Imagen de 'Mujeres imperfectas'

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Cine & Teatro

‘Mujeres imperfectas’: ¿Quién mató a Nancy?

Aunque ni sorprende ni innova, 'Mujeres imperfectas' es un producto sólido que no aspira a más de lo que pretende: ser un thriller vibrante, con potente factor humano, que se sigue con interés hasta el final y que, a su manera, plantea un discreto debate sobre los límites de la amistad

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Nancy (Kate Mara), Eleanor (Kerry Washington) y Mary (Elisabeth Moss) son amigas desde la adolescencia. Cuando Nancy aparece asesinada en un descampado, el mundo se desmorona para sus dos amigas del alma, que se proponen descubrir al culpable para que se lleve su merecido. Este es el punto de partida, no especialmente original, de la miniserie Mujeres imperfectas (Apple TV, ocho episodios), creada por Annie Weissman a partir de la novela homónima de la británica Araminta Hall, devota del Domestic Noir y autora no muy traducida en España (solo se encuentra Nuestro juego más cruel, editada por Debolsillo).

Imagen de la serie 'Mujeres imperfectas'

Imagen de la serie 'Mujeres imperfectas'

Si el principio de Mujeres imperfectas no resulta muy prometedor, lo cierto es que el desarrollo de la trama va ganando interés episodio a episodio, básicamente gracias a lo que Graham Greene llamaba el factor humano y que en este caso sirve para algo más que descubrir la identidad del asesino de la dulce Nancy, que se mantiene en primer plano, pero rodeado de las peripecias morales y dimes y diretes de las supervivientes, que, poco a poco, van demostrando que no todo era felicidad y buen rollo entre las tres mejores amigas.

Asuntos intelectuales

Eleanor siempre sintió algo por el marido de la difunta, Robert (Joel Kinnaman), un pusilánime heredero de una de las mejores familias de la ciudad, cuyo patriarca (Keith Carradine) es de armas tomar y siempre pensó que una muerta de hambre como Nancy no merecía formar parte de la poderosa familia Hennessy.

El marido de Mary, Howard (Corey Stoll), es un profesor y traductor de lenguas clásicas con una excelente opinión de sí mismo que la sociedad no parece compartir. Aparentemente, es un marido y padre de familia ejemplar, pero siempre parece muy interesado en enseñarle a todo el mundo, empezando por su esposa, lo listo y sofisticado que es.

Escena de la serie 'Mujeres imperfectas'

Escena de la serie 'Mujeres imperfectas'

Mary fue alumna suya y se despidió de su esperanzador futuro profesional al convertirse en un ama de casa centrada en criar a sus tres hijos para que el genio de Howard pudiera dedicarse a sus elevados asuntos intelectuales.

Todo parece indicar que la muerte de Nancy no fue un atraco que salió mal, sino que el autor era alguien que mantenía algún tipo de relación con ella. Sin ir más lejos, un amante fantasmal del que nadie conocía la identidad y al que se acabará llegando, en el penúltimo episodio, tras descartar a unos cuantos sospechosos (o, como les llaman en Estados Unidos, persons of interest).

Los límites de la amistad

Una de las mejores bazas de Mujeres imperfectas son las actrices que interpretan a las tres mejores amigas, en especial Elisabeth Moss, espléndida en el papel de la desvalida Mary, a la que no le da la vida y que muestra extrañas aficiones, como el abuso de pastillas antidepresivas y el robo de pequeños objetos y joyas a Nancy, cuyo nivel de vida, gracias al ricachón de su marido, es muy superior al suyo. Kerry Washington y Kate Mara cumplen, pero la señora Moss está francamente brillante.

Entre los directores de los ocho episodios destaca la figura de Leslie Linka Glatter, una mujer que ostenta el récord de capítulos rodados de un montón de series y en la que siempre se puede confiar. El ritmo de Mujeres imperfectas es perfecto y, a diferencia de otras series infladas para que duren más, nada aquí sobra ni está de más.

Aunque ni sorprende ni innova, Mujeres imperfectas es un producto sólido que no aspira a más de lo que pretende: ser un thriller vibrante (con potente factor humano) que se sigue con interés hasta el final y que, a su manera, plantea un discreto debate sobre los límites de la amistad y las cosas que se hacen y se callan para conservarla.