en estos momentos podrían ser Jaume Giró, exconsejero de Economía de la Generalitat, y Salvador Vergés i Tejero (¿algún parentesco con el picoleto del bigote?), actual portavoz del grupo parlamentario de Junts en sustitución del inefable Albert Batet, aquel ricachón al que Puchi gusta de tener a su vera por si hay que recurrir, una vez más, al sablazo.

Jaume Giró es el militante de Schrödinger, ya que está y, al mismo tiempo, no está en Junts. Se largó dando un portazo porque Puchi no le hacía el menor caso, pero sigue de militante de base, lo cual le permite estar fuera de la tienda de campaña, pero meando hacia dentro.

Ahora ha vuelto a denunciar las discutibles prioridades del hombre de Waterloo (su amnistía, el catalán en Europa…), que a él no le parece que sean las de los catalanes en general y los votantes de Junts en particular. Por eso urge al partido a sumarse a ERC y PSC con lo de la financiación singular, no nos vayamos a quedar sin la transferencia del IRPF, que es una pasta gansa que permitiría abrir muchas más embajadas fake en el extranjero.

Por su parte, Salvador Vergés, aunque es de Olot, muestra una catalanidad sin fisuras propia de El noi de Tona, muy en la línea de la de Sílvia Orriols, la matamoros de Ripoll (quien le ofreció, sin éxito, la candidatura a la alcaldía de Barcelona por AC).

No está él para colaboracionismos con Illa y el beato Junqueras, sino para representar al macizo de la raza y tratar de evitar, con su gallardo patriotismo, que se le fuguen los votantes a Junts y se vayan a Aliança Catalana. Presume Vergés de no hablar castellano ni que lo maten y de no leer nada que esté en ese idioma, a no ser que se trate de las etiquetas de los productos de Natrus, su empresa de productos cárnicos, que están redactadas en castellano porque la pela es la pela.

El hombre ha hecho carrera defendiendo al medio rural y, para dar ejemplo de auténtica catalanidad, vive en una masía. No creo que sienta una especial simpatía por el señor Giró.

Aunque, en el fondo, ambos pretenden lo mismo: evitar la irrelevancia en que está cayendo el partido desde hace un tiempo (por no hablar de su líder máximo en las encuestas: dicen que la distancia es el olvido y hay mucha gente que comparte esa razón, diga lo que diga la canción).

Giró, que es un hombre cabal que ha sido mandamás de La Caixa, intenta, tal vez inútilmente, que Puchi se baje de la nube en la que vive y haga un esfuerzo por entender cómo está el patio en la Cataluña que abandonó hace ocho años (vamos para nueve).

Vergés, por el contrario, ha tomado partido por el delirio procesista, ayudado por su ideólogo particular, Jordi Aragonès, primo del expresidente de la Chene y xenófobo máximo de la república catalana que no existe (según él, lo mejor de la independencia sería negarles la nacionalidad catalana a los españoles que viven entre nosotros con las aviesas intenciones de comerse nuestro pan y cepillarse a nuestras mujeres).

Puede que hablar de almas en un partido supremacista sea un sinsentido, así que vamos a dejarlo en corrientes o tendencias. Giró es la voz de la sensatez encaminada a que las cosas no empeoren aún más para los suyos. Vergés se muestra contumaz en el error y exhibe un espíritu de cruzado. Y, mientras tanto, en Flandes, el caudillo providencial del soberanismo lleva una vida apagada y errática mientras vigila a Comín para que no se fugue con la cubertería de plata.

Quien va a Sevilla pierde su silla. Y quien se va a Waterloo, me temo que también. Esperemos a las próximas elecciones para ver cómo le va a Junts. Si las encuestas aciertan y AC les pasa la mano por la cara, tal vez se imponga la teoría de que igual hay que cambiar de líder: Nogueras, Tururull, calentad, que salís.