Artes

La Barcelona del siglo XXI: urbanismo y movilidad

25 marzo, 2021 00:00

Hace pocos días el Gobierno de Ada Colau presentó el proyecto para una nueva Barcelona, una Barcelona para caminar, una Barcelona sin asfalto, una Barcelona renaturalizada.  

Ada Colau ha decidido expender las “superilles” de Poble Nou, Sant Antoni y Horta al distrito del Eixample, el corazón de la ciudad. Lo quiere hacer a pesar de que los proyectos anteriormente mencionados no han tenido, por suerte o por desgracia, los resultados esperados. Recordemos que la  “superilla” de Poble Nou ha dejado ese barrio con una vida social prácticamente nula y con el cierre de una gran parte de sus comercios. Nos dice Ada Colau que las “superilles” de Barcelona cuentan con la validación internacional, aunque la realidad no es exactamente así. Nos dice Ada Colau que los objetivos que conseguir son que haya más vida familiar, mayor comercio de proximidad, menor contaminación y menor ruido. Es cierto que si tenemos más zonas en las cuales los vehículos a motor prácticamente desaparecen los vecinos tendrán más espacio para pasear, es cierto que en las zonas donde no circulan vehículos la contaminación puede reducirse, pero también es cierto que si quitas los vehículos, digámoslo más claro, el vehículo privado de una zona y lo desvías o derivas hacia otra, esa última zona aumentará sus niveles de contaminación y también aumentarán sus niveles de ruido.

Creo que es muy loable que la alcaldesa de Barcelona quiera que nuestra ciudad sea la más verde y limpia del mundo, que sea la menos ruidosa del mundo, que sea la más “amable” del mundo, pero a mi entender eso no se consigue haciendo parches con el urbanismo táctico al que nos tiene acostumbrado Ada Colau en los últimos años.

Personalmente creo que hay un problema mucho más importante que solucionar antes de realizar estas obras. Nos dice Ada Colau que gracias a este proyecto de 21 ejes verdes y 4 plazas se conseguirá la disminución de cerca de 300.000 vehículos diarios. Sinceramente, dudo que esto ocurra mientras el transporte público no sea lo suficientemente dinámico para absorber esos 300.000 desplazamientos de vehículos diarios. Yo me pregunto, ¿Está preparado nuestro sistema público de transporte para absorber el volumen de personas que se verán o se verían obligados a dejar el vehículo privado? ¿Tenemos un sistema de transporte público que, ya no iguale, sino simplemente acerque, los tiempos de desplazamiento a los del transporte privado? Tenemos que tener claro que mientras desplazarse de A a B se tarde 15 minutos en vehículo privado y 45 minutos en transporte público, todo aquel que se lo pueda permitir seguirá utilizando el vehículo privado.

No empecemos la casa por el tejado, consigamos un transporte público lo suficientemente ágil y con la suficiente frecuencia de paso para que el ciudadano empiece a dejar el vehículo privado y lo sustituya por el transporte público. Señora Colau, mientras un desplazamiento en transporte público tarde 3 ó 4 veces más en comparación con el vehículo privado, poca gente hará el cambio, mientras esto no ocurra para los desplazamientos desde cualquier parte de nuestra Área Metropolitana hasta cualquier otra parte de la misma, poca gente hará el cambio. Recuerde que usted misma ha justificado en más de una ocasión la utilización de los vehículos propiedad del Ayuntamiento y que están a su disposición por motivos de Agenda, por poder llegar a las diferentes reuniones que tiene establecidas. ¿Qué cree Señora Colau, que el resto de ciudadanos no tiene también sus agendas igual de llenas que la suya? Por otro lado ¿cuántos de estos 300.000 vehículos que pretende sacar de la circulación pueden ser sustituidos por el transporte público? En la actualidad muchos de ellos son de transportistas o de agentes comerciales que tienen difícil cabida su derivación al transporte público.

Otro tema es el canto que nos hace el Ayuntamiento para recuperar el Espíritu Cerdá, para recuperar el diseño original del Plan Cerdá… ¿de verdad que “pasar del betún negro a unos adoquines con hierba” es recuperar el Espíritu Cerdá? No lo tengo claro…Hace también gracia que Ada Colau hable de recuperar Cerdá cuando en los últimos años se ha dedicado a eliminar una de las grandes características del Plan Cerdá como eran los chaflanes.

Todo esto que estoy diciendo no es una crítica a estos proyectos, es simplemente unas dudas, unas dudas razonables de que estos proyectos se lleven a cabo sin antes haber previsto las soluciones a los problemas que pueden acarrear, los mismos que se están viendo con el urbanismo táctico e ideológico de Ada Colau de estos últimos años: con la excusa de intentar reducir la contaminación, no ha hecho más que aumentarla en diferentes zonas y eso que llevamos un año con menos vehículos y sin prácticamente cruceros. Hasta que no mejoremos el sistema de transporte público, hasta que no solucionemos la movilidad en el ámbito metropolitano, hasta que no reconozcamos que el transporte público es probablemente la cuarta pata del Estado de bienestar y que tiene que estar suficientemente financiada para que llegue a todos los ciudadanos no deberíamos iniciar proyectos de transformación cuyos resultados son inciertos e  incluso pueden empeorar la calidad de vida de los ciudadanos de Barcelona.

Quiero acabar con un par de  reflexiones: desde que Ada Colau es alcaldesa ha ido denunciando que uno de los grandes problemas de la ciudad es la gentrificación. ¿No cree la alcaldesa que precisamente el realizar estas acciones concretas en unas zonas concretas conseguirá un nuevo efecto de gentrificación? ¿Quién no va a querer vivir en el centro de Barcelona, sin coches, con verde, sin ruido? Estoy convencido que esas zonas pronto se convertirán en las más caras de Barcelona y que sus vecinos actuales se verán expulsados. Y como he dicho anteriormente Barcelona no necesita parches ni la prueba del algodón, Barcelona (y su área metropolitana) necesita un nuevo gran proyecto para su transformación como el que tuvimos a finales de los años ochenta del siglo pasado con los Juegos Olímpicos. ¿Y por qué no mirar la agenda del año 2032 y aprovechar para pedir unos nuevos Juegos 40 años después de las primeras y únicas que hemos tenido? ¿Y por qué no aprovechamos como país y somos los primeros en pedir unos Juegos Olímpicos, ahora que se puede, en dos ciudades? Qué mejor que optar por Barcelona y Madrid. Además de transformar las dos ciudades con el compromiso de la Agenda 2030 podríamos recuperar el puente aéreo perdido estos últimos años…