Cim i tomba y Tossa de Mar

Cim i tomba y Tossa de Mar CG

Gastronomía

Es muy turístico, por eso la gente se desvía para comer en este pueblo de Girona: "El plato típico era lo que buscábamos, muy rico y contundente"

Este municipio fue esencialmente un pueblo de pescadores, cosa que condicionó su gastronomía con productos de proximidad

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Hablar de buena mesa en Cataluña es casi una obviedad, pero no todos los destinos gastronómicos mantienen una relación tan fiel con su territorio como Tossa de Mar. Aquí la cocina no responde a modas pasajeras ni a reinterpretaciones forzadas que se repiten de restaurante en restaurante. Su origen es mucho más profundo: siglos de convivencia con el mar y una cultura culinaria construida desde la necesidad, el respeto al producto y la memoria colectiva.

En un contexto gastronómico donde proliferan las propuestas minimalistas que priorizan la estética sobre el sentido, en Tossa los platos siguen cumpliendo su función esencial: alimentar bien. Esa diferencia se percibe desde el primer momento. Cuando un lugar no necesita reinventarse para parecer auténtico, el resultado suele ser una cocina honesta, reconocible y coherente con su historia.

Pueblo de pescadores

Durante generaciones, este pueblo fue esencialmente un pueblo de pescadores. Esa realidad condicionó su gastronomía mucho antes de que términos como 'producto de proximidad' se convirtieran en tendencia. El pescado de roca, el pulpo, la sepia o el calamar formaban parte de la dieta cotidiana por una cuestión práctica, no por una elección estética ni por seguir corrientes culinarias contemporáneas.

Esa herencia sigue presente en restaurantes que apuestan por la cocina catalana y marinera sin artificios. Establecimientos como Can Carlus son un buen ejemplo: producto reconocible, recetas claras y platos que no necesitan explicación. Aquí manda el pescado y la propuesta se entiende sin discursos innecesarios.

El plato típico de Tossa de Mar

Si hay una elaboración capaz de resumir la identidad gastronómica del municipio, esa es el cim i tomba. Este guiso marinero tradicional se prepara con pescado de roca, patatas, ajo, tomate y alioli, y tiene su origen en las barcas de pesca, donde los marineros cocinaban con las piezas que no se vendían en la lonja.

El nombre también está bastante bien documentado, ya que alude al gesto de cocinar: en catalán, cim es la 'cima' o parte de arriba y tomba remite a 'voltear'. La cazuela se balanceaba de arriba abajo para hacer que lo de arriba pasara abajo y viceversa, integrando el guiso sin remover con la cuchara; algo importante para no romper el pescado. Esta explicación se repite tanto en fuentes divulgativas de gastronomía catalana como en medios generalistas y blogs especializados.

Restaurante Can Carlus

Restaurante Can Carlus es un establecimiento tradicional situado en el centro histórico de Tossa de Mar, junto a las murallas medievales del casco antiguo y muy cerca del mar, lo que lo convierte en una de las opciones más conocidas para comer en el municipio. El local está especializado en cocina mediterránea y de mariscos, con un fuerte énfasis en pescados frescos, arroces, fideos y platos típicos de la zona, como el cim i tomba, que en opiniones de algunos visitantes ha sido muy bien valorado dentro del menú.

La carta suele combinar menús del día a precios moderados con opciones más elaboradas; también ofrece opciones vegetarianas y sin gluten y se puede comer tanto en su sala interior como en terraza.

La valoración general en reseñas públicas es positiva y algunos comensales destacan específicamente la buena paella, el arroz y la ubicación; así como un trato amable y servicio atento. Sin embargo, existe opinión contrastada y relativamente reciente señalando variabilidad en la experiencia: hay críticas sobre platos sin sabor o preparación inconsistente y sobre la gestión de algunas quejas.