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La boda de Rocío Carrasco y Ramón de España

No se alarmen. De España no se ha casado con Rocío Carrasco. Al escritor se le busca, junto a Pau Guix, por haber mancillado la Diada en un acto del CLAC

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Aquí se habla de Raphael para arriba, por lo que la boda de Rocío Carrasco con Fidel Albiac queda un tanto fuera de registro por mucho que las Campos estuvieran invitadas. Cuarenta grados a la sombra hacía en la finca El Torrico (Toledo) donde contrajeron nupcias civiles los antedichos. El telón de fondo es la enorme bronca familiar con la hija de la novia en contra, los hermanos enfrentados, los tíos idos y los trapos sucios en el tendedero colectivo.

"Cuando aguijoneaba el calor de mi sangre, tomaba un baño frío o abría un periódico y leía un artículo de política. Nada me refrescaba tanto como un artículo de política; en comparación, una ducha fría es un excitante", escribió Guillermina Schroeder-Devrient en sus lúbricas "Memorias de una cantante alemana". Así pues, la política destrempa. Y aún así, hay quien se empeña en tomársela a broma en vez de como el bromuro.

Ese es el caso de los sedicentes Ramón de España y Pau Guix. Azuzados por las impulsoras del Centro Libre de Arte y Cultura (CLAC), la catedrática Teresa Freixes y la editora Miriam Tey; De España y Guix dieron en presentar el espectáculo "La Diada de la Marmota" a cuatro días del Onze de Setembre. Abarrotaron la biblioteca del Cotton House Hotel hasta el punto de que decenas de personas se quedaron con las ganas de entrar. Están pensando en presentar sus números en salas de fiesta y polideportivos municipales de mediano aforo.

De España y Guix arremetieron contra todos los principios sagrados del nacionalismo, desde Els Segadors al "Trespercent" de Queralbs, el legendario miguelete que asoló Cataluña a finales del siglo pasado. No dejaron títere con cabeza en un disparatado y despiadado ajuste de cuentas con Cocomocho, Cocoliso, Colau, Cucurull y Kim Jon un, entre otros. Debido a la naturaleza de la representación y los antecedentes de los cómicos, el acto se celebró sin autorización gubernativa, en la mera mera clandestinidad. A pesar de todo o por eso mismo, el éxito de público desbordó las previsiones de la organización.

Más política. Hasta en los figones se habla del libro de Luis de Guindos que saldrá a la venta esta semana. Que le silbaban las balas alrededor, dice el todavía ministro de Economía cuando denunció lo de las tarjetas black de Rato. Guindos pone de vuelta y media a notables dirigentes del PP, tanto en el Gobierno como en la administración del partido. Y con prólogo de Rajoy a modo de aceituna en el martini.

Gastronomía. ¿Existe la cocina franquista? Si así fuere, ¿se zamparían la mejor langosta de España a pesar de estar servida bajo un retrato de Franco a tamaño natural? Es un verdadero dilema para sibaritas que se aborda en la crítica de manteles y cubiertos de El Español. Casa Olga, en la pontevedresa villa de La Guardia tiene el mejor marisco del país. Casa Pepe en la carretera de Despeñaperros, los mejores pepitos de ternera y El Faro de Santander, las mejores vistas y una carta notabilísima. En todos ellos está prohibido cantar, salvo el Cara al Sol. Literal. Son excepciones culinarias. Nada que ver con el pan de la Diada de todas las flecas.