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El bailaor flamenco, Rafael Amargo, en una de sus actuaciones / EP

Rafael Amargo recibe el mejor regalo posible por sus 46 años: ¡lloró de emoción!

El bailaor se encontró con una sorpresa inesperada al finalizar su última representación de 'Yerma' con todas las entradas vendidas

3 min

El bailaor Rafael Amargo cumplió 46 años ayer domingo 3 de enero y, para celebrarlo, se subió a las tablas del Teatro de La Latina para conseguir un nuevo lleno de público con su espectáculo Yerma. Lo que no se imaginaba el artista era que sus compañeros y su mujer, Luciana Bongianino, le habían preparado una sorpresa de lo más especial tras la actuación.

Y es que, pese a ser un día tan especial, el bailarín flamenco no quiso perderse la oportunidad de celebrarlo con su público. Por ello, al terminar la obra, sus padres subieron al escenario con dos tartas para que su hijo pudiera soplar las velas de cumpleaños con ellos. Un bonito regalo que emocionó profundamente a Amargo, tal y como declaró posteriormente a la prensa.

El mejor regalo de cumpleaños

En primer lugar, Rafael Amargo quiso dar las gracias a todos sus artistas y a sus padres por el detalle. "Me han dado una sorpresa", confesó el bailaor, que se encontró con que el núcleo duro de sus bailarines, que no están en Yerma, habían acudido a la representación sentados entre el público.

Además, tal y como él mismo confesó en el escenario, llevaba un tiempo enfadado con su padre, Florentino García. Un rumor que negó hace unas semanas, pero que anoche tuvo una emotiva reconciliación: "¡Mis padres! No me lo esperaba... los quiero mucho y me he quedado helado. Normalmente hablamos todos los días, pero hoy no... y han venido con mi tía también, y mi cuñada".

El enfado tiene su explicación

Padre e hijo han hecho las paces en público y han dejado su enfrentamiento a un lado. Sin poder ocultar su emoción, Rafael Amargo ha confesado a su público que habían estado un tiempo distanciados y no se hablaban por "cosas de padres e hijos". A su salida, fiel a su discreción, Florentino hizo gestos de que no quería hablar con la prensa mientras su mujer, tajante, aseguraba que "yo no he estado mal con mi hijo nunca".

En este sentido, el bailaor sí aclaró a los medios que el enfado vino por "todas las cosas que nos han pasado. Ellos son muy correctos, y no le gusta salir en la televisión. Hay que respetar a las personas que no viven de esto. Lo dice con educación, pero a la cuarta es cuando ya estalla... y le sacan en la cámara cuando ya ha estallado", achacándolo todo a la presión mediática a la que se ha visto sometida su familia.