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El empresario Carles Vilarrubí, quien denuncia ser víctima de una Justicia anacrónica por el caso Pujol, en una imagen de archivo

Vilarrubí atribuye su "calvario" en el caso Pujol a una Justicia “anacrónica”

El empresario afirma que el juez de la Audiencia Nacional basa sus investigaciones, que califica de “críptica y oscura”, en “especulaciones elucubrativas, hipótesis y cábalas”

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Carles Vilarrubí se siente víctima de un "calvario" judicial y de un "linchamiento" mediático, debido a la Justicia “anacrónica” que subyace en el caso Pujol. El empresario, quien acusa al juez de la Audiencia Nacional José de la Mata de basar sus investigaciones en “especulaciones elucubrativas, hipótesis y cábalas”, niega ser miembro de una organización criminal.

La defensa del empresario hace estas valoraciones en un escrito de apelación, después de que el juez rechazara el recurso de reforma de Vilarrubí, un escrito cargado de reproches contra el auto, dictado el pasado mes de julio, en el que el magistrado ordenó sentar en el banquillo a los miembros de la familia Pujol Ferrusola. 

Patrimonio desmedido

El instructor les acusó de  formar una organización criminal que, "aprovechando su posición privilegiada de ascendencia en la vida política, social y económica catalana durante décadas, acumuló un patrimonio desmedido". También procedió contra otras 18 personas que habrían participado o colaborado en las citadas actividades ilegales, entre ellas Vilarrubí.

La defensa de Vilarubí insta al legislador a “matizar” el concepto “indicio racional de criminalidad” por considerarlo anacrónico. Denuncia que su cliente “padezca durante más de seis años tan deshonrosa y grave situación. Un proceso penal que con toda probabilidad durará más de una década, con su nombre y apellidos paseándose por los medios de comunicación nacionales e internacionales, con la obligación de sentarse en el banquillo, si es que lo piden el Ministerio Fiscal y el partido político Podemos, para ver si ha cometido o no un delito y si ha pertenecido o no a una organización criminal, en base a meras especulaciones elucubrativas, hipótesis y cábalas”.

La animosidad de Javier de la Rosa

“En opinión respetuosa y modesta de esta defensa –añade--, resulta palmariamente injusto el calvario que está sufriendo mi defendido”, fruto de la denuncia del empresario Javier de la Rosa, “revestida de manifiesta animosidad que ha conseguido ubicar a mi mandante en una especie de club, una inexistente organización que así se reputa, con tintes sectarios”.

El abogado del procesado afirma que “desde entonces mi representado está ubicado en el bando del enemigo. Lo que diga no se cree, lo que haya hecho está revestido de sospecha y parece destinado a ser linchado. Lamento decirlo. Desde el punto de vista de los medios de comunicación el linchamiento ya se ha producido. En el foro judicial. Las reticencias, sospechas e interpretaciones siempre peyorativas que sufre, causan la más profunda desconfianza en nuestro sistema.

"Imputación críptica y oscura"

El auto “no contiene atribución concreta de ninguna conducta constitutiva de pertenencia a organización criminal, ni de ninguna constitutiva de delito de blanqueo de capitales. El ilustrísimo señor instructor dice que cometió ambos delitos; pero no narra conductas típicas que lo sean”.

Respecto a la pertenencia de Vilarrubí a la trama de los Pujol, que el juez instructor considera prolongada en el tiempo, “la imputación no deja de ser críptica y oscura, además de inconcreta y genérica, pues por una parte resultan las palabras ‘transversal’ y ‘sistémica’ de difícil interpretación y la ‘permanencia’ no resulta luego bien desplegada, concretada ni definida en ninguno de ambos autos. Se describen, en cambio, en ambas resoluciones, cuatro operaciones puntuales y muy espaciadas a lo largo del tiempo. Nada menos que durante veinte años”.

“Incluir a mi representado en algo tan grave como una organización criminal, sin sustrato fáctico alguno reveladora de indicios de tenencia, planificación, estructura, preponderancia u obediencia y solamente en base a genéricas valoraciones de inútil inclusión en los hechos narrados, no es una forma correcta de enjuiciar en el ámbito indiciario. La inclusión de mi representado en la supuesta ‘organización criminal’, no es más que una cobertura deficiente que sirve al Instructor para soslayar la tipicidad y la prescripción alegadas en mi recurso de reforma”, concluye el escrito de apelación.

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