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Oficinas del grupo Celsa / CELSA GROUP

La SEPI aprueba el rescate de Celsa por 550 millones de euros

La inyección de liquidez se articulará a través de dos préstamos, uno de ellos participativo, y el proceso está a la espera de la aprobación de los acreedores

4 min

El Estado rescatará finalmente al grupo siderúrgico Celsa a través del fondo de apoyo de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). Lo hará mediante dos préstamos que totalizan 550 millones de euros, tal y como ha anunciado el organismo. 

Se trata del proceso más voluminoso de este tipo desde que el Gobierno puso en marcha este mecanismo con motivo de la pandemia para acudir en apoyo de empresas de sectores considerados como estratégicos y cuya situación se hubiera visto dañada por la crisis del coronavirus

El precedente de Globalia

Hasta la fecha, el mayor rescate de este tipo había sido protagonizado por Globalia, que obtuvo 475 millones para resolver los graves problemas de liquidez que tenía. Especialmente en Air Europa, la aerolínea del grupo cuya compra por Iberia quedó interrumpida por la irrupción del Covid-19.

Francesc Rubiralta, presidente del Grupo Celsa / CG
Francesc Rubiralta, presidente del Grupo Celsa / CG

El grupo siderúrgico controlado por la familia Rubiralta recibirá esta cantidad, algo inferior a la solicitud inicial, a través de dos préstamos. Uno de ellos de carácter participativo, por valor de 280 millones de euros; y un segundo, en este caso ordinario, de 270 millones. 

La postura de los acreedores

El rescate aún tendrá que resolver algunos trámites para hacerse efectivo. Entre ellos, la aprobación del consejo del fondo de apoyo a empresas de la SEPI, con la que se cuenta dado el informe favorable de la entidad pública.

También deberán pronunciarse los fondos y entidades financieras que constituyen el grueso de los acreedores de Celsa. Figuran entidades como CVC, Goldman Sachs, JP Morgan y Deutsche Bank en este grupo. 

Pelea en los tribunales

Estas entidades han acudido a los tribunales en diversas ocasiones para demandar a la siderúrgica por el incumplimiento de sus compromisos del pago de la deuda, aunque Celsa ha obtenido el respaldo de los jueces con el argumento de considerar la pandemia como causa de fuerza mayor para no atender a esas reclamaciones. 

El interior de la planta de Celsa en Castellbisbal (Barcelona) / CELSA
El interior de la planta de Celsa en Castellbisbal (Barcelona) / CELSA

La postura de los fondos se ha basado en que los incumplimientos proceden de tiempos anteriores a la irrupción del coronavirus, aunque no han logrado en ningún momento la ejecución de las cantidades reclamadas.

Negociaciones frustradas 

Los acreedores de Celsa se han mostrado dispuestos a negociar incluso extender la financiación de la compañía para aliviar su delicada situación pero a cambio de participar activamente en la gestión, un extremo que siempre ha sido rechazado por los Rubiralta. Se han resistido a diluír su participación y dejar el control de la acerera en manos de los acreedores. 

El grupo, que cuenta con una deuda superior a los 2.000 millones de euros en España, cerró 2021 con una facturación de 5.300 millones y un ebitda alrededor de los 600 millones a nivel global. Cuenta con 4.500 trabajadores en España y cerca de 10.000 en toda Europa.