Fotografía de las escritoras Alice Sheldon y Ursula K. Le Guin

Fotografía de las escritoras Alice Sheldon y Ursula K. Le Guin

Letras

Cartas entre Ursula K. Le Guin y James Tiptree Jr./Alice Sheldon (I)

La correspondencia coqueta entre Ursula K. Le Guin y James Tiptree en la que la escritura y la identidad ocuparon un lugar cardinal

También: 'El Gourmet' (1), de Kazuo Ishiguro

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Letra Global con Ursula K. Le Guin y James Tiptree Jr./Alice Sheldon. Tras un acuerdo con la prestigiosa revista Granta en español, publicada por Vegueta, Letra Global presenta una selección de los mejores textos, como muestra de la literatura contemporánea. Granta en español, publicación dirigida por Valerie Miles, ha logrado una gran repercusión gracias a la atención y al cuidado de escritores de todos los continentes.

La correspondencia de los ecritores apareció en el número 3 de Granta, bajo el título Cartas entre Ursula K. Le Guin y James Tiptree Jr./Alice Sheldon. La edición fue realizada por Julie Phillips y Lisa Rogers.

James Tiptree Jr. fue un hombre que no existió. En cierto sentido, todos los escritores son figuras imaginarias, el «personaje impreciso y ambiguo» que, en palabras de Margaret Atwood, se apodera del yo público del autor y «lo usa para cometer el propio acto de escribir». Pero Tiptree era más insustancial de lo común.

Nació en Chicago en 1915 y afirmaba sin mentir que se había criado en parte en África Central y que había sido pintor, oficial del ejército, analista del servicio de inteligencia y psicólogo experimental antes de empezar a publicar obras de ficción en 1968. Tenía una dirección postal en McLean (Virginia), cerca de Washington DC y de la sede de la CIA.

En las largas cartas que les escribía a sus seguidores y a otros autores hablaba de sus padecimientos físicos, sus desvelos emocionales, sus deseos. Era un personaje atractivo y empático: los hombres lo admiraban, las mujeres se enamoraban de él. Y sin embargo, ninguno de los escritores con los que intercambiaba correspondencia lo había conocido en persona.

La escritura y la identidad ocuparon un lugar cardinal en la correspondencia entre Tiptree y Ursula K. Le Guin, una de sus amigos por correspondencia más íntimos. Este intercambio, conservado en los archivos de ambos escritores en la Universidad de Oregón, trata la cuestión de quién es la escritora cuando escribe, y otra más personal: en quién te pueden ayudar a convertirte tus amigos cuando estás solo y no sabes qué decir ni qué identidad adoptar.

Esta correspondencia, sin embargo, se inició con una trampa, una evasión, una negación de sus propias intenciones. En abril de 1971, Tiptree, como autor novel, escribió una carta elogiosa a Le Guin, más joven pero también más asentada como autora. Al final de la carta le decía a Le Guin que no perdiese el tiempo en escribirle.

Le Guin respondió:

Apreciado Sr. Tiptree:
Me prohibía usted categóricamente responder a su carta, así que entenderá que esto no es una respuesta. No pretende agradecerle su carta... ni tampoco contarle lo mucho que me gustan sus historias.

Con mis más insinceros saludos.

Durante cinco años ambos autores coquetearon e intercambiaron chismes y confidencias. Tiptree firmaba como Tip y le puso a Le Guin el cariñoso apodo de Starbear (literalmente, Oso de estrellas), un guiño al significado en latín de su nombre. Le Guin llamaba Tree (árbol) a su amigo. Pese a estar casada y tener familia, disfrutaba de la atención y los cumplidos que recibía de aquel amigo mayor que ella e intentó, sin gran éxito, conseguir que él bajara las defensas.

Tip era un personaje, como descubriría Le Guin al recibir la siguiente carta:

24 de noviembre de 1976

Mi querida Ursula:
¿Puedo pedirte que me guardes un secreto un ratito?
[...] El caso es que quiero que seas solo tú quien se entere por mí, a causa de nuestra relación especial. Al escribir esto siento que estoy poniendo una amistad grande y sincera al borde del abismo, a punto de caer para siempre en la oscuridad.

Sin embargo —y esto es importante— nunca te he escrito otra cosa que la pura verdad, no hubo planificación ni intención de engañar, salvo en la firma que durante más de ocho años se ha convertido en poco más que otro apodo. Todo lo demás es mi auténtico yo.

El caso es que soy una mujer de sesenta y un años llamada Alice Sheldon me llaman Alli , de temperamento solitario pero casada desde hace 37 años [sic, eran 31] con un buen hombre bastante mayor, que no lee mis cosas pero le parece estupendo que las escriba.

(Ya te dije, a ti o a otra persona, que sería el anticlímax del año).

Todo lo demás es cierto: el ejército, los negocios, el gobierno, el mundo académico [...] La depresión se debe en parte al retiro, en parte a las hormonas, en parte porque parece que mi hombre querido se está quedando ciego. (Una neoplasia retinal de vasos sanguíneos en la mácula). Se llama Ting, de Huntington D.

Tal vez querrías saber qué aspecto tengo. Mido 1,73, pelo rubio oscuro con algunas canas, delgada, vagos recuerdos de una joven que sonreía mucho y a la que llamaban guapa se adivinan todavía bajo 61 años de flacura y arrugas; como a toda la gente deprimida me gusta mucho reírme; me dan arrebatos de actividad incontenible.

Llevo sobre todo pantalones de pana azul claro o tostados, camisas o jerséis de cuello de cisne, las uñas limadas, tapa baja, pasión por la jardinería. [...] Cuando me arreglo para salir caracoleo un poco, como un caballo de peluche. Me embadurno de Chanel 19 o Joy o Diorissima. (Los aromas importan). Fumo; últimamente como el proverbial carretero. Me defiendo con los destornilladores. Me enamorisco de la gente cuyo trabajo o cuya alma admiro.

Así que ahora ya lo sabes... Pero lo curioso es que te juro que Tiptree tiene una curiosa realidad propia. El nombre se me ocurrió mirando un frasco de mermelada en la sección de alimentos importados de Giant. Tal vez James estaba allí, esperando la encarnación [...].

Ursula, Ursula, estoy petrificada. Todos los amigos, el mundo de la cifi... ¿se lo tomarán como un «engaño»? ¿Me quedará algún amigo? ¿Las mujeres que tanto significan para mí lo considerarán un malvado engaño? Yo no me he sentido malvada en ningún momento. [...]

Bueno, querida Starbear, ha muerto una era antigua y es hora de empezar una nueva. Pero creo que ha llegado mi fin. He planificado un cambio gradual a mi otro pseudónimo, Raccoona Sheldon, y así ir eliminando a Tip. (Una cosa curiosa: los editores que claman a gritos material de Tiptree me devuelven los manuscritos de Raccoona con marcas de latas de cerveza... bueno, no llega a tanto la cosa, pero casi).

Si me he olvidado de comentar algo que debería haber dicho, no tienes más que preguntar.

Tip se despide de una queridísima amiga y de todo lo suyo. Dime lo que piensas si es que todavía me hablas,
Tip/Alli.

Le Guin respondió enseguida:

28 XI [1976]

Queridísima TREE,

¡Oh extraña, extrañísima, muy maravillosa, hermosa, improbable! Wie geht’s, Schwesterlein? ¡Sorella mia, alma hermana! [...] ¿Sabes qué? Creo que nunca me había llevado una sorpresa hasta ahora. Pasan cosas, pero cuando pasan una piensa «Ah, claro, tenía que ser así, etc. En el fondo de mi alma profética ya lo sabía...» ¡Pero esta vez no, por Dios! Es una auténtica delicia, un gozo, no sé por qué, sentir por una vez una sorpresa absoluta, imprevista... ¡es como un regalo de Navidad! No me preguntes por qué, no lo sé.

Y ahora voy a contarte una cosa que me ha hecho un poquito infeliz durante nuestra relación peculiar y que tan inmensamente aprecio: había pensado, me había preguntado si Tiptree no sería homosexual e incapaz de hablar del tema por haber sufrido demasiado o por ser yo tan descaradamente hetero-esposa-madre, etc. etc.

Pero eso explicaría por qué parece tan solo y también por qué tiene un conocimiento tan maravilloso de las mujeres, igual que E.M. Forster o Angus Wilson; y por qué demonios no puedo simplemente preguntárselo, pero es que no puedo, y por ello siempre habrá una suerte de gran laguna o brecha en nuestro Encuentro de Mentes... Soy una cobarde por no haberlo preguntado, pero no se puede una inmiscuir en un terreno que podría ser de gran dolor e intimidad, etc...

Así que había ahí un pequeño nudo de infelicidad sexual y reticencia que siempre me había molestado y que ahora has REDUCIDO A CENIZAS y tengo ganas de reír, y también de llorar un poco, porque ahora todo ha adquirido una escala colosal e inesperada de inversión total y verdadera. Solo que... ¿qué significa inversión? Explícamelo, mi guedeniana amiga. No, déjalo, ¡bastantes preocupaciones tienes! Pero sé que algo echaré de menos al escribirte: esa pequeña chispa de coqueteo...

Me gusta coquetear, pestañear solo un poquito, me gusta esa pizca de tensión sexual entre hombres y mujeres que está presente hasta en las cartas, la disfruto y la echaré de menos entre nosotras, quién sabe, tal vez Tip la eche de menos también...

Porque, ¿sabes?, no hace falta que finjas que no existe ningún Tip, que nunca fue ni será; yo conocía a mi Tree muy bien y al infierno con los sexos. Pero Tip también es Alli y con Alli no puedo coquetear, nunca he podido coquetear con las mujeres, no encuentro esa tensión; y por eso, claro está, mis amigas más queridas y escogidas han sido mujeres: Jean, que murió, Jane y Natalie. [...]

No sé cómo reaccionará la gente, supongo que unos se tomarán mal el engaño, pero habría que tener un alma extraordinariamente pequeña para ofenderse por un engaño tan inmenso, tan divertido, tan eficaz y fantástico y ÉTICO.

¿Qué más les dará? ¿Por qué les iba a importar? Sinceramente, no logro imaginarlo. [...] En cuanto a Raccoona, por cierto, algunos de tus devotos auténticos sí que sospechaban algo. Vonda y yo nos habíamos preguntado si Raccoona no sería Tiptree, varias veces ya. Sin embargo, te voy a contar una cosa rara: de verdad y sinceramente ninguna de las historias de Raccoona que he leído (solo dos, creo, o tres) me gusta tanto como las de Tip. Son diferentes. [...] Raccoona, creo, tiene menos control y, por lo tanto, menos ingenio y poder. Parece mucho más joven que Tip. Claro que no hay ningún motivo que le impida crecer.

Aunque un nombre de pila como Raccoona es una carga tremenda para el desarrollo de una chica... [...] Repito que creo que todos tus amigos sentirán contigo el mismo deleite infantil que yo. Y en cuanto a lo que diga el mundo de la CF, por Dios, Allitree, ¿qué más da? ¿Qué importa? Espero que se les abran los ojillos como platos y se les caigan las mandibulillas al suelo. [...]

Aunque Tip se despida de mí yo no tengo la puñetera intención de despedirme de Tip, ¿acaso tengo que hacerlo? ¿No puedo simplemente recibir a Alli? ¡Bienvenida, Alli! Ojalá todos mis amigos fueran como tú. Y todo mi cariño para Ting y salud y suerte...

y amor.

Continuará...