Inma Farran, fundadora de la Fundación Ona Futura
Inma Farran: "Si te gusta respirar, protege el mar"
Con una larga trayectoria en el ámbito sanitario y en el sector turístico, la presidenta y fundadora de la Fundación Ona Futura lidera esta iniciativa que integra ciencia, regeneración marina y conciencia medioambiental
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Lo primero que nos advierte Inma Farran es que es de ese tipo de personas que se dedica a cambiar de trabajo.
Estudió Medicina y se especializó en ginecología. Durante años trabajó en el hospital de la Vall d’Hebron de Barcelona donde impulsó la Unidad de Enfermedades de Transmisión Sexual, la de Diagnóstico Prenatal, y ejerció de co-directora en el registro europeo del Síndrome Antifosfolipídico y Embarazo.
En el 2010, tras un problema grave de salud, pidió la excedencia y se incorporó a Ona Hotels, una empresa hotelera que había montado con su pareja. Desde su nuevo puesto, como responsable de innovación y responsabilidad corporativa, patrocinaron varias instituciones y contribuyeron a programas de investigación en salud mental y enfermedades autoinmunes.
Inma Farran fundó la organización Ona en 2020
Un director financiero les animó a transformar todas estas contribuciones en una fundación. Inma pensó que si el Mediterráneo capta el 24% del turismo mundial y al mismo tiempo era el mar más contaminado, impulsar desde una empresa hotelera una fundación que protegiera, precisamente, la fuente de ingresos que es el mar era no solo una buena idea sino también coherente y necesaria.
Así nació Ona Futura, una organización privada sin ánimo de lucro, de acción medioambiental enfocada a la regeneración y protección del mar, principalmente del Mediterráneo.
Cuenta a Mujeres en Crónica que se constituyeron en Baleares porque, al ser un sistema insular, la conciencia de cuidar y proteger el mar está muy arraigada en la población.
Pero Ona Futura no entiende de fronteras. Desde su nacimiento en 2020 no ha dejado de expandir su ámbito de acción. Actualmente tienen proyectos en Murcia, Sevilla, Ceuta y Melilla, son especialmente activos en el litoral catalán y tienen sede en Barcelona. Y es que esta barcelonesa, hija de marino mercante y nacida al amparo de la Iglesia de la Mercé, confiesa que su vinculación con el mar es una constante en su vida.
Inma Farran, fundadora de la Fundación Ona Futura
Desde Ona Futura desarrollan proyectos para salvaguardar el medio ambiente. ¿Cuál es el proceso?, ¿detectan vulnerabilidades y elaboran planes en consecuencia?
Nosotros no detectamos los problemas. Los problemas los detectan organismos supranacionales. FAO y Naciones Unidas tienen los objetivos de sostenibilidad y una fundación que se dedica a proteger y regenerar el mar se tiene que basar en sus informes. Nosotros buscamos soluciones para mitigar ¿Regenerar lo que se ha estropeado? Hay científicos que dicen que no podremos, yo quiero pensar que sí. Lo que pasa es que hay una variable con la que la gente no cuenta: el tiempo. Y es muy importante porque, cuando inicias un proyecto de regeneración marina, tienes que tener en cuenta que los efectos visibles pueden tardar diez, veinte o treinta años. Es muy difícil convencer a las empresas para que inviertan en un proyecto que tardará décadas en darles un retorno. Por tanto, desde una perspectiva absolutamente práctica, nosotros nos hemos centrado en proyectos que, al mismo tiempo que aportan soluciones, puedan reportar una ganancia a las empresas involucradas en el mismo.
Una ganancia más inmediata.
Eso es.
¿Cómo se logra esto?
Ahora las empresas que facturan más de 20 millones de euros están obligadas a presentar lo que se llama Estado de Información No Financiera (EINF), que sería como las cuentas anuales pero en sostenibilidad. Nosotros lo que buscamos a través de los EINF es que esta aportación a la regeneración en vez de plasmarla en el capítulo de gastos pase a inversiones. ¿Cómo se hace esto? Mediante lo que se llama capitalización del capital natural. Esto es, tú respiras y el aire es gratis pero tiene un valor ¿Cuánto vale mirar el mar? Este intangible, ¿qué valor económico tiene? Entonces, a través de una aplicación transdisciplinar del conocimiento, es decir aplicando el conocimiento que tienen distintas disciplinas sobre el estado del mar, esta información lo que nos aporta es cómo se ha trasladado a importes económicos este valor del capital natural que se pueda repercutir en las cuentas de explotación.
Sería algo así como rentabilizar económicamente la inversión, un activo económico.
Exacto. Pero, claro, ¿cómo lo demuestras? Se demuestra a través de la monitorización. Es decir, hay una serie de parámetros establecidos de calidad medioambiental y nuestro objetivo en los proyectos es precisamente monitorizar el estado inicial y durante un periodo determinado de tiempo para ver si las medidas aplicadas mejoran y en qué grado estos parámetros de control. Esto es lo que hacemos en proyectos como 'Oxygen' en el que, a través de datos proporcionados por el ayuntamiento de Alcúdia (Mallorca) sobre la calidad del agua en las lagunas de Alcudia, hemos podido comprobar que la práctica del cable-esquí mejora notablemente la calidad, la oxigenación del agua. Además con una actividad de bajo impacto porque el esquiador va con una tirolina movida con un motor eléctrico. Es decir, no hay contaminación acústica porque el motor eléctrico no hace ruido, no hay impacto de olas y tampoco hay fugas de combustible.
"El interés de todas las administraciones con las que hemos hablado para que estos proyectos se materialicen es muy alto"
Con lo cual tampoco afecta al ecosistema.
No solo esto. Al principio la laguna no tenía vida, hasta el punto que la World Wildlife Fund (WWF) emitió un informe en 2018 diciendo que aquella zona era muy urbana y que no tenía ningún interés natural. Un día paseando por allá vi saltar una lubina y pregunté al responsable del cable-esquí. Me dijo que cuando llegó no había nada, pero que ahora había lubinas, doradas...
Muy interesante.
Muy interesante porque es un sistema tan cerrado que es casi una probeta. Gracias a la iniciativa de IMEDEA y de nuestra directora científica, hicimos también dos bioblitz para cuantificar qué vegetación y qué especies animales había y encontramos la algueró, una planta marina llamada cymodocea nodosa, que es la primera colonizadora de los fondos marinos. Crece muy rápido y fija el sustrato favoreciendo que la posidonia colonice. Es una planta realmente interesante. De hecho, podría ayudar a evitar la regresión de la línea de costa que sufrimos en el litoral catalán.
¿Hay algún proyecto en marcha en Cataluña al respecto?
Hemos tenido conversaciones con el área metropolitana de Barcelona y con el Ayuntamiento del Prat para ver si se planta. Porque aunque la cymodocea dosa es precisamente la fanerógama marina más abundante del litoral catalán, sus praderas están en regresión debido a una serie de acciones combinadas, complejas de explicar. Pero si se repoblaran de la misma manera que se hace con las plantas dunares en la línea de costa para fijar el terreno, la propuesta sería muy eficaz porque se actuaría en un doble frente: en la línea de costa con las dunas y la vegetación dunar y en el fondo del mar a través de la cymodocea nodosa. Como te decía, son proyectos en los que la variable tiempo es muy importante porque hay muchos factores involucrados: el tiempo, las tempestades, la acción antrópica también tiene sus efectos. Pero debo decir que el interés de todas las administraciones con las que hemos hablado, tanto de ciudades del litoral catalán como del área metropolitana de Barcelona, para que estos proyectos se materialicen, es muy alto.
Me ha llamado la atención el proyecto 'Mente y mar', que vincula salud mental y medio ambiente cuyo ámbito de actuación es precisamente el litoral catalán.
Pasear por la orilla del mar tiene un efecto beneficioso sobre la salud mental. En ese sentido, nosotros nos enfocamos más en el bienestar emocional que en la salud mental. Es un proyecto muy interesante pero requiere también de la colaboración de alguna entidad que nos ayude con todo lo que es el training de la respiración, aprender a respirar bien y hacer una inmersión sin aterrorizarse. Las pruebas piloto las hicimos en la Barceloneta y fueron muy satisfactorias. Pero había gente que no sabía ni cómo ponerse las gafas de buceo. Y eso que no descendemos a más de dos metros, porque el objetivo es el bienestar, no se trata de hacer inmersión a pulmón libre. Se trata de conectar con otro planeta que está en este. Pero es un proyecto muy bonito. De hecho, tenemos programadas reuniones con psiquiatras infantiles porque hay una rama secundaria del Mente y mar que podría desarrollarse con realidad virtual para que los niños hospitalizados bajen al fondo del mar.
Hábleme de 'Seafood Impact', un proyecto que aborda el desconocimiento generalizado sobre lo que comemos.
El proyecto Seafood Impact tiene una parte dedicada a las tablas nutricionales que según la FAO son la base para elaborar las políticas de alimentación agrarias y pesqueras de una nación. Y es muy interesante porque hay un gran desconocimiento de la composición nutricional del pescado y del marisco en general. De las 1007 especies que se comercializan en el Estado español, sólo hay información nutricional cierta de 90. Esto es poquísimo.
El objetivo de este proyecto es analizar estos pescados de proximidad, de km 0, que tienen bajo impacto ambiental y que además tienen repercusión en el consumidor último porque son más baratos y también un impacto económico en los pescadores porque aumenta el valor de sus facturas. Por tanto, si promocionamos pescado de proximidad con alto valor nutricional a un precio asequible, mejoraremos la nutrición de la población y haremos que pescados que ahora no se consumen y que el pescador no puede comercializar tengan un valor comercial.
Aquí hace falta mucha divulgación. Primero porque cada vez vamos menos a las pescaderías, a los mercados, compramos principalmente en grandes superficies y en los lineales encuentras salmón, atún, dorada, lubina, bacalao, merluza y poco más. Y además prácticamente todo es piscifactoría.
Por eso nació el proyecto 'Nutrimar', para desarrollar una serie de actividades destinadas a dar a conocer estos pescados. Por ejemplo, hay show cookings donde te enseñan a preparar el pescado. También hay ciclos de conferencias con nutricionistas, pediatras o profesionales de la restauración. Por todos estos factores creemos que 'Nutrimar' es un proyecto fantástico porque, al final, repercute en la salud de nuestro litoral mediterráneo. Desde Cataluña hasta Gibraltar y las Baleares.
"Cuando tú haces un proyecto de restauración medioambiental, no se puede apelar al altruismo porque el mar no da pena"
¿Dónde llevan a cabo las acciones de 'Nutrimar'?
En la Universidad de Barcelona, en el campus de Nutrición de Torribera. Tenemos un convenio con la Fundación Bosch i Gimpera de la UB. Las charlas las imparte Anna Bozzano, una persona maravillosa, biología marina y doctora en Ciencias del Mar, que además es la fundadora de 'Del Peix Al Plat' y ha trabajado durante muchos años con Turismo de Barcelona. Ella conoce todo el ecosistema de pesca y del circuito del pescado en la costa catalana. Además es una excelente cocinera y una gran divulgadora. Los tres actores de este proyecto son Fundación Ona Futura, el Campus de Nutrición de Torribera y 'Del Peix Al Plat'.
¿Cómo se puede conciliar toda esta labor que hacen desde la fundación con el impacto turístico que sufre el litoral mediterráneo?
El turismo abarca desde el sector hotelero, al restaurador, hasta el señor que tiene la tienda de juguetes para turistas. Un día podríamos hablar de los cubos, palas y rastrillos de plástico abandonados. Pero el sector hotelero es cada vez más consciente de la importancia que tiene la protección del mar para la protección de su negocio. Aquí en la fundación siempre ponemos el mismo ejemplo. Tú tienes dos hoteles en la misma ubicación, uno al lado del otro, exactamente iguales. Uno tiene el jardín seco, lleno de porquería y el otro un jardín cuidadísimo ¿Cuál podrá cobrar más por habitación? Evidentemente el que tiene un jardín bonito. Pues el mar es nuestro jardín. Es el jardín de todos los habitantes de la costa.
Al final su protección repercute en todos y a todos los niveles, pero es triste que haya que monetizarlo para que tomemos conciencia. Parece que si no hay un valor económico no importa tanto.
Los proyectos científicos en general son caros. Desarrollar un proyecto es caro. ¿Cuál es el éxito de las startup? Que todo el mundo espera que aquella empresa crezca mucho y que los inversores iniciales tengan una ganancia. Cuando tú haces un proyecto de restauración medioambiental, no se puede apelar al altruismo porque el mar no da pena. Tú lo miras y es tan bonito, tan azul, tan brillante, tan relajante… Si ves un niño muriéndose de hambre en cualquier sitio del mundo, la gente se conmueve y aporta porque así se siente mejor persona y piensa que está colaborando en el bienestar de otro ser humano. Es imposible apelar a esto cuando se trata de la restauración del mar. Porque además el mar es territorio hostil. Cuando preguntas a la gente si le gusta el mar dice que sí, pero es mentira. A nadie le gusta el mar. Nos gusta mirarlo desde la playa con un refresco o salir en la barquita y sentir el ozono flotando a tu alrededor. Pero en la barquita, porque si te caes al mar tarde o temprano te ahogarás.
Inma Farran, fundadora de la Fundación Ona Futura
Vamos, que lo que nos gusta del mar es su aspecto lúdico y estético.
Eso es, y desde la distancia.
Dice que este tipo de proyectos necesitan tiempo, décadas en muchos casos para obtener resultados, pero el cambio climático es una amenaza real y presente ¿Hay razones para el optimismo? ¿Se podrá ganar la batalla?
La batalla se ganará de una forma u otra. Se ganará reduciendo población o revirtiendo la situación ¿Se podrá revertir la situación? Honestamente no lo sé. Creo que el planeta siempre va hacia delante y le da igual si nos extinguimos o no. Por eso proteger el mar es una cuestión de supervivencia de la especie humana. Cuando la gente dice: hay que salvar al planeta, es mentira. Ha habido seis extinciones masivas y no ha pasado nada, el planeta ha seguido. Se extinguieron los dinosaurios y antes hubo otra extinción masiva tremenda. Esto nos lo explica la geología, nos lo explica la Tierra. Si nosotros nos extinguimos, al planeta le va a dar lo mismo (...) Si el mar se contamina tanto como para dejar de producir el oxígeno que respiramos, lo que se va a acabar somos nosotros. Y habrá formas de vida resistentes que seguirán adelante. De hecho, ya se está hablando de una plastisfera. Bacterias y pequeños organismos que están colonizando las islas de plástico. Y no hace falta irse al Pacífico. Entre Mallorca y Menorca flota una isla de plástico de dos toneladas y media.
"El impacto antrópico es importante y las medidas que podamos aplicar van a tardar tiempo en tener efecto masivo. Pero eso no quiere decir que no se puedan empezar acciones puntuales y ver qué es lo que funciona y lo que no"
No la veo muy optimista.
Creo que hay que luchar por concienciar sobre la situación ¿Revertir? Grandes científicos que se dedican a esto y que conozco personalmente dicen que no se puede revertir, que lo que se ha perdido se ha perdido, y que tardaremos decenios en ver el impacto positivo de nuestras acciones. Pero a pesar de todo creo que no hay que rendirse. Hay que trabajar para al menos proporcionar un futuro digno a la humanidad, y hablo del humano como primate.
El mensaje es claro. La única forma de sobrevivir como especie es cuidando el planeta, y si no lo hacemos nosotros se encargará él.
Hubo un momento en la historia geológica de la Tierra que el estrecho de Gibraltar se cerró y el Mediterráneo se evaporó. Luego se volvió a abrir. Es el ritmo de evolución del planeta y sobre esto no podemos hacer nada. El impacto antrópico es importante y las medidas que podamos aplicar van a tardar tiempo en tener efecto masivo. Pero eso no quiere decir que no se puedan empezar acciones puntuales y ver qué es lo que funciona y lo que no. Sencillamente. Por tanto el mensaje final sería: Si te gusta respirar, protege el mar. Si el mar fabrica el 70% del oxígeno que respiramos, es obvio. Y no es un mensaje buenista. Nuestro mensaje, como tú has dicho, está muy vinculado a la economía, porque al final hay que proteger el bicho de costa que somos nosotros.
¿El bicho de costa?
Claro, a mí cuando me preguntan, ¿qué animal marino protege? digo: el camarero. Fíjate en la pandemia, cerraron todos los restaurantes, cerraron todos los hoteles. Hubo muchísima gente que se quedó casi 2 años sin trabajar.
España tiene un modelo económico muy ligado al turismo.
Un 12%. Albania, por ejemplo, tiene un 27% de producto interior bruto sujeto al turismo. Luego hay pequeñas diferencias porque yo te hablo del porcentaje estatal. Si te vas a Dénia, su PIB depende un 40% del turismo. No es tanto que España dependa en exceso del turismo sino que el modelo turístico se ha basado excesivamente en el de sol y playa. Quizás lo que se debería hacer es cambiar el modelo. Pero sobre todo hay que educar al visitante para que entienda que si goza de la playa y del mar, debe respetarlos. Y esto es una misión que debemos hacer entre todos.