
Imagen de un vehículo de Bolt en Barcelona, intermediaria que utiliza VTC
Las tecnológicas abren contactos para salvar 700 VTC de Barcelona
Las intermediarias piden convivir con el taxi y recuerdan que en la Ciudad Condal se espera cuatro veces más tiempo que en Madrid
Más información: Los VTC denuncian "acoso" al Imet
Las intermediarias tecnológicas han abierto contactos con las administraciones en Cataluña para salvar centenares de licencias de vehículos de alquiler con conductor (VTC), de las cuales 693 operan en Barcelona como urbanas.
Las empresas están pidiendo a los representantes políticos convivir con el taxi porque, aducen, en la Ciudad Condal "se espera cuatro veces más tiempo que en Madrid" para un traslado.
Está pasando entre distintos operadores y diferentes niveles administrativos, aunque los frutos no se han visto hasta ahora. Se han iniciado conversaciones para "incidir" en el anteproyecto de ley de transporte de viajeros en vehículo de hasta nueve plazas, que aplicará tanto a taxis como a las propias VTC.
En este texto, en fase de consulta pública, se prevé acotar los viajes de VTC para los trayectos interurbanos, un "auténtico colapso del modelo".
La convivencia, clave
El núcleo de los contactos, ya en marcha, es la tesis de que operadores como Bolt, Cabify o Uber "deberán coexistir" con el taxi en la capital catalana para hacer posible la movilidad.
Ello, claro, pasa por proteger las cerca de 10.000 licencias de autotaxi que ya operan en la segunda mayor ciudad española, pero también las cerca de 700 -urbanas- que coexisten. Y, si llegara el caso, "permitir más para cubrir la demanda".

Imagen de archivo de un conductor entrando en un VTC
Diagnóstico: faltan coches
El diagnóstico de los operadores es que faltan cerca de 1.600 licencias, como mínimo, para dar una cobertura adecuada a la demanda. Hasta más de 4.000 en los meses de verano, cuando la población flotante de Barcelona se dispara.
Para argumentarlo, se apoyan en un dictamen de la consultora de KPMG para la estonia Bolt: que las licencias VTC por 1.000 habitantes son 2,5 en la capital catalana, por 3,45 en Madrid o 5,82 y 8,46 en París y Lisboa, respectivamente.
Esta proporción de la capital catalana genera que los tiempos de espera se disparen. Sólo un 9% de los viajes tienen una demora de cinco minutos. Un 40% de las reservas con app llegan a los 9 minutos de espera, como mínimo.
Impacto sobre las tarifas
El mismo trabajo alerta de que la tarifa regulada del taxi -con el que las intermediarias insisten en "convivir en armonía, con el terreno de juego claro para ambas partes"- se aplica en su vertiente más cara en el 61% de los trayectos en este transporte público.
En cuanto a las tarifas flexibles, las tecnológicas indican que sólo el 4% de los viajes tienen un coste 1,5 veces superior a la tarifa base. En otras palabras: el 96% de las reservas con Bolt, Cabify o Uber se pagan al precio estándar, y no al de alta demanda.
Aplicar la sentencia del TJUE
Con estos mimbres, ya han comenzado los primeros contactos para tratar de llegar a la denominada coexistencia con el taxi. Llega al calor de una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) de 2023, que cuestionaba la doble autorización que necesitan los VTC en Barcelona -la estatal y la del Área Metropolitana de Barcelona-.
Tras ese mazazo, ambas partes leyeron su victoria: la Administración, al entender que el límite de licencias se puede mantener con argumentos anticontaminación y de ocupación del espacio público. El sector de los VTC, al leer que las restricciones tendrían que empezar a decaer.

Un coche de VTC estacionado y su chófer en una calle de Barcelona / EFE
"No a la expulsión"
El fallo, también, ha estimulado a las patronales del sector, como Unauto, SLT o Aurora, a manifestarse en la Ciudad Condal a principios de marzo -con un millar de conductores- o a dirigirse por carta al Instituto Metropolitano del Taxi (Imet) para pedir que se abra el grifo de permisos.
Los implicados demandan "que no se les expulse" de la urbe porque, de lo contrario, aumentaría el "tiempo de espera" en momentos de alta demanda, como días de lluvia o grandes eventos de gente.
"Si durante el Mobile World Congress se liberaliza la legislación para permitir más vehículos VTC de, por ejemplo, el resto de España, ¿por qué no el resto del año?", se pregunta un directivo del sector.
Intereses coincidentes (hasta un punto)
Este es el tablero en el que actúan los operadores, que buscan modular el impacto de la ley en ciernes. La ha heredado el Govern de Salvador Illa (PSC) del anterior Ejecutivo autonómico de ERC, y ahora tendrá que abordarla.
A este procedimiento le han echado un ojo las empresas, aunque no siempre con intereses coincidentes. Cabe recordar que Cabify y Uber tienen licencias de propiedad por medio de Vector y Moove y Auro Travel, respectivamente, y Bolt no las posee.
Por ello, en un momento de cierta apertura o liberalización, los directivos consultados recuerdan que las dos primeras podrían ver mal un aumento de títulos -al devaluar los suyos-, mientras que la segunda, no.