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El consejero de Políticas Digitales, Jordi Puigneró, junto al padre de Internet, Vinton Cerf / EUROPA PRESS

El independentismo se abraza a los bancos digitales para conseguir la república

Dirigentes de JxCat y el consejero Puigneró apoyan iniciativas como la de 11Onze.cat, con la intención de emular la experiencia de Estonia

9 min

Es un sueño en las mentes de los dirigentes independentistas que se consideran como los más consecuentes. Es también un proyecto que se autoproclama “moderno” y “necesario” para que las administraciones públicas den el salto que exige la nueva economía. Se trata de dejar atrás los bancos convencionales, los que, además, “solo miran a Madrid y no atenderán las necesidades de la economía catalana”. Son comentarios de dirigentes adscritos a JxCat, que apoyan iniciativas como la fintech 11Onze.cat, que acaba de cerrar su primera ronda de financiación, con un capital cercano a los 10 millones de euros, como ha informado su directora general, Natàlia Cugeró, a pesar de la total opacidad que muestra el grupo financiero. "Todo sigue según el ritmo acordado", se limitan a señalar fuentes de la entidad.

Esa iniciativa, que mantiene un perfil discreto, busca servir a profesionales y empresas, y en el estudio realizado se prevé llegar a un público de 3,5 millones de potenciales clientes y unas 400.000 pymes. La entidad acaba de anunciar que ya ha comenzado la “captación de agentes 11Onze y jefes de equipo para el banco”.

"Todo se lo ha llevado Madrid"

Esa voluntad de llegar a las pequeñas y medianas empresas, para que no dependan de los grandes bancos, y con la crítica manifiesta a la fusión entre Caixabank y Bankia, enlaza a la perfección con lo que defiende Joan Canadell, el hasta ahora presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, partidario de los bancos digitales y que, desde esas plataformas, se camine hacia la “república digital catalana”. Y lo acaba de remachar también Aleix Sarri, que ha asesorado en los últimos años a los expresidentes Carles Puigdemont y Quim Torra, además de al actual consejero de Empresa, Ramon Tremosa. Sarri, que se presentó en las primarias de JxCat para formar parte de las listas al Parlament, reclama que su partido “lidere un cambio para fomentar los bancos nacidos en internet”, para que se genere un sistema financiero que “sirva” a los intereses de Cataluña.

El consejero Jordi Puigneró y el presidente de la Cámara de Comercio, Joan Canadell, ambos favoritos de Carles Puigdemont, junto a Quim Torra /EUROPA PRESS
El consejero Jordi Puigneró y el presidente de la Cámara de Comercio, Joan Canadell, ambos favoritos de Carles Puigdemont, junto a Quim Torra /EUROPA PRESS

Para promocionarse, de cara a las primarias --en las que finalmente no ha sido elegido--, insiste en que “todo se lo ha llevado Madrid”. Su idea, que comparte el movimiento independentista, es que existe “un oligopolio bancario” que está “controlado por el Gobierno español”. El enojo se mantiene desde que bancos como Caixabank y Banc Sabadell trasladaron las sedes sociales fuera de Cataluña tras el referéndum del 1 de octubre de 2017.

Nada sin la luz verde del BCE

Expertos financieros consultados señalan que las distintas operaciones que se impulsen desde las fintech no tendrán ninguna consecuencia práctica sin una ficha bancaria, que, en última instancia, es responsabilidad del Banco Central Europeo. Y, “menos en el caso de una entidad registrada en el Reino Unido”, que es el caso de 11Onze, y que, precisamente, está a punto de culminar el proceso de separación de la Unión Europea, con la negociación final del Brexit.

Pero el plan relacionado con los bancos por internet forma parte de un proyecto más amplio, que lidera el consejero de Políticas Digitales del Govern, Jordi Puigneró, que, según el politólogo Gabriel Colomé, “es la figura del independentismo que tiene más claro cómo se puede conseguir la independencia”. Puigneró fue el primero en hablar de forma pública de “república digital” y su modelo es Estonia, que ha conseguido que hasta el 95% de todas las gestiones se puedan realizar de forma telemática, hasta el punto de que toda la Administración se podría trasladar fuera del país. Es un plan, el estonio, que surgió tras la independencia de la Unión Soviética y que respondió básicamente a la necesidad de rehacer todos los servicios públicos, pero también como una prevención frente a una temida invasión de Rusia.

Identidad digital y República

El independentismo que se considera “consecuente”, a diferencia y como crítica al proyecto político que defiende ERC, no se esconde. El propio Puigneró lo ha escrito en el libro El quinto poder. La República digital en tus manos, con un prólogo, precisamente, de Toomas Hendrik Ilves, que fue presidente de Estonia durante 10 años y hasta 2016. “Es descarnado, lo defienden con toda transparencia”, insiste Colomé, que valora que el propio Puigneró defienda su proyecto a cara descubierta.

Joan Canadell, presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, junto al expresidente de la Generalitat Quim Torra / EFE
Joan Canadell, presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, junto al expresidente de la Generalitat Quim Torra / EFE

El actual consejero de Políticas Digitales cree que la etapa del autonomismo o de los avances en el autogobierno ya han pasado a la historia y que, ahora, con las nuevas tecnologías, Cataluña puede dar el salto que ha dado Estonia y jugar en la liga de los estados, aunque “estados digitales”. Es taxativo en su libro: “Mi encargo no ha sido venir a hacer autonomismo 2.0”, con la idea de lograr “tres derechos digitales fundamentales: la conectividad, la ciberseguridad y la identidad digital”. Y todo ello “abrirá la puerta a hacer el paso siguiente, que es la construcción de una República Digital Catalana por parte de su sociedad digital”.

Tramosa, contra Caixabank

Todos esos planes son muy iniciales, pero la voluntad existe. Quien exhibe el mayor entusiasmo es el activista Joan Canadell, que, como Sarri, también se ha presentado en las primarias de JxCat para ser diputado en el Parlament, aunque con distinta suerte: ha arrasado.

Por ahora, el consejero de Empresa, Ramon Tremosa, se mantiene en un segundo plano. Sus críticas se centran en la fusión entre Caixabank y Bankia, con la petición de que la sede estuviera en Barcelona. Pero el grupo dirigente de JxCat, con el liderazgo de Puigdemont, incide en su proyecto de “república digital”, en un momento en el que la otra pata del independentismo, ERC, ha aprobado los presupuestos del Gobierno de Pedro Sánchez y busca reorientar la política catalana.

ERC, con el ICF

En ese sentido, el vicepresidente de la Generalitat y consejero de Economía, Pere Aragonès, mantiene una vieja aspiración, la de que el Instituto Catalán de Finanzas (ICF) pueda operar como banco público, pero es un proceso todavía inacabado, y que se paralizó a principios de este año, con el inicio de la pandemia del Covid. Esa idea se mantiene, pero dista mucho de la “república digital” de Puigneró.

En el caso de las fintech que se han constituido, seguirán su camino, sin que, a juicio de los expertos consultados, tengan nada que ver con la constitución de un sistema financiero sólido y alternativo al de las grandes entidades financieras.

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