Carla García, árbitra semiprofesional de fútbol en Barcelona, sobre su salario: Te podrías ir de los 400 a los 1.000 euros

Carla García, árbitra semiprofesional de fútbol en Barcelona, sobre su salario: "Te podrías ir de los 400 a los 1.000 euros" @carlaarbitra

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Carla García, árbitra semiprofesional de fútbol en Barcelona, sobre su salario: "Te podrías ir de los 400 a los 1.000 euros"

La joven reflexiona sobre su oficio sobre el terreno de juego y explica, entre otros detalles, los emolumentos que se reciben por cada trabajo, así como deja claro que cambia según la zona

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El mundo del arbitraje en el fútbol base y semiprofesional esconde realidades económicas muy diversas dependiendo de la geografía. Carla García, árbitra con experiencia en el sector, ha desgranado los detalles de su remuneración y el funcionamiento de esta profesión.

Según explica la joven, los ingresos mensuales de un árbitro no profesional están sujetos a múltiples variables. "Depende mucho de la zona; en Barcelona no cobramos lo mismo que a lo mejor en Madrid o en Mallorca", afirma con rotundidad.

Variabilidad en los ingresos mensuales

La cuantía final que percibe un colegiado a final de mes oscila significativamente según su disponibilidad y la categoría. "Un mes te podrías ir de los 400 a más de 1.000 euros", detalla García sobre las cifras que se manejan actualmente.

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Este rango salarial está directamente vinculado a la implicación personal de cada árbitro durante el fin de semana. "Depende de la cantidad de partidos que quieras hacer y de la categoría en la que estés", añade la protagonista.

El arbitraje como una pasión secundaria

Pese a las cifras mencionadas, para muchos jóvenes el arbitraje no se plantea inicialmente como una vía laboral principal. García lo tiene claro: "Me metí en el arbitraje y me lo tomo no como un trabajo, para mí es un hobby".

El amor por el deporte rey y la rutina física son los pilares que sostienen su actividad sobre el césped. "Me gusta mucho el fútbol y el hecho de entrenar, y además pues mira, ganas un extra", confiesa sobre este sobresueldo mensual.

Formación académica frente a la inestabilidad

La precariedad o falta de coberturas en niveles inferiores obliga a los colegiados a asegurar su futuro fuera del campo. García decidió compaginar el silbato con una carrera universitaria de Logística y Negocios Marítimos.

"Desde el primer momento tenía claro que quería tener estudios", explica la joven sobre su planificación vital. Esta decisión responde a la falta de protección social en caso de sufrir algún contratiempo físico durante un encuentro.

La desprotección ante las lesiones

Uno de los puntos más críticos que señala la árbitra es la ausencia de un salario base en las categorías modestas. "Si yo ahora mismo me lesiono, dejo de cobrar en el arbitraje", advierte García sobre su situación actual.

@sergi.exposito Cada partido es un paso más en su camino 💪🔥 @Carlaarbitra ¿Cuánto puede tardar Carla en llegar a Primera División? #RoadToPrimera #Arbitraje #Futbol #Arbitro #VAR ♬ sonido original - Sergi Expósito

Esta realidad solo cambia cuando se alcanza la élite del fútbol nacional, donde las condiciones laborales se profesionalizan. Solo en la Primera División Femenina o la Segunda masculina se accede a una cobertura mayor para el trabajador.

El salto a la élite profesional

Llegar a lo más alto es la única vía para obtener una red de seguridad económica estable en esta profesión. "Hasta que no llegas a lo más alto, no tienes un salario base donde si te lesionas sí que te cubre", subraya con firmeza.

Mientras tanto, miles de árbitros como Carla García siguen recorriendo los campos de Cataluña cada jornada. Su testimonio pone de relieve el esfuerzo de un colectivo que, por ahora, vive el fútbol entre la pasión y el sobresueldo.

Un futuro ligado al silbato

A pesar de los riesgos y la diferencia retributiva entre regiones, el arbitraje sigue siendo una escuela de valores. La joven barcelonesa representa a una generación que busca profesionalizar su pasión mientras se labra un futuro académico.

El debate sobre la unificación de criterios salariales en el arbitraje base sigue abierto en las federaciones. Mientras tanto, la vocación sigue siendo el principal motor para saltar al césped cada fin de semana en Barcelona.