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El exnúmero dos de la Policía, Eugenio Pino, con la imagen del ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido detrás / FOTOMONTAJE DE CG

Aguirre, el único juez que utilizó la brigada política de Pino

El juez de Barcelona tiró de “los pata negra del DAO” para revisar su propio sumario, buscando resquicios con los que poder continuar una investigación que se cae por momentos

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Se la conoce (conocía) como Brigada de Análisis y Revisión de Casos perteneciente a la Dirección Adjunta Operativa (DAO) del Cuerpo Nacional de Policía. Una brigada que el ex DAO, Eugenio Pino, se montó a su medida y para su albedrío.

Ahora, el nuevo ministro del Interior, Ignacio Zoído, y su nuevo equipo al frente de la Dirección General de la Policía han fulminado esa brigada que, según todos los indicios, actuó en operaciones poco ortodoxas, fuera del control judicial y con finalidades, en algunos casos, no aclaradas o directamente vinculadas con lo que se ha dado en llamar “Operación Cataluña”.

Esa brigada que, en la medida que revisaba asuntos (muchos de ellos) judicialmente conclusos, no trabajaba expresamente para jueces y fiscales, sin embargo si recibió un encargo concreto de un juez, en este caso de Barcelona. Se trató del juez Joaquín Aguirre, el instructor número 1, que investiga el llamado “caso Macedonia” en el que aparecen implicados diversos mossos d´Esquadra que habrían cometido irregularidades en la investigación de un clan de narcotráfico.

Informe insólito

Aunque pueda resultar extraño, casi inédito y, sobre todo, sorprendente, a principios del mes de febrero del 2015, el juez pidió al DAO que analizase el sumario del caso Macedonia que él mismo instruía.

Aguirre puso todo lo investigado en poder de aquella controvertida y entonces plenipotenciaria brigada policial y les pidió, no una indagación, sino un pronunciamiento. Todo es todo. Incluida la sentencia absolutoria de los guardias civiles investigados por narcotráfico y juzgados finalmente sólo por una falta en la elaboración de un atestado. 

Juez satisfecho

Los agentes de la brigada de análisis y revisión de casos, se soltaron la lengua con una informe cuyo contenido, nada falto de adjetivos, alabanzas al magistrado y criticas y acusaciones a todos los actores que formaban o habían formado parte de las diligencias, satisfizo las expectativas del juez, según fuente próximas al caso.

Los hombres del DAO concluyeron, por ejemplo, que la Audiencia se equivocó al absolver a los guardias y que, contrariamente al criterio del fiscal, los mossos manipularon pruebas de aquella investigación para su propio beneficio.

Por entonces, Aguirre, acababa de recibir el primer tirón de orejas de la audiencia provincial  que le apremiaba para que cerrarse el caso tras siete años de instrucción. El juez recibió el informe de la policía, un documento  que no aportó dato novedoso alguno mas allá de centrifugar las diligencias  ya investigadas --muchos de ellas archivadas por el propio juez o por la audiencia--, y criticar a todos los que estaban, o fueron implicados en esa instrucción que por entonces (2015) ya llevaba siete años de tortuosa tramitación. Aguirre  logró apaciguar --al menos eso pensaron en su juzgado--, a la audiencia de Barcelona que exigía menos demoras y más eficacia resolutiva al juzgado.

Aguirre pierde apoyos

Aguirre se dotó de un informe que le permitió demostrar (o aparentar) que si las indagaciones continuaban vivas era porque resultaba necesario que así fuera. Así lo sostenía la policía, y Aguirre tenía donde asirse y ganaba tiempo, su único aliado.

Al tiempo que los agentes entregaron ese informe, Aguirre daba una giro de tuerca y solicitó del DAO su concurso para investigar, tal y como adelantó Crónica Global, durante dos años, y es secreto, una de las piezas del caso Macedonia.

La brigada de Pino ha sido fulminada y Aguirre, pues, tiene un pilar menos al que agarrase.