El pueblo medieval rodeado de volcanes, Santa Pau CANVA
El pueblo medieval del siglo XII rodeado de volcanes y calles de piedra: tiene 500 habitantes, es plató de cine y sirve las mejores judías de España
En su término municipal se concentran al menos 13 de los más de cuarenta conos volcánicos de la zona
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La España de los volcanes no solo se encuentra en Canarias. La península conserva un patrimonio volcánico de enorme valor natural y paisajístico, con paisajes menos masificados y, en muchos casos, sorprendentes por su buena conservación.
En ese mapa destaca Santa Pau, una pequeña localidad de La Garrotxa (Girona), que combina historia medieval, relieve volcánico y una identidad gastronómica muy marcada.
Con poco más de 500 habitantes, Santa Pau se levanta en el corazón del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, uno de los espacios geológicos más singulares de Cataluña.
En su término municipal se concentran al menos 13 antiguos volcanes, dentro de un área que reúne más de cuarenta conos volcánicos. Todos están extinguidos, pero su presencia sigue definiendo el paisaje, la vegetación y la forma de entender este rincón del interior gerundense.
Tierra de volcanes
El municipio se encuentra rodeado por cerca de 40 volcanes, entre los que sobresalen el de Santa Margarida y el Croscat, dos de los más conocidos de la zona.
El primero es célebre por su cráter, en cuyo interior se alza una pequeña ermita románica, una imagen que resume bien la convivencia entre naturaleza e historia que caracteriza a esta parte de La Garrotxa.
Un bosque único
El segundo, por su perfil erosionado en forma de media luna, se considera el volcán más joven de la península y ofrece una de las estampas más reconocibles del parque.
A ese entorno volcánico se suma otro de los grandes tesoros del municipio: la Fageda d’en Jordà, un hayedo que crece sobre una colada de lava y que se ha convertido en uno de los paisajes más emblemáticos de Cataluña.
Calles de Santa Pau
Los senderos que atraviesan el parque permiten adentrarse en un paisaje cambiante, marcado por conos, cráteres y bosques de hayas y robles, junto a campos de cultivo de la zona.
Pero Santa Pau no solo llama la atención por lo que lo rodea, sino también por lo que conserva en su núcleo histórico.
Cómo es el pueblo
Su casco antiguo mantiene intacto un aire medieval que se percibe en las calles adoquinadas, las fachadas de piedra y la organización urbana del pueblo.
El conjunto transmite la sensación de haber viajado varios siglos atrás, una impresión que se intensifica al llegar a su castillo, levantado entre los siglos XIII y XIV sobre una cima, a los pies de la sierra de Finestres.
Una fortaleza protegida
La fortaleza domina el perfil del municipio y recuerda el peso estratégico que tuvo Santa Pau en época medieval.
Su belleza es tal que la localidad fue declarada conjunto histórico-artístico nacional en 1971, un reconocimiento que avala la preservación de su patrimonio.
Vista de Santa Pau
Entre los puntos más visitados figura la plaza Mayor, conocida como Firal dels Bous, un espacio porticado de gran armonía arquitectónica que fue, durante siglos, centro del comercio y de la vida pública.
Las casas señoriales que la rodean ayudan a entender la importancia que alcanzó el municipio en la Edad Media y el papel que desempeñó como punto de encuentro económico y social.
Qué ver
En el casco antiguo también destaca la iglesia de Santa María, un templo gótico del siglo XV con un campanario que se impone sobre el conjunto.
A ello se suman detalles arquitectónicos que aún sobreviven en forma de puertas, ventanas y portales antiguos, como el de Sant Antoni o el del Mar, vestigios de la trama urbana original que conservan el carácter histórico de la villa.
Fiestas y cine
Santa Pau ha sabido mantener, además, una identidad propia basada en la tranquilidad, la hospitalidad y la continuidad de sus tradiciones.
Durante el año celebra fiestas y eventos que refuerzan ese vínculo con el pasado, como la Feria de la Judía de Santa Pau o distintas actividades de ambiente medieval.
Imagen de Santa Pau en 'The Map That Leads to You' AYUNTAMIENTO DE SANTA PAU
Su belleza ha llegado a atraer incluso a la industria del cine, y no solo a la local. Esta pequeña localidad acogió, hace menos de un año, el rodaje de un éxito de Prime Video, El mapa que me lleva a ti.
Aquí, en las calles de Santa Pau, se rodó el final de la película de Lasse Hallström, director de las míticas Chocolat y Querido John, entre otras. El pueblo se convirtió en una gran fiesta para el colofón final del film.
Qué comer
No es casualidad: sus plazas, sus callejones y su estética medieval ofrecen un decorado natural muy atractivo, y la gente es tan abierta y respetuosa que todo lo hace sencillo.
También puede ser que el equipo viniera atraído por otra de las facetas más conocidas de Santa Pau: la gastronómica.
Butifarra con judías de Santa Pau CANVA
Este pequeño pueblo es conocido por sus judías, las famosas mongetes de Santa Pau. Se trata de una variedad de alubia blanca con denominación de origen protegida que se ha convertido en el producto más emblemático del municipio.
Junto a las judías, la oferta culinaria local incluye embutidos, quesos y otros elaborados artesanales que se pueden degustar en los restaurantes del pueblo o comprar en tiendas de proximidad.
Cómo llegar
Y, por último, otro de sus atractivos: su proximidad con las principales capitales catalanas. Girona queda a apenas 40 minutos. Se debe tomar la carretera C-66 y, una vez pasado Banyoles, continuar hacia Olot hasta enlazar con la carretera GI-524, que conduce directamente a Santa Pau.
Desde Barcelona es la misma ruta, solo que el trayecto empieza por la autopista AP-7 hasta la salida 6 hacia Banyoles, para continuar por la C-66. Es una hora y 45 minutos de viaje.