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Primeras planas

Arde Torra y así son los chicos de la gasolina

El presidente de la Generalitat está solo y es incapaz de reconducir la situación, coincide la prensa. Retrato de los violentos: la generación del 'procés'. El comodín de la Guardia Civil

18.10.2019 09:48 h.
12 min

 

Torra es un guiñapo, juguete roto, presidente de cera, esférico marmolillo, individuo derrotado, abandonado y arrojado al contenedor del fuego. Hasta la CUP que dio el visto bueno indispensable para su nombramiento pide ahora su dimisión. El hombre ha hecho lo que ha podido, resistió como gato panza arriba 48 horas sin condenar la destrucción de Roma y hasta utilizó el comodín de un nuevo 1-O como fin de fiesta de la legislatura, pero ya está amortizado, kaputt

La comparecencia en el Parlament certificó que Torra está condenado, solo y descangallado. Lo mejor que le puede pasar es que lo inhabiliten rápido por la bobada de la pancarta y le dejen irse tranquilo a una torre de la Costa Brava con su pensión de expresidente y su proyecto de memorias.

La prensa es unánime. Torra está aislado, despoblado de sí mismo incluso, triste figura con caspa en las solapas capaz de negar el auxilio a una embarazada. "Quim Torra se queda solo en su intento de celebrar otra consulta", dice El País. "Torra se queda solo con su promesa de un nuevo referéndum", abunda La Vanguardia. "Torra se queda solo en un Govern fracturado", certifica El Periódico. Los suyos son los más crueles. Albert Batet, el portavoz de Junts per Catalunya (JxCat), ni le mira a la cara. Sergi Sabrià, vocero de ERC, eleva el labio superior en señal de desprecio mientras dice que eso del nuevo referéndum es una patraña, otra más de ese misil extraviado. 

En El Nacional, José Antich escribe a modo de epitafio: "Va comparèixer aquest dijous el president de la Generalitat, Quim Torra, davant del ple del Parlament per donar resposta a la sentència del Tribunal Suprem, amb una alta expectació política i un exigu crèdit dels membres del seu Govern i de la majoria independentista de la Cambra i, després de mitja hora a l'estrada, el seu balanç no podia ser més desolador. Cap grup parlamentari, tampoc el seu, Junts per Catalunya, no es va alinear amb l'única proposta que va deixar a sobre de la taula: un nou referèndum d'independència aquesta legislatura. JxCAT i Esquerra, els dos socis de l'Executiu, van prendre pública distància d'una forma gairebé immisericordiosa; la CUP no s'ho va prendre seriosament; i tota l'oposició, des dels comuns al PP, passant pel PSC i Cs, li van demanar obertament la dimissió. El discurs, potser, més transcendent de la legislatura, ja que es tractava de portar al Parlament la resposta del Govern a les injustes sentències, va acabar en divisió, males cares i retrets. Tot un nyap".

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Hablando de todo y de Torra, Joaquín Luna dice en La Vanguardia que las hordas torrefactan el paseo de Gràcia y Raúl del Pozo retrata al presidente catalán en El Mundo: "Algún día se dirá: hasta aquí llegó el tsunami de las esquinas flameantes en la revuelta de los retretes donde el máximo representante del Estado en la región se puso al frente de los encapuchados. Torra, el Nerón sin pose imperial pero más racista, participa en las marchas del brazo de aquel lehendakari que ya está en las alcantarillas de la historia. Siguen las hogueras y las pedradas".

Por si no fuera suficiente, menudean las informaciones sobre las amistades peligrosas de Torra, esos CDR seguidos por la Guardia Civil por orden de la Audiencia Nacional. En El Confidencial escriben al respecto Beatriz Parera y José María Olmo: "Tres veces en una sola tarde. Un enlace de los comités de defensa de la república (CDR) contactó con Quim Torra en tres ocasiones durante unas pocas horas, según los pinchazos detectados en el marco de la investigación a los detenidos en la operación Judas. La intervención telefónica, casual en el marco del operativo que se saldó con siete presos preventivos por integración en organización terrorista y estragos, fue apartada por tratarse de un aforado y no corresponder a los fines de la investigación, informan fuentes del caso a El Confidencial. (...) En las conversaciones, los agentes escucharon cómo una mujer explicaba al 'president' detalles de sus planes contra determinadas infraestructuras, principalmente carreteras. Reclamaba al máximo cargo de la Generalitat apoyo institucional para garantizar cortes que pensaban llevar a cabo durante la operación salida de la pasada Semana Santa".

Pobre Torra. Esa manía de hablar con todo el mundo de lo que venían siendo los suyos...

Cuarta noche de revuelta juvenil en Mongolia (Los Ilegales). La extrema derecha del brazo en alto y cara al sol se suma a la rave nocturna. Un supuesto antifascista recibe una brutal paliza a manos y patas de una banda de ultras. En devolución de la visita, ultras del otro extremo apalean a un presunto facha. A la prensa de filiación independentista no le da tiempo de recoger esta última agresión, seguramente por la huelga patriótica que comenzó a las doce de la noche.

elindependiente

¿Hasta cuándo durará esto? En El Independiente apuntan que hasta las elecciones del 10-N. Escribe Antonio Salvador: "La Consellería de Interior, el departamento de la Generalitat del que dependen los Mossos d’Esquadra, contempla el escenario de que pueda alargarse hasta las elecciones generales del próximo 10-N la tensión que se vive en Cataluña tras conocerse la sentencia del procés. (...) Los cuerpos policiales tienen cada vez más claro que los responsables de los disturbios llevan meses preparando los actos de sabotaje y que están perfectamente coordinados y adiestrados para la guerrilla urbana. Como botón de muestra, las fuentes consultadas señalan que se ha intervenido material del que lanzan a mossos y policías nacionales en portales de edificios, lo que demuestra planificación y no precisamente improvisación".

¿Quiénes son los que se enfrentan a la madera? ¿Infiltrados? No parece, según las variadas informaciones al respecto. En El Diario Pol Pareja entrevista a algunos de los jóvenes gladiadores estelados: ""Lo que no puedes hacer es echarle madera al fuego y luego extrañarte porque está ardiendo". Así respondía este jueves uno de los participantes en los disturbios que se han extendido en Barcelona y otros puntos de Catalunya durante la última semana. Tiene 21 años y reconoce que es independentista, pero explica que el grupo con el que va a las manifestaciones cuenta con perfiles de todo tipo. "A muchos ni siquiera les importa la política y no han votado en su vida", resume. "Pero la gente está cabreada". (...) "Hemos crecido con el procés y el 1-O", explica un universitario de 19 años del barrio de la Sagrera, que se declara independentista. "Llevamos muchos años aguantándonos, haciendo caso a los mayores y ya hemos visto para qué ha servido: están todos en la cárcel". Según este joven, mucha gente de su entorno consideraba que las protestas pacíficas que llevaba a cabo el independentismo no servían de nada, pero se reprimían porque lanzar una sola piedra estaba muy mal visto en las manifestaciones del procés. "Poco a poco esto ha cambiado y ahora se ha roto el tabú", asegura. "Ya nadie te increpa por romper cosas"".

También El País se fija en los violentos. Escriben Jesús García y Rebeca Carranco: "“¿Infiltrado? Mi hijo es un chico normal, estudia educación especial, trabaja por las tardes en la Diputación... y tiene la habitación hecha un desastre”, explica Núria a las puertas del juzgado de guardia. Está nerviosa. No sabe si verá a su hijo en unos minutos o irá a visitarlo a la cárcel. Oriol, de 19 años, es uno de los dos detenidos el martes a mediodía en Barcelona por tratar de impedir la salida de Albert Rivera de un acto en Barcelona. “No ha hecho nada. Últimamente está más metido en manifestaciones... Yo también”, tercia el padre".

Otro párrafo anota la descripción de los que han ingresado en prisión: "Los detenidos son una pequeña muestra de laboratorio que permite saber quién está detrás de los altercados que han hecho arder Barcelona. De los cuatro encarcelados, por ejemplo, tres son chicos y uno chica. Nacieron y viven en Cataluña. Son todos jóvenes (entre 18 y 20 años) y estudiantes. Y sobre todo: no tienen antecedentes. Son desconocidos para la policía y, por su corta edad, carecen de una trayectoria de militancia. Pero simpatizan con el independentismo. Muchos se sienten “frustrados por la república fallida”, subrayan fuentes policiales. También coinciden en su rechazo a la “represión” policial. Los cuatro encarcelados, de hecho, lanzaron piedras y lesionaron a antidisturbios la noche del martes; tres de ellos iban tapados con pasamontañas".

Hoy, huelga. Quinta jornada de alegre destrucción de la economía. Total, qué más da, ya es viernes.

18 de octubre, santoral: Lucas evangelista.