Imagen de 'Paying for it'

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Cine & Teatro

Chester Brown, el putero romántico

'Paying for it', la película, es una versión tan fiel como acortada de las aventuras de Chester Brown en el mundo de la prostitución de Toronto, plasmada en el cómic de 2011

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Movistar acaba de colgar una película que corre el riesgo de pasar totalmente inadvertida. Sí, lo sé, eso es algo que sucede constantemente, pero si alguien puede salvarla son los lectores de cómics que conozcan y aprecien la obra homónima del atrabiliario Chester Brown (Canadá, 1960), en la que se basa Paying for it (Pagando por ello), una novela gráfica publicada en 2011 (algunos años después en España) y que recoge el paso del autor por el mundo de la prostitución -que, tras algunas vacilaciones, se le acaba antojando más razonable que el alabado amor romántico, que solo le ha provocado sinsabores- a raíz de la ruptura (por entregas) con su novia asiática, Sook-Yin Lee, también autora de cómics, además de actriz y presentadora de programas musicales en televisión.

La obra del señor Brown siempre ha flirteado con la sordidez y la excentricidad. Pensemos en sus dos mejores novelas gráficas, The Playboy (que no va sobre las andanzas de un gran seductor, sino sobre un pringado que fantasea con las chicas de los desplegables de la revista Playboy, absolutamente inaccesibles para un tirillas como él) y I never liked you (cuyo título, Nunca me gustaste, ya lo dice todo).

Los cómics del señor Brown, desacomplejadamente autobiográficos, giran siempre en torno a las relaciones humanas (y las desgracias que de ellas se derivan). El bueno de Chester no tiene problemas (ni inhibiciones, ni, ya puestos, vergüenza). La vida no le trata bien y él nos lo cuenta. En ese sentido, Pagando por ello es su libro más sincero y desfachatado. Como de costumbre, hay tristeza a granel, pero, a diferencia de obras anteriores, rige aquí un fatalismo sincero y vagamente optimista que hace de esta novela gráfica la que es, probablemente, su mejor obra.

Pagar a la persona adecuada

Paying for it, la película, es una versión tan fiel como acortada de las aventuras de Chester en el mundo de la prostitución de Toronto. Coescrita y dirigida por Sook-Yin Lee, la novia que puso en marcha todo el proceso de putificación del señor Brown, que hasta entonces no había recurrido nunca a las trabajadoras sexuales, Paying for it es como volver a leer algunos capítulos del libro original, que causó cierta polémica cuando se publicó: el señor Brown fue acusado de romantizar la prostitución, a la manera de la película Pretty woman, y se ganó una buena bronca desde ciertas filas del feminismo anglosajón.

Escena de 'Paying for it'

Escena de 'Paying for it'

Para disfrutarlo, no hay más que seguir el punto de vista de su autor, que es lo mismo que sucede en la película. Cuando la novia de Chester (Dan Beirne), Sonny (Emily Le, la directora le cambió el nombre a su personaje) le dice que cree haberse enamorado de otro, nuestro dibujante acepta la relación abierta. El problema es que a Sonny le duran los novios un suspiro y Chester acaba hasta las narices de cruzarse con tíos en calzoncillos por el pasillo de casa.

Así acaba llamando a su primera furcia. Sigue queriendo mucho a Sonny, pero considera que esta no le deja otra opción. Finalmente, acaba encontrando una mezcla de prostituta y novia encantadora, que se hace llamar Yulissa, pero se llama Justine (Andrea Werhun), con la que acabó teniendo una relación larguísima, siempre de pago, pero con cariño de propina. Como dijo el propio Brown en cierta ocasión: “Pagar por sexo no está mal si le pagas a la persona adecuada”.

Especialmente dedicada a los lectores de cómics, Pagando por ello ofrece secuencias impagables y claramente reconocibles por la gente de los tebeos: ese salón del cómic cutre en el que la máxima estrella es una actriz porno, esos almuerzos de Chester compartidos con sus amigos Joe Matt (que en paz descanse, la película le está dedicada) y Seth (convertido en negro por exigencias del guion o puro capricho de la directora), esa sociedad paralela de ilusos muertos de hambre que aparece en todas las escenas relacionadas con los tebeos y que son idénticas en cualquier país de Occidente…)

La película puede disfrutarse tranquilamente sin haber leído previamente el cómic, pero los que lo conozcan encontrarán más motivos de disfrute en ella, pues está a la altura de las que Terry Zwygoff rodó a partir de novelas gráficas del gran Daniel Clowes.