El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y los cinco ministros que más problemas le han causado: Óscar López, Fernando Grande-Marlaska, Mónica García, Yolanda Díaz y José Manuel Albares
Los cinco ministros que más problemas han generado a Sánchez: Mónica García entra en el podio
Tras Óscar Puente y Grande-Marlaska, la titular de Sanidad, que llegó al cargo como médica y referente de las mareas blancas, afronta ahora huelgas, peticiones de dimisión y la crisis de Ceuta, donde la sanidad depende directamente de su cartera
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Pedro Sánchez inició esta legislatura en noviembre de 2023 con un Gobierno de coalición en el que algunos ministros han logrado mantenerse alejados de las grandes crisis mientras otros se han convertido en focos recurrentes de desgaste político.
Atendiendo a la duración de los conflictos, su impacto social e institucional, las peticiones de dimisión y su capacidad para trasladar el problema directamente a la Moncloa, cinco nombres destacan por encima del resto: Óscar Puente, Fernando Grande-Marlaska, Mónica García, Yolanda Díaz y José Manuel Albares.
1. Óscar Puente: ferrocarril, crisis y máxima exposición
Óscar Puente ocupa el primer puesto por la combinación entre exposición pública, problemas ferroviarios, enfrentamiento político y la gravedad de algunos acontecimientos registrados durante su mandato.
Desde su llegada a Transportes ha mantenido una estrategia comunicativa muy personalista mientras se sucedían incidencias, retrasos y polémicas en Renfe, Adif y Cercanías. El accidente ferroviario de Adamuz, en enero de 2026, convirtió además la situación de la red en una crisis política de primer nivel y multiplicó las peticiones de responsabilidades.
El Congreso volvió a reprobar al ministro en febrero por el denominado "caos ferroviario". Por duración, impacto ciudadano y dimensión política, Puente sigue siendo uno de los principales focos de desgaste directo para Sánchez.
Óscar Puente, en rueda de prensa
2. Grande-Marlaska: inmigración, seguridad y crisis recurrentes
Fernando Grande-Marlaska acumula probablemente más controversias que ningún otro ministro de la etapa de Sánchez. Durante esta legislatura ha vuelto a afrontar conflictos con Policía Nacional y Guardia Civil, inmigración, fronteras y distintas polémicas internas en las Fuerzas de Seguridad.
Las protestas de policías y guardias civiles reclamando su dimisión, las tensiones alrededor de la UCO y distintos episodios en la cúpula policial han mantenido Interior sometido a una presión constante.
La crisis migratoria de Ceuta ha añadido ahora un nuevo frente. La gestión de las entradas, las devoluciones, el refuerzo policial y el choque institucional por sus comparecencias parlamentarias han vuelto a situar al ministro en el centro de una de las grandes crisis del Gobierno.
3. Mónica García: la médica enfrentada con los médicos
La gran subida del ranking corresponde a Mónica García. Llegó al Ministerio con una ventaja evidente: era médica anestesióloga y había construido buena parte de su trayectoria política defendiendo la sanidad pública. Casi tres años después, su principal problema político procede precisamente de su antigua profesión.
El conflicto por el Estatuto Marco ha desembocado en huelgas nacionales y movilizaciones de organizaciones médicas de prácticamente toda España. CESM, Sindicato Médico Andaluz, Metges de Catalunya, AMYTS, Sindicato Médico de Euskadi y O’MEGA han participado en una escalada que incluye críticas sobre guardias, jornadas, retribuciones, movilidad y representación profesional.
Las peticiones de dimisión se han multiplicado y el presidente de CESM llegó a elevar directamente la responsabilidad a La Moncloa al afirmar que el conflicto médico ya no era únicamente un problema de la ministra, sino del Gobierno de Sánchez.
A esta situación se suma ahora Ceuta, donde la sanidad depende directamente del INGESA y del Ministerio. Los médicos de la ciudad ya habían pedido en abril la dimisión de García por el deterioro del sistema. Tras la entrada masiva de inmigrantes, se han disparado las asistencias, se ha detectado un brote de gastroenteritis y casos de sarna y tuberculosis, y el presidente del Colegio de Médicos ha advertido de un "riesgo real de epidemia". Ese elemento coloca definitivamente a García en el podio: Ceuta es uno de los pocos territorios donde no puede atribuir la gestión sanitaria a un gobierno autonómico adversario.
La ministra de Sanidad, Mónica García, en una comparecencia pública
4. Yolanda Díaz: conflictos dentro y fuera del Gobierno
Yolanda Díaz ha generado un tipo de desgaste diferente. Puede exhibir acuerdos importantes en materia laboral, pero también ha protagonizado fuertes enfrentamientos con empresarios, socios parlamentarios y otros departamentos del propio Gobierno.
La reducción de la jornada a 37,5 horas fue el ejemplo más significativo. Trabajo pactó el proyecto con los sindicatos pero no con CEOE, mientras Díaz mantuvo discrepancias públicas con Economía. Finalmente, el Congreso tumbó la reforma, convirtiendo una de las grandes banderas de Sumar en una derrota parlamentaria para el Ejecutivo. Las fricciones entre Trabajo y Economía han continuado posteriormente alrededor del registro horario y otras medidas, convirtiendo a Díaz en una de las principales fuentes de tensión interna de la coalición.
5. Albares: Marruecos y una política exterior convertida en problema interno
José Manuel Albares completa el grupo. Su desgaste procede fundamentalmente de la política exterior, especialmente de Marruecos, el Sáhara, Israel y Gaza.
La actual crisis de Ceuta ha vuelto a colocar bajo examen la relación privilegiada del Gobierno con Rabat. España mantiene su estrategia de cooperación con Marruecos pese a las críticas políticas surgidas tras las entradas masivas, mientras Albares ha asumido públicamente la defensa de las devoluciones de quienes hayan entrado irregularmente.
La negativa de varios ministros, incluido Albares, a comparecer en las fechas fijadas por el Senado durante la crisis ceutí ha añadido además un choque institucional entre Gobierno y Cámara Alta.
El Ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, en el Cercle d'Economia de Barcelona
García, la contradicción más incómoda
Los cinco ministros plantean problemas diferentes. Puente concentra las crisis ferroviarias; Marlaska, seguridad e inmigración; Yolanda Díaz, los conflictos laborales y de coalición; y Albares, los frentes diplomáticos.
Pero el caso de Mónica García es probablemente el más paradójico. Llegó al Ministerio precisamente por su condición de médica y por haber hecho de la sanidad pública su gran bandera política. Ahora son los propios médicos quienes protagonizan huelgas contra su departamento, piden su dimisión y cuestionan su capacidad de negociación.
Ceuta completa la contradicción. Durante años García fiscalizó con dureza las sanidades gestionadas por otros gobiernos. En la ciudad autónoma, sin embargo, la responsabilidad administrativa termina directamente en INGESA y en su ministerio.
Por ello, aunque Puente y Marlaska acumulan todavía un desgaste superior por la gravedad y duración de sus respectivas crisis, Mónica García se ha convertido en 2026 en una de los tres ministros que más problemas de gestión están generando a Pedro Sánchez. Su principal debilidad política es precisamente la que debía ser su mayor fortaleza: llegó como la ministra que mejor conocía su sector y ha terminado convirtiendo a ese mismo sector en uno de los frentes más conflictivos del Gobierno.