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Jaume Roures, presidente ejecutivo de Mediapro, con Tatxo Benet, cofundador y CEO de Joye Media / EP

La matriz de Mediapro se expone a una multa por su pulso interno

La sociedad hólding Joye Media no consigue aprobar su cierre de ejercicio por la pugna para refinanciarse y la sanción podría elevarse a 300.000 euros

8 min

La multinacional Mediapro se expone a una multa por sus cuentas anuales. Joye Media se enfrenta a una posible sanción por la imposibilidad de aprobar su cierre del ejercicio 2020 en un contexto de pulso interno en la compañía. Desde Mediapro, principal sociedad del conglomerado audiovisual, se describe el incidente como "una situación que no refleja la realidad del grupo". 

Lo cierto es que Joye Media no logró que su consejo de administración diera el visto bueno a los estados contables de 2020. En consecuencia, no ha podido depositar el balance en el Registro Mercantil, instancia a la que ha informado del lance administrativo para cumplir con el reglamento vigente. La sociedad cabecera se expone de esta forma a una multa que en su tipo máximo asciende a los 300.000 euros por parte del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC).

La nueva Ley de Sociedades de Capital le otorga un plazo de seis meses para resolver las tensiones en la cúpula de la empresa y proceder a la bendición de las cuentas. El paso previo al reglamentario depósito del balance en el Registro Mercantil. 

Mediapro: "Situación no actual"

Preguntados por la cuestión, los portavoces de Grupo Mediapro han aclarado que esta realidad debe leerse como "una situación de cambio de posiciones accionariales y de refinanciación del grupo". En ese sentido, aseguran que "las cuentas que pudiéramos presentar en estos momentos no reflejarían la realidad" del conglomerado audiovisual. 

Imagen de una cámara de la productora Mediapro, de Jaume Roures y Tatxo Benet / EFE
Imagen de una cámara de la productora Mediapro, de Jaume Roures y Tatxo Benet / EFE

¿Cuándo se subsanará el defecto? "En cuanto se cierre este proceso [la refinanciación del grupo], las presentaremos", manifiestan las mismas fuentes corporativas. Subrayan, asimismo, que "se ha informado al Registro Mercantil" y entienden que este paso es una "actuación habitual en situaciones similares". 

Mercado: "No las consiguió aprobar"

Esa es la versión oficial de Mediapro. Expertos mercantilistas consultados aportan matices no menores al relato. Constatan que la desactualización también se podría explicar porque el ejercicio 2020 fue cuando se vivió el pulso interno en la firma que ha marcado la operación de oxígeno económico necesitada. Mediapro no ha revelado el agujero en los resultados que encajó ese ejercicio, aunque fue mayúsculo. En los dos años anteriores, declaró unas pérdidas consolidadas de casi 50 millones.

A este respecto, las mismas fuentes recuerdan que el grupo ha informado al Registro Mercantil "porque es su obligación". La no aprobación conlleva que no se podrá depositar el balance y deja a Joye Media al albur de la sanción que pudiera imponerle. 

Recapitalización

El grupo ha conseguido refinanciarse gracias a la inyección de fondos de Orient Hontai, que hasta ahora es su principal socio. Ingresará 620 millones a las arcas del deficitario Grupo Mediapro. Con este aporte, los inversores chinos afianzan su control mayoritario del accionariado. De momento, han ratificado en sus cargos a los dos máximos ejecutivos, los fundadores Jaume Roures Tatxo Benet. Joye Media y Mediapro tienen la sede en avenida Diagonal, de Barcelona.

Tras la operación, Hontai, que también es propietaria de la plataforma de inversión Orient Security, domina el 80% del hólding Joye Media. Del monto total aportado por la sociedad con sede en Beijing, hasta 150 millones se destinaron a "cubrir las necesidades de la compañía", según informaron las partes en un comunicado. Otros 470 millones se usarán para una "ampliación de capital adicional". 

Jaume Roures, presidente ejecutivo de Mediapro, durante una rueda de prensa / EP
Jaume Roures, presidente ejecutivo de Mediapro, durante una rueda de prensa / EP

El pacto con su accionista de referencia llegó meses después de que Mediapro estudiara cómo reestructurar su deuda ante el escenario de la pandemia del coronavirus, e incluso se planteó solicitar el rescate por parte de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). Los movimientos llegaron tras un 2020 funesto en el que los ingresos se desplomaron un 38% en relación con el ejercicio anterior, un batacazo atribuido a la caída de negocio derivada de la enfermedad global. 

Roures y Benet siguen

El pacto con el principal accionista provocó que Orient Hontai pasara de controlar un 54% del grupo a cerca de un 80%. El crecimiento en el capital propició que los cofundadores y socios gestores, Jaume Roures y Tatxo Benet, se quedaran sin posiciones en la firma que crearon y levantaron en el sector audiovisual. Ambos retienen un 5%, una participación menor al 12% previo. Por su parte, el gigante publicitario británico WPP conserva su paquete accionarial del 10%, había llegado a ostentar el 22%, pero su paso por la compañía no ha tenido un resultado positivo. De hecho, hace tiempo anunció que depreciaba su participación y la valoró en sus propias cuentas en cero euros.

El grupo Mediapro se ha visto abocado a ejecutar los cambios internos para poder hacer frente a las abultadas obligaciones que tiene que afrontar en el momento de menos ingresos en años. Se calcula que la deuda de Mediapro en pleno esfuerzo de refinanciación alcanzó los 865 millones, con los fondos Searchlight e Invesco como principales acreedores. Ambos también plantearon la opción de capitalizar el pasivo y despazar a los hasta ese momento accionistas de la firma, cuestión que se ha podido evitar gracias al capital chino. Además, los fundadores también intentaron dar con una solución que les evitara diluir sus participaciones, como finalmente ha ocurrido. Aunque no se han visto obligados a abandonar la compañía. 

Mejora las previsiones de 2021

Han sido estas las tensiones que aún colean en el grupo audiovisual. La empresa​ confía en que la recuperación esperada para el ejercicio en curso deje atrás de forma definitiva sus problemas económicos. Mediapro calculaba cerrar 2021 con una facturación de más de 1.200 millones y con un beneficio bruto (Ebitda) de 160 millones, cifra que supera los 124 millones que se habían estimado en el inicio del ejercicio. 

El contexto actual da alas al optimismo. Con todo, el conglomerado audiovisual debe solucionar el bloqueo de las cuentas que persiste en el Registro Mercantil.