Iván Carrillo, empresario
La pesadilla vivida por dos hermanas a raíz de la reforma de su vivienda en Coma-ruga (Tarragona) ha salpicado al empresario Iván Carrillo, a la sazón presidente de la Fundación de la Federación Catalana de Fútbol (FCF).
Una de las afectadas ha denunciado que las deficiencias de las obras les obligaron a sufrir penurias como el frío, vivir sin cocina y con el lavabo en mal estado durante meses. La angustia fue tal que derivó en el intento de suicidio por parte de su familiar, enferma de demencia.
La denunciante sostiene que le encargó la rehabilitación a su primo, Luis Manuel Álvarez, que se la hizo por medio de la empresa Girona Investment Trust (GIT), una sociedad que previamente había fundado Carrillo.
El industrial sostiene que hizo lo que pudo, y que el presupuesto de la reforma se quedó corto, pues su coste era muy superior. El caso llegó a tribunales, donde la juez le acabó dando la razón, corroborando que "se realizó lo presupuestado", según el fallo consultado por este medio. Las demandantes han recurrido a la Audiencia Provincial de Barcelona, y el asunto sigue sub judice.
Por su parte, Carrillo, "amigo" de Álvarez -según éste-, trata de desvincularse de la disputa asegurando que "mis empresas no hacen reformas", y que se vendió la mercantil hace tiempo.