El mirador de la Historia

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El mirador de la Historia: el rincón de Tarragona desde el que avistar las Terres de l’Ebre y la cruda realidad de la Guerra Civil

Este discreto y desconocido municipio asistió y sufrió las consecuencias de la Batalla del Ebro

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Normalmente, un mirador es un punto concreto de la geografía donde contemplar un bello paisaje. En cambio, hay otros que también son un balcón para contemplar la historia.

Un pequeño municipio de Tarragona, con tan solo tres letras y 559 habitantes censados, guarda este pequeño tesoro en Cataluña. Una atalaya no muy elevada que, sin embargo, permite mirar muy lejos.

Desde aquí, desde Bot, se contempla el hermoso paisaje de las Terres de l'Ebre, sí, pero también se ven y se tocan los recuerdos de una Guerra Civil que nunca más ha de volver a pasar.

El pueblo no es como Corbera d’Ebre, no está destruido por las bombas de las tropas franquistas. Lo que sí guarda es la memoria de unos tiempos sangrientos y una cruenta contienda, la Batalla del Ebro.

El lado franquista

A pesar de que en los libros de historia Bot no tenga el protagonismo que se merece, el municipio asistió y sufrió esa guerra. Curiosamente, no desde el lado republicano.

Bot fue parte del bando franquista y, a pesar de su reducido tamaño, nunca fue ocupado por el bando republicano. Eso no impidió que la guerra se sufriera igual.

El mirador

Basta acercarse al mirador de Sant Josep para saber un poquito más sobre lo que aquí sucedió. Este lugar tranquilo, en medio de Bot, invita a detenerse un momento.

Desde aquí se puede disfrutar de una vista amplia sobre el pueblo y su entorno: los viñedos, el valle del Canaletes y el relieve ondulado de las Terres de l’Ebre. Aunque no solo.

En este tranquilo lugar, también se puede leer y entender aquello que pasó no muy lejos, hace menos de 100 años: una de las etapas más duras de la historia de España.

Los plafones informativos instalados en el mirador explican aquello que se ve y lo que el tiempo y algunos parecen ocultar. Porque Bot y su entorno no son solo un hermoso lugar, fueron también escenario del enfrentamiento decisivo y más sangriento de la Guerra Civil, la Batalla del Ebro.

La batalla del Ebro

Como bien comentan los libros de Historia, en 1938, la Terra Alta se convirtió en uno de los principales escenarios de la ofensiva republicana para frenar el avance franquista.

Bot quedó atrapado entre líneas, muy cerca de zonas de combate como Gandesa, Corbera d’Ebre o la sierra de Pàndols.

Refugios

Siempre desde el bando franquista, durante meses, el pueblo vivió bajo la amenaza constante de la artillería y la aviación. La población civil sufrió evacuaciones, destrucción de viviendas y una escasez extrema de alimentos.

Muchos vecinos tuvieron que refugiarse en masías, cuevas o pueblos cercanos, mientras el frente se estabilizaba a pocos kilómetros.

Casco urbano de Bot

Casco urbano de Bot Wikipedia

El paisaje que hoy se observa desde Sant Josep, bellísimo, fue entonces un territorio militarizado, atravesado por trincheras, caminos de suministros y posiciones de observación. Las elevaciones alrededor de Bot permitían controlar visualmente el valle y los movimientos de tropas.

Durante la guerra, estos puntos altos eran esenciales para la vigilancia y la comunicación entre unidades. Desde aquí se podía seguir la evolución del frente y anticipar ataques, algo vital en un conflicto donde la superioridad aérea y artillera resultó decisiva.

Vistas a la Historia

Hoy, esa misma panorámica sirve para entender la dimensión territorial de la batalla. Aquí se ven las distancias entre pueblos, la orografía y los escenarios de la larga y devastadora Batalla del Ebro.

El pueblo quedó marcado por esa contienda. Eran del bando ganador, sí, pero, tras la derrota republicana en el Ebro, Bot, como toda España, quedó marcado por las consecuencias de la guerra y la posterior represión franquista.

Como en muchos municipios de la Terra Alta, la posguerra fue sinónimo de pobreza, silencio y miedo. El recuerdo del conflicto se transmitió durante décadas de forma oral, dentro de las casas, lejos del espacio público.

No fue hasta finales del siglo XX y principios del XXI cuando el territorio empezó a recuperar y señalizar estos espacios históricos. Y aquí, en el mirador de Sant Josep, empezó este proceso de restauración de la memoria.

Qué ver en Bot

No es el único. El ayuntamiento se ha propuesto señalizar todos los rincones donde la Guerra Civil dejó su huella.

El consistorio se ha propuesto crear un pequeño itinerario que va del casco antiguo al cementerio, pasando por la antigua estación. Espacios que quedarán señalizados, como en su día estuvieron marcados.

Un espacio de memoria

Esta vez, por eso, se quiere recordar. No para vivir el dolor, sino para evitar que se sucedan cosas similares.

Así, diversos paneles informativos como los que hay en el mirador de Sant Josep se van a repartir por todos estos puntos, que se podrán recorrer y recordar.