La actriz francesa Brigitte Bardot, en una imagen de su etapa como activista animalista

La actriz francesa Brigitte Bardot, en una imagen de su etapa como activista animalista Europa Press / Fotomontaje CG

Examen a los protagonistas

Brigitte Bardot

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De profesión, 'sex symbol'

Tal vez no fuese una gran actriz, pero como It girl no tenía precio, pues supo captar y representar el espíritu de la época, los años 60, mejor que nadie. Puede que su mejor papel fuese el de mujer liberada de la década prodigiosa por antonomasia, que es el que interpretó a nivel global hasta que, a los 38 años, optó por jubilarse del cine (y de la canción, que tampoco dominaba, pese a la ayuda del gran Serge Gainsbourg), consagrarse a la protección de los animales, votar cada cuatro años al Front National de Jean Marie Le Pen e irse convirtiendo lentamente en la Vieja de los Gatos.

Brigitte Bardot (París, 1934 – Saint Tropez, 2025) fue el primer sex symbol de la modernidad y, probablemente, el que más en serio se tomó a sí mismo. Una medida inteligente si Dios no te ha llamado especialmente por los caminos de la interpretación cinematográfica y musical. Bardot se dedicaba a cumplir en sus incursiones artísticas. No era de las que se cargan el producto final con su incompetencia, pero tampoco lograba resaltar en sus cometidos, aparte del de aparecer siempre deseable, que lo bordaba.

En la España franquista tenía fama de escandalosa. Mi difunta madre, que en gloria esté, la consideraba una pelandusca y un día me dijo que acabaría en el infierno (yo no, Brigitte). Era la opinión más extendida entre los españoles de bien, que solían empalmar los comentarios despectivos sobre Bardot con algunos de mayor calibre contra su país, cuna tradicional de todos los vicios y perversiones. “Los de la manga ancha”, solía decir mamá sobre los franceses, que fueron mi primera alternativa cultural al aburrimiento franquista.

Ya en democracia, nuestros pogresistas convirtieron a Brigitte en su símbolo facha favorito, afeándole la conducta por echarse novios de Chez Le Pen y quejarse de la inmigración musulmana, como si todo fuese una evolución funesta de su pensamiento de los 60 (aunque ya hay fotos de BB junto al fundador del Front National en 1958).

Yo creo que lo peor que le pasó a BB no fue su delirio animalista y sus posiciones de extrema derecha, sino, simplemente, envejecer y perder su condición de sex symbol por excelencia de los años 60, que era lo único en que había realmente destacado. Como actriz y cantante, se limitó a cumplir. Como madre, ni eso, pues despreció a su hijo desde que lo llevaba en el vientre.