James Rhodes

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Creación

James Rhodes, sobre su nuevo disco 'Manía': "Tienes la oportunidad de desaparecer, desconectar y encontrar ese 'duende'"

El pianista presenta su nuevo trabajo, un proyecto íntimo y personal, que considera el mejor de su carrera hasta ahora

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James Rhodes presenta su último trabajo Manía donde narra su recorrido desde el infierno en el Reino Unido hasta el paraíso que ha encontrado en España, a través de una banda sonora seleccionada con la intención de acompañar, emocionar y confrontar al espectador.

En este espectáculo, interpreta obras de Chopin, Brahms y Rachmaninov, compositores que reflejan la fragilidad y la resiliencia humanas. Sus piezas se alternan con comentarios y reflexiones en vivo, narradas con su inconfundible estilo cercano, apasionado y con un toque de stand-up que lo ha convertido en un comunicador único.

Crónica Global ha hablado con el pianista, escritor y activista londinense para hablarnos de este proyecto tan personal.

'Manía' se plantea como un viaje sonoro desde la oscuridad hacia la luz. ¿Por qué sentiste la necesidad de transformar ese recorrido personal en un espectáculo escénico?
Yo siempre he querido mezclar la narración con la música, usándola como una especie de banda sonora. Como no hay palabras en la música clásica ni letras, siempre he dado un poco de contexto histórico sobre las piezas. Por eso, empezamos en el infierno de Londres, pero a través de estas obras maestras de Chopin y Rachmaninov. Y cuando te metes en un recinto -como el Palau de la Música- es una experiencia maravillosa y una manera de escapar un poco del ruido del mundo.
Has elegido a compositores como Chopin, Brahms y Rachmaninov, ¿qué tienen ellos que se han convertido en el vehículo perfecto para tu relato emocional?
Son muy románticos y muy sensibles. Hay una obra de Chopin, que es la última que ha compuesto, que es efectivamente su autobiografía. Durante 15 minutos viajamos juntos, con él, en un espacio de improvisación, que tiene todo dentro: su dolor, su esperanza, su amor y su sufrimiento. Después, cada persona del público, hace su propia historia y se puede relacionar fácilmente.
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Este disco lo describes como un trayecto del infierno al paraíso. ¿Qué papel ha jugado España en ese tránsito hacia la luz?
Todo. Hay momentos que marcan el antes y el después: el nacimiento de un hijo, un matrimonio... Y para mí, uno de ellos fue llegar a España. Una oportunidad de empezar de nuevo fuera de Inglaterra. Quería encontrar una manera de mostrar mi emprendimiento, a través de la música, a este país que me ha acogido con los brazos abiertos.
¿Qué es lo que buscas, exactamente, que el público experimente al recorrer ese puente entre oscuridad y belleza? 
Es muy personal. Depende de cada uno. Vivimos en un mundo donde hay tanto ruido y tantas pantallas, redes, políticos y polémicas... Y tener la oportunidad, durante una hora y cuarto, de desaparecer, de desconectar y de apagar las luces y encontrar ese 'duende' -una palabra maravillosa que no existe en inglés-, me parece algo muy necesario. 
¿Hay alguna obra del programa que consideres el eje narrativo de 'Manía'?
¡Uf!, es que todos tienen algo de eso. Tiene unos niveles tan profundos que van mucho más allá de las palabras.
 ¿Cómo encajarías 'Manía' dentro de tu evolución discográfica?
Es un disco del que estoy bastante orgulloso. Y eso es poco habitual en mí. Normalmente, no suele estar contento, pero con este sí. Es mi disco favorito de todos los que he hecho.
Te has convertido en una figura clave para acercar la música clásica a los nuevos públicos. ¿Qué barreras crees que aún deben romperse en este ámbito? 
Muchísimas. Este mundo es bastante cerrado. Lo único que necesitas son dos oídos y ya está. Por eso, también, he elegido varios compositores como Chopin; aunque caiga mal. O como Schumann y Rachmaninov, por ejemplo, que son una especie de trampolín. La música nunca cambia, pero el enfoque creo que sí que tenemos que cambiarlo.
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Cambiando de tema, tu activismo ha trascendido tanto en la música hasta influir en una ley histórica en España. ¿Cómo viviste este proceso que desembocó en la aprobación de la ley Rhodes?
Esto ha sido muy complicado, la verdad. Me ha pasado una factura brutal. Al final, ha valido la pena porque ha entrado en vigor, pero nunca pensé que una ley tan básica, sería tan complicada de aprobar. ¿Cómo iba a rechazar la oportunidad de ayudar a conseguir una ley así? ¡Imposible!
¿Has tenido y temes represalias por esto?
Sí, amenazas de muerte, lo típico de la ultraderecha. Han intentado deportarme. He tenido diputados diciendo que parezco más un violador, que una víctima de violación. Cuando hablas de forma pública, sobre cosas muy íntimas y muy personales, pues se usan como munición y duele, obviamente.
¿Cuáles son tus próximos proyectos?
Estoy siempre intentando mejorar mi manera de tocar y mi técnica. Estoy enfocado mucho en eso ahora mismo. Y, también, con mi programa en la SER, que estamos a tope con eso. Además, estoy obsesionado con la fotografía. Me encanta.

Si lo quieres ver, en Barcelona, actuará el 28 de abril en el Palau de la Música Catalana