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Una mujer embarazada y con visera de protección por el Covid-19 pasea / EUROPA PRESS

Respirar aire contaminado en el embarazo causa hipertensión en el bebé

Un nuevo estudio relaciona los niveles de polución con problemas de presión arterial infantil

Víctor Recacha
3 min

Vivir en ciudades contaminadas durante el embarazo puede elevar la presión arterial de los niños cuando nacen. Es la principal conclusión de un nuevo estudio del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), que ha observado que un alto nivel de contaminación atmosférica y acústica y de densidad de edificios durante la gestación o la infancia puede provocar hipertensión en los bebés.

Los datos revelan que un mayor nivel de dióxido de nitrógeno está relacionado con un incremento significativo en la presión arterial de los infantes. Madrid y Barcelona superan de manera habitual los niveles recomendados por la Organización Mundial de la Salud para proteger a la población de este gas tóxico.

Problemas cardiovasculares

La hipertensión infantil es problemática porque puede perpetuarse durante toda la vida, según Charline Warembourg, una de las autoras del estudio. “Es importante saber que una presión arterial elevada en la vida adulta es el mayor factor de riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares”, subraya la investigadora en epidemiología ambiental. Estas son, a su vez, la principal causa de mortalidad en todo el mundo.

La relación entre polución y tensión ya era conocida, pero Warembourg cree que su estudio “añade pruebas” porque el efecto no estaba tan analizado en la población infantil. El equipo investigador ha comprobado datos de 4.279 niños en Sabadell, Valencia y otras ciudades de Francia, Reino Unido y Grecia. La presión arterial se ha tomado a los 4 y 5 años, y los resultados han detectado que los problemas de presión son especialmente graves si la exposición a los entornos contaminados se da en las primeras etapas del embarazo.

Crece la hipertensión

“En los últimos años hemos visto una mayor cantidad de niños que tienen una presión arterial elevada”, alerta la científica. Este incremento está causado sobre todo por la obesidad: “Si tienes más posibilidades de moverte haces más ejercicio y disminuye tu peso, el riesgo de obesidad y de tener hipertensión”.

En consecuencia, Warembourg da por demostrado que “el diseño de la ciudad está asociado a la presión arterial”, según si hay más espacios para pasear y hacer actividad física. Es por ello, que la investigadora espera que este y otros estudios tengan un impacto en las decisiones políticas y que se impulsen más proyectos urbanos para disminuir la contaminación.