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Un agente de la Guardia Civil durante una operación contra la trata de personas en Cataluña / GUARDIA CIVIL

La trata de personas con fines de explotación laboral supera por primera vez a la sexual

Las organizaciones desarticuladas por la Guardia Civil en 2019 obligaban a ciudadanos extranjeros a la recolección agrícola, y el 10% de las víctimas eran menores

9 min

La trata de seres humanos es la esclavitud del siglo XXI. Supone una violación de los derechos humanos, y está tipificada como un delito grave. En la mayor parte de los casos, implica a organizaciones criminales que obtienen importantes rendimientos menoscabando la dignidad de las personas con fines de explotación. El pasado año, la laboral superó por primera vez a la sexual en nuestro país, según los casos detectados por la Guardia Civil. Así lo explica la teniente Elena Colás, quien detalla a Crónica Global que cerca del 95% de las víctimas, en este último caso, son mujeres.

--PREGUNTA. ¿Cómo se detecta a estas organizaciones?

RESPUESTA. Sobre todo hacemos labores preventivas de inspección, tanto en lugares donde puede ejercerse la prostitución como en el sector agrario, o de la hostelería, para asegurarnos de que los trabajadores están en las condiciones que deben. En el caso de explotación con fines delictivos son los grupos que investigan el ámbito de drogas quienes localizan una plantación --de marihuana--, por ejemplo, y a través de vigilancias descubren que en el interior se encuentra gente que está siendo víctima de trata. Es muy importante subrayar que estas personas no están cometiendo ninguna actividad delictiva porque quieran, sino que están forzados a ello. 

--¿En qué condiciones se encuentran?

Muy precarias. Normalmente no conocen el idioma y, por tanto, tampoco tienen oportunidad de denunciar. En dos operaciones recientes contra la trata con fines de explotación laboral, en Valencia y Zaragoza, las víctimas eran ciudadanos vietnamitas, encerrados en naves industriales para cuidar de plantaciones de cannabis. Les daban de vez en cuando un saco de arroz y con eso tenían que aguantar hasta la próxima entrega.

Un agente de la Guardia Civil con un detenido por trata de seres humanos con fines de explotación / GUARDIA CIVIL
Un agente de la Guardia Civil con un detenido por trata de seres humanos con fines de explotación / GUARDIA CIVIL

--¿Cómo caen en estas redes?

Les traen engañados. Cuando vienen aquí no saben que van a estar cuidando de plantaciones indoor, sino que les hablan de trabajar en el campo, con plantas medicinales, por ejemplo. En 2019 el 10% de las víctimas de trata con fines de explotación laboral en España, en su mayoría relacionados con el sector agrícola --detectadas por el Instituto Armado-- eran menores; de explotación sexual o con fines de actividades delictivas cero.

--¿Cómo se llega hasta ellos?

Contar con la confianza de alguna de las víctimas sería lo ideal, pero normalmente en estas organizaciones existe un hermetismo absoluto. Sí que después de explotar la operación, en muchas ocasiones, hemos conseguido algún testimonio, pero es difícil, porque tienen mucho miedo. Han venido engañados, no saben cómo funciona la policía o la Guardia Civil en España, y piensan que, como han estado cometiendo un delito, este se les va a imputar y obviamente no es así, por haber sido víctimas de trata. También nos apoyamos mucho en las oenegés, porque son las encargadas de darles los recursos para que después puedan subsistir, ya que a pesar de que están siendo tratados, tenían un alojamiento que les proveía la organización, que era el propio local donde plantaban el cannabis, por ejemplo.  

--¿Cuál es el delito de trata más numeroso?

En 2019, como Guardia Civil, lo que más hemos registrado es explotación laboral. Fue el primer año en que superó a la sexual. Le sigue la trata para la comisión de actividades delictivas con mucha diferencia; para nosotros supone menos del 5% del total. Mientras que de matrimonios forzados todos los años se de algún caso. No en alto porcentaje, pero sí dos o tres, y las víctimas son menores de edad o muy jóvenes. En cambio, de extracción ilegal de órganos no hemos detectado en mucho tiempo, porque el sistema sanitario español funciona y, afortunadamente, no se dan estos casos.

--¿En algún caso es la víctima quién denuncia?

En los matrimonios forzosos. Un valor y una valentía que sale de ellas increíble. Sino son difíciles de detectar porque es un delito que se comete en el seno familiar.

--¿Y por nacionalidad o país de procedencia?

Más del 90% son de fuera de España, al menos los casos que registra la Guardia Civil. El factor de vulnerabilidad de alguien de otro país es más alto que si es de origen español, aunque cualquier persona puede ser engañada o forzada para trabajar en estas circunstancias. Las nacionalidades dependen mucho del tipo de trata que sea. Con fines de explotación sexual hemos registrado un incremento exponencial en los últimos años, sobre todo de víctimas venezolanas y colombianas. En la laboral se registran más rumanos, moldavos y marroquíes, mientras que para la que tiene fines delictivos normalmente son personas de origen asiático.

--¿La mayoría de víctimas son mujeres?

Sobre el 95% en el caso de la trata con fines de explotación sexual. Es muy raro encontrar hombres. En junio de este año si hubo una operación, Promises, en Cádizpara liberar a varios jóvenes que la organización traía de Latinoamérica bajo la falsa promesa de jugar en equipos de segunda división para obligarles a prostituirse. Si se negaban les amenazaban con enviar vídeos a sus familias.

--¿Son las amenazas las que les mantienen atrapados?

Es una situación que para ellos resulta denigrante y lo que menos les apetece es que la familia se entere. Para evitarlo acaban cediendo a las obligaciones que les imponen las organizaciones criminales.

--¿Si los afectados colaboran con la investigación pueden quedarse en España?

Tienen la posibilidad durante el periodo de reflexión y restablecimiento de que se les de un permiso de residencia, es temporal, pero sí.

--¿Cuánto tiempo pasa desde que se detecta una organización hasta que se interviene?

Velamos más por el bienestar de la víctima que por la detención de los propios tratantes. Es decir, si vemos que están en condiciones extremas preferimos explotar la operación antes para liberar a estas personas; siempre después de haber recogido los indicios necesarios para que pueda haber una acción judicial. Pero lo más importante es velar por las víctimas. Son vidas en riesgo y nosotros no podemos jugar a atar mejor o peor unas pruebas mientras esta persona sigue en esas circunstancias.

--¿Ha incrementado la colaboración ciudadana a la hora de denunciarlo?

Existe mayor concienciación con la lacra social que supone la trata de seres humanos. Nos gustaría alentar a la población a denunciar si ve indicadores de trata, que cuenten todo lo que sepan, porque será en beneficio de todos.

--¿La pandemia ha frenado la explotación?

El estado de alarma ha supuesto un parón, no en las investigaciones, pero sí en la demanda de prostitución y al estar cerradas las fronteras no se ha podido introducir a otros ciudadanos en España, con lo que se ha reducido a la fuerza.