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Carne de cerdo en un mercado en China / EFE

La peste porcina china amenaza a los chorizos

La epidemia ha disparado las exportaciones españolas y los precios de procesados singulares como embutidos, panceta, cortezas, torreznos o papadas

10.11.2019 00:00 h.
6 min

Nuevo reto para el futuro Gobierno. La carne de cerdo ha subido en origen un 50% en un año. Un kilo vale 1,42 euros, cuando en enero no llegaba a uno, según Mercolleida, lonja de referencia en España. Se están registrando alzas históricas del 88% en el tocino sin piel, usado para elaborar productos tan hispanos como chorizos y embutidos, y del 33 y 49% en costillares, papadas, jamón york, panceta y los crujientes torreznos.

La causa que ha disparado las alarmas viene de China. El gigante asiático compra más del 50% de esta carne española como consecuencia de la peste porcina desatada en 2018. Para afrontarla tendrá que importar el equivalente a toda la producción europea y el 25% del mercado mundial. Es el porcentaje de lo perdido.

Problema económico y social

España le vendió en 2018 más de 332.000 toneladas. Al ritmo actual, este año se superarán las 500.000 por valor de 800 millones de euros. La demanda es imparable. La OIE (Organización Mundial de la Sanidad Animal) tiene registrados 72 brotes de peste porcina en China, 21 de ellos activos. Un informe de PwC para el sector cárnico español calcula que perderá este año el 50% de su cabaña.

La situación ha provocado un grave problema económico, con una inflación del 50%, y social. El Gobierno chino es consciente de que un precio elevado puede desencadenar descontento en la población y lo trata como un problema de Estado.

El cerdo es una parte esencial de su dieta, además del arroz. No puede faltar en toda celebración. Toda subida de precios afecta directamente a los bolsillos y, de rebote, dispara el coste del pollo o la ternera.

Beneficiados y perjudicados 

La desmesurada subida de precios de la materia prima y de las exportaciones por la imparable demanda china divide al sector cárnico español. Es una buena noticia para los ganaderos, que se dedican a la cría y alimentación, y para los mataderos, que se ven beneficiados porque venden más y más caro.

Los perjudicados son las empresas del tercer eslabón que se encargan de la transformación y elaboración, es decir, las que hacen chorizos o salchichones. Tienen que pagar un 33% más de media para sus producciones, “un incremento desorbitado que genera muchas dificultades y las sitúa en riesgo de supervivencia”, asegura Josep Collado, secretario general de la Federación Empresarial de Carnes e Industrias Cárnicas (FECIC).

Torreznos con nubarrones

La gelatina, elaborada con piel o corteza de cerdo, ha pasado en siete meses de 4,5 euros el kilo a 7. Los fabricantes auguran escasez de esta materia prima en los mercados. Las compañías de cortezas y torreznos advierten que deberán tirar la toalla ante la competencia de otros productos en el sector de los snacks o aperitivos.

El temor ha llegado hasta los fabricantes de Torrezno de Soria, que venden 1,6 millones de kilos anuales de este producto de moda. Su presidente, Samuel Moreno, ve el futuro enmarañado, ya que la materia prima "llega a casi 4 euros el kilo cuando el precio normal era de 2,2".

Las empresas chacineras asturianas denuncian una “espiral de descontrol de precios”, lo que supone “una pérdida de competitividad y pone en peligro la sostenibilidad de muchas empresas transformadoras”.

Mediación del Gobierno

En Asturias el precio de piezas como la panceta o la papada ha sufrido este año un incremento que supera el 30 %. La escalada, semana a semana, supone para los fabricantes una “sangría en los márgenes”, ante la que piden una actuación del Gobierno y de la UE con todos los actores implicados.

Anice ha reclamado al Ministerio de Agricultura que medie ante los grupos de la distribución, como hizo la administración francesa. Pide revisar los precios ya firmados en los contratos de suministro suscritos en los últimos meses, apoyo financiero desde el ICO, impulso del consumo de productos elaborados y respaldo a la internacionalización.

Riesgo de desabastecimiento

Desde el sector alertan de un posible riesgo de desabastecimiento. Si los fabricantes chinos están dispuestos a seguir pagando más, los precios seguirán subiendo y puede que el fabricante español deje de poder asumir esos gastos. "Comprará menos materia primera, producirá menos y llegarán menos productos al final de la cadena", advierten.

La duda está en cuándo empezará a afectar al consumidor final. Lo irá notando, a pesar de que disminuye la compra de carne en general. De momento, el precio del cerdo en los supermercados ha subido un 5% en el último año, según los datos del IPC.