El productor Enrique Lavigne TWITTER
Enrique Lavigne: “Las películas tienen vida propia y muchas veces sus creadores quedan encerrados en ellas; esto es lo que pasó con ‘Arrebato’"
El productor debuta como cineasta junto a la periodista Marta Medina con un film que se mueve entre el documental y la fan movie de la obra de Iván Zulueta
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Arrebato es una película tan desconocida como adorada por quienes la conocen. Una cinta que estuvo una semana en cartel y se convirtió en cine de culto. Detrás de ella, un cineasta único, Iván Zulueta.
El director vasco, fallecido prematuramente, se sumergió de lleno en ella, “se vació”, aseguran Enrique Lavigne y Marta Medina, directores de El último arrebato. Algo que sucede en más de una ocasión.
“Algunas películas tienen vida propia y muchas veces sus creadores quedan encerrados en ellas”, asegura el productor. Aunque “no todas”, matiza. Medina, periodista y crítica de cine, es de su mismo parecer.
Ambos, además, comparten la pasión por Arrebato y han creado algo único, un film que no es un documental al uso de la cinta, sino una disección de todo lo que la rodea, que les ha llevado a hablar con personas cercanas a Zulueta que nunca han aparecido en pantalla.
Entre el documental y la fan movie
Ellos aseguran que su película tan solo es “una fan movie”, pero en realidad es un film bisturí: realiza varios cortes a la cinta y la vida de Iván para desentrañar sus misterios y qué los hace, a ambos, tan especiales. ¿La conclusión?
“Arrebato es una película isla”, señalan. Tan única que es una rara avis que no solo habla del cine y de su autor, sino de una manera de entender este arte y de capturar su magia. Una energía que atrapa a quien la ve y a quien la hace.
Así lo cuentan a Crónica Global durante el marco del Festival de Sitges.
- ¿Es esta una película solo para fans de ‘Arrebato’? ¿A quién va dirigida?
- E: Fíjate, me preocupa más el amante de Arrebato, porque esto es una fan movie y en este sentido una película honesta. Marta es escritora y viene de la crítica y yo soy productor; por tanto, somos dos impostores en esta historia. No nos consideramos ni siquiera cineastas, aunque eso también está de alguna forma en la historia.
- Pero realmente lo que queríamos es intentar contar las líneas tan complicadas que hay a la hora de enfrentarte a una película, al pasado de alguien que es muy desconocido y que solo conoce muy pocas personas. Por eso sale una pica rara, porque buscábamos adentrarnos en ese viaje. Por una parte, el viaje del cine y cómo se mezcla con la vida en Arrebato; por otra, la investigación buscando a Zulueta; y por último, entender que de alguna forma las películas, una vez que ya son orgánicas, que ya existen, tienen su propia vida y deciden.
- Y Arrebato es una película especialmente extraña en eso, con un karma muy especial. Es muy desconocida fuera de España y conocida en España para muy pocos, porque ha tenido un infortunio tras otro y sigue ahí. De hecho, esta especie de maldición sí daría para un solo documental. Por tanto, esperamos que El último arrebato la ayude a resolver.
- M: Y a tu pregunta. En San Sebastián hubo un periodista alemán que no había visto Arrebato y le llegó El último arrebato. Tanto, que quiso ver Arrebato.
Enrique Lavigne y Marta Medina TWITTER
- Eso sí, es posible, ¿no?, que el film sirva para descubrir o redescubrir ‘Arrebato’. O, al menos, una puerta de entrada.
- E: Pues mira, México, Francia y otros territorios están intentando negociar Arrebato, la película de Iván, para poder pasar las dos películas juntas, porque hay un diálogo. Y es pertinente lo que dices, porque nosotros queríamos investigar por qué es una película tan desconocida. Fue una película de culto inmediato, ya que estuvo una semana en salas y desapareció. ¿Por qué todo esto se ha creado en esta película?
- M: Y es curioso, porque arrancamos el proyecto y tres años después Babelia la calificó como la mejor película de los últimos años. Es una cosa rara, porque la gente muy fanática del cine sí la tiene muy presente constantemente, pero es muy desconocida a un nivel más general.
- Y, tras esta investigación, ¿qué creen que la hace tan maldita y a la vez tan especial?
- M: Primero, que es una película misteriosa. La ves muchas veces y deja un espacio para la interpretación, para que tú metas tus cosas; no es una película que tenga una lectura unidireccional y ultraclara. Es una película isla, que va contra todo, contra cualquier esquema.
- Y, obviamente, está el halo de misterio que va alrededor de la figura de Zulueta y el hecho de que sea una cosa única de un director de culto, lo que la hace un objeto más extraño.
La periodista y cineasta Marta Medina TWITTER
- ¿Un objeto cinematográfico no identificado?
- M: Claro, claro.
- E: Es un objeto mágico. Y yo, que he producido más de 70 pelis, tengo una teoría, porque la he visto, la he vivido: las películas, cuando las crea el guionista o el director o quien sea, tienen su propia vida, incluso trascienden a sus creadores. Y, si bien Iván desapareció hace mucho tiempo, Arrebato va a seguir siempre, es eterna, una película que tiene vida propia. Yo creo en ese sentimiento mágico de algunas películas, no todas. Pero, en realidad, cuando das a luz una película, ya tiene vida propia y muchas veces sus directores y creadores no existen ya, pero siguen encerrados en la película. Y este es el caso de Arrebato, y El último arrebato habla de eso.
- Bueno, de hecho, Zulueta parecía obsesionado con su película, atrapado en ella cuando la estaba haciendo.
- M: Meter toda tu vida en una obra, a pesar de las circunstancias vitales, económicas y dejarla ahí tiene también algo mágico. Encomiendas tu vida a un proyecto muy concreto que no se puede repetir nunca más.
Enrique Lavigne y Marta Medina en el Festival de Sevilla TWITTER
- Y en el caso de Zulueta fue tal cual, no hizo nada más.
- E: Sí, lo define muy bien Carlos Heredero al principio: Arrebato es una primera obra y una obra testamentaria al mismo tiempo. Porque, aunque no fuera la primera, que fue una de encargo y cortos, sí ves que en Arrebato metió todo dentro, la cosmogonía de Iván está dentro; él se quedó totalmente vacío y ya no supo qué más contar. Y ahí hay parte también del misterio.
- Luego vienen muchas leyendas negras, en las que yo no creo y en las que no nos metimos mucho, que es el tema de la droga. Creemos que él es una especie de eremita, de místico: necesitaba sustancias para elevarse, para entender el mundo, para conectarse con su arte, igual que otros han necesitado otras a lo largo del tiempo. Entonces, no vamos a entrar en ese tema, porque creemos que es una forma de reducir la obra de un artista a un elemento.
- Sí, porque muchas veces se reduce la obra de Zulueta a la obra de un drogadicto. Ustedes, en cambio, si bien lo abordan, no lo hacen hasta el final.
- M: No queríamos tocarlos desde el principio. La primera parte de El último arrebato es más luminosa y hasta el final, que aborda también el final de la vida de Zulueta, no se va volviendo más oscura ni se habla de ese tema. Porque no queríamos que fuera el tema que atraviesa todo.
Marta Medina en el Festival de Sitges TWITTER
- Hablemos de esa parte luminosa. ‘El último arrebato’ habla de los diferentes Zulueta que hay y distingue claramente el de San Sebastián y el de Madrid. De hecho, sorprende que venga de una familia burguesa y bienpensante.
- E: Claro, esa es la representación de una generación de la que hablamos. Una generación de gente transgresora. Eusebio Poncela lo dice muy bien: las nuevas generaciones vienen a destruir lo de antes, a romper y, de alguna forma, a hacer una aportación.
- Por cierto, ¿cómo fue el acercamiento a Jaime Chávarri? ¿Tan difícil como se ve en el film o está ficcionado?
- E: No lo está, no. Jaime realmente quería participar, pero luego tampoco quería. Y el trabajo durante los tres años de hacer la película ha sido convencer a dos o tres personas muy cercanas a él, que no te creas que había mucha gente cercana a él, para que quisieran hablar. Algunos de ellos nunca han hablado. Jaime lo hizo en reportajes anteriores, pero Carlos Astiárraga y Virginia Montenegro nunca habían hablado de Iván. Ganarse la confianza de ellos y que entendieran que no era un documental amarillista sobre Iván nos ha llevado mucho tiempo. Ahora todos entregamos nuestra información, pero estamos hablando de gente que ha vivido siempre en el anonimato.
- M: Y que no ha querido hablar nunca de lo personal.
Enrique Lavigne y Marta Medina en el Festival de Sitges TWITTER
- ¿Y cómo fue el proceso?
- E: La película es orgánica. Aunque hay un guion, el guion se reescribe en las tres fases, y aquí más que nunca. De la escritura que hicieron Marta y Jaime queda la estructura, porque en el rodaje, y más en un documental siempre, van aflorando otras cosas que al final te llevan por otros caminos. Y en el montaje hay una escritura muy importante por parte de Carlos de Visa y de Luis de la Madrid, ambos de Barcelona, a la hora de encontrar ese agujero de gusano que une imágenes y sensaciones que realmente era imposible que estuvieran en un guion.
- M: Tienes que ver las imágenes y de repente decir que esto rima con esto otro, buscar puentes… Luis de la Madrid decía que era como una jam session.
- Su película respira libertad y ‘Arrebato’ es una película única. En las circunstancias en las que estamos, ¿sería posible una película que saliera como la de Zulueta?
- E: Absolutamente sí. A pesar de que el misterio se difumina, porque las redes sociales lo consumen todo, seguramente hay un o una Zulueta ahora mismo haciendo algo único. E incluso te diría casos que, quizás, no son tan determinantes, pero que van por ahí. Además, antes el cine lo hacían muy pocas personas; ahora no.
- M: Pero fíjate en el cine de Luis López Carrasco, de Ion de Sosa, el cine de Chema García Ibarra… ¿Esta gente marciana de dónde sale?
- E: Pero claro, parece que tenga que pasar lo mismo que pasó con James Dean o Kurt Cobain. Tienen que morir.
El productor y cineasta Enrique Lavigne TWITTER
- ¿No es un poco triste?
- E: Totalmente. Y el caso de Zulueta es todavía más triste porque no murió, se encerró en una cueva.