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La CUP, la más coherente

16.10.2019 00:00 h.
4 min

El conflicto separatista iniciado este lunes, con la sentencia del Tribunal Supremo, me recuerda metafóricamente a la primera Guerra Mundial, en la que el combate político era el relato: los secesionistas dicen que tienen razón y los constitucionalistas también, pero es imposible que los dos la tengan.

La política, como el amor, es subjetiva, pero aún más si cabe. Porque estamos ante la república del sentimiento, como en un Barça-Madrid. Nadie ve la realidad. Es el reino del sentimiento. No hay solución, sólo se puede vencer por la fuerza. Por eso unos reciben, pero los otros no disfrutan, porque los que ganan tienen el corazón desgarrado. Para los unos y los otros, estamos heridos. Todos sin excepción: los constitucionalistas y los indepes. La discusión es inútil, porque ambos están alimentados con los poderosos nutrientes de los medios de comunicación públicos y privados. El grito de "prensa española, manipuladora" es el mejor TAC de la realidad. Es tan manipuladora una como la otra.

Nadie puede ser neutral en España, pero sí fuera: en Europa, a nadie le gusta el palo del 1-O, a nadie que tenga corazón le gusta. Los separatistas debían entender que el silencio del mundo es señal de que no se entiende su causa, salvo los escoceses y flamencos indepes.

Hay que ser adolescente para creer en la independencia; que no se la cree ni el Govern se ha visto este lunes: el president retóricamente hablaba de insumisión, pero los Mossos daban jarabe de palo, porque una cosa son las palabras y otra, los hechos.

El lunes por la noche, los indepes se acostaron tristes...

Sólo hay que conocer la Historia para saber el final de este conflicto, no hay que tener una bolita de cristal. De joven, antes de querer ser periodista, quería ser historiador. La Historia siempre me ha gustado. He leído mucho, pero no soy un sabio, como ayer me dijo una amable lectora. Algún miembro de mi familia dice que soy una enciclopedia andante, pero tampoco es así. He leído poca novela, aunque mucha Historia.

Sé que los padres de los fundadores de CDC fueron de la Lliga Regionalista, que amaban Cataluña, pero que en 1939 se convirtieron en franquistas. En los años 60 fueron nacionalistas, y ahora, independentistas.

También sé que el fundador de ERC y de Estat Català, Francesc Macià, antes había sido teniente coronel al mando del Ejército en Lleida. Que se casó con la hija del mayor latifundista en la calle de la tienda de mis padres, de Can Macià, que en la posguerra pasó a ser una escuela privada, donde yo jugaba, y que en los años 60 desapareció.

Los extremistas de la CUP llaman fascistas a todos los constitucionalistas. De todo el bloque separata, son los más coherentes, en su locura.