Anna Navarro Schlegel, diputada de Junts
Junts per Catalunya vuelve a quedar retratado --y no para bien-- ante las instituciones comunitarias por sus últimas críticas a la Unión Europea (UE): esta vez, contra las presidentas de la Comisión y del Parlamento Europeo, Ursula von der Leyen y Roberta Metsola, respectivamente, por sus felicitaciones a España por sus 40 años de permanencia en la Unión Europea.
Así lo han hecho en los últimos días dos destacados dirigentes de la formación posconvergente: su diputada en el Parlament Anna Navarro Schlegel y el jefe de Oficina del prófugo Carles Puigdemont, Josep Lluís Alay, indignados ambos porque, como es natural, las instituciones comunitarias identifican a Barcelona y sus habitantes con España.
En el caso de Navarro, su irritación procede del hecho de que, en el vídeo de felicitación de la UE, se elogia a España poniendo entre sus ejemplos ciudades como Barcelona y artistas como el arquitecto Antoni Gaudí. Algo que la diputada de Junts considera poco menos que una afrenta: "Antoni Gaudí no es un símbolo español. Él era catalán" y "Barcelona y Cataluña no son España" son dos de sus soflamas en su respuesta a Von der Leyen en las redes sociales.
Dos mensajes prácticamente calcados a los de Alay --experto en estas lides, dados sus reiterados ataques a la UE en los últimos años-- en sus réplicas a las dos máximas dirigentes comunitarias.
Una vez más, Junts queda en evidencia ante el resto del mundo por su intolerancia y su nacionalismo identitario y excluyente. Y, visto lo visto, también por los escasos conocimientos de geografía de sus dirigentes, que al mismo tiempo que reniegan de España, no tienen problema en cobrar sus considerables sueldos del mismo Estado al cual denostan.