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Sergi Santamaría, candidato del PP por Girona

Santamaría: "El PP anduvo tal vez falto de coraje democrático para detener el golpe"

El cabeza de lista del PP por Girona es penalista de profesión y sostiene que las defensas políticas en el Tribunal Supremo en la causa del 'procés' son "un error garrafal"

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Sergi Santamaría es el cabeza de lista del Partido Popular en Girona. Penalista de profesión, cree que la defensa llamada política que desempeñan algunos de los letrados en la causa del procés en el Tribunal Supremo es un "error garrafal". Por lo que respecta a las elecciones de este domingo, se muestra optimista: cree que su formación remontará y obtendrá mejores resultados que en los últimos comicios. 

--Pregunta. Antes de hablar de su candidatura. Como abogado penalista, ¿qué opina de las defensas llamadas políticas que están haciendo algunos abogados en el juicio al procés en el Tribunal Supremo?

--Respuesta. Que se trata de un error garrafal que sólo puede perjudicar seriamente a sus clientes porque fundar la estrategia de defensa en consideraciones de orden político provoca perder la oportunidad de desvirtuar la prueba de cargo que a lo largo de las sesiones del plenario han ido obteniendo las acusaciones personadas.

--También ha hecho mención a que el recurso a Estrasbugo está condenado al fracaso. ¿Es por cómo Marchena está llevando el proceso? ¿Que en términos de procedimiento no se están vulnerando los derechos de los encausados? 

--En efecto, el presidente del tribunal está garantizando con total rectitud e imparcialidad los derechos fundamentales de los acusados hasta el punto de haberles permitido con una generosidad excesiva que se adentraran en explicaciones que nada tienen que ver con los hechos objeto de acusación. Y los interrogatorios de los abogados de la defensa, a veces insustanciales para la causa, sólo se han visto afectados por el carácter impertinente, sugestivo o capcioso de algunas de sus preguntas. Por tanto, el TEDH poco o nada tendrá que objetar a la actuación del tribunal en materia de posible vulneración de derechos humanos.

--Hace dos días hemos visto que la Audiencia Nacional ha absuelto a Sandro Rosell. Después de dos años de prisión preventiva. ¿Podría pasar algo similar con los dirigentes nacionalistas y Cuixart y Sánchez?

--En Derecho hacer comparaciones siempre es un ejercicio arriesgado porque nunca hay dos casos iguales. Lo cierto es que en el caso de Sandro Rosell el tribunal ha reconocido que la defensa ha logrado sembrar la “duda razonable” acerca de la culpabilidad del acusado y por mor del principio in dubio pro reo no ha tenido más remedio que dictar sentencia absolutoria. La causa por rebelión, sedición y otros delitos en lo que afecta a Cuixart y Sánchez en la intervención que ambos tuvieron en el departamento de Economía el 20 de septiembre de 2017, liderando y manejando el acoso, la coacción y la obstrucción a la justicia me sugiere una dificultad excesiva para pretender que el tribunal enjuiciador pueda albergar serias dudas sobre la participación de estos procesados en los hechos y su consiguiente calificación jurídica.

--Han declarado en el Supremo tres exconsellers que se fueron antes del 1-O y precisamente por ello no están encausados. Imagino que conocerá alguno de ellos. ¿Por qué les resulta tan difícil decir públicamente que se fueron porque no estaban de acuerdo con romper la legalidad? ¿Por qué cuesta tanto desde el nacionalismo hacer autocrítica?

--Porque siguen sin asumir las graves responsabilidades políticas que contrajeron durante años de desvarío paralizados ahora por el miedo de reconocer que engañaron a sus seguidores. No harán autocrítica para no ser tachados de botiflers, de traidores a la causa, de cooperadores necesarios del desastre económico y social provocado en Cataluña. Mientras no asuman su culpa y digan la verdad de lo que hicieron resultará muy difícil devolver la paz social. Yo estuve allí, les advertimos de las consecuencias, hicieron oídos sordos y después de todo eso siguen empeñados en ocultar su ilegítimo proceder.

--El nacionalismo debe hacer autocrítica. ¿Cree que el PP debe disculparse por algo con respecto a cómo ha afrontado el procés secesionista?

--El PP anduvo tal vez falto de coraje democrático y de determinación para detener el golpe. Yo, modestamente, desde el escaño lo advertí en época temprana, en octubre de 2013, antes de la consulta del 9 de noviembre de 2014. Esgrimí en la tribuna del Parlament el mecanismo de protección constitucional contenido en el artículo 155 de la Carta Magna, en defensa de los intereses generales de todos los españoles. Si en algo pecamos fue en retrasarlo en exceso y en perseguir un consenso con el PSOE y Ciudadanos que resultó infructuoso por las limitaciones de su alcance que exigieron los socialistas, siempre prestos a la connivencia con el nacionalismo por puro afán de poder, y por el espurio interés partidario que abanderó Ciudadanos. Se demostró insuficiente y sólo sirvió para que los de Rivera nos desplazaran de la Cámara con 36 diputados ineficaces como hemos visto para restaurar la democracia en Cataluña.

--Usted es el cabeza de lista por Girona del PP. ¿Espera que PP remonte respecto a las últimas elecciones? Algunos compañeros de su partido, como Enric Millo, explican que la convivencia en algunos puntos de Cataluña, como Girona, se ha roto. ¿Cómo le tratan por Girona?

--Estoy convencido tras una intensa campaña de que vamos a romper los pronósticos y vamos a conseguir representación parlamentaria por Girona. Mi percepción es la de una importante decepción con el papel desempeñado por Ciudadanos ante la deserción de sus líderes en Cataluña, cansados según han reconocido de hacer frente al separatismo. Sin embargo, nosotros estamos decididos a seguir dando la cara en defensa del pacto de convivencia y concordia constitucional sin que nada ni nadie nos vaya a hacer abandonar nuestro propósito en defensa de la libertad, la igualdad y la solidaridad entre españoles. Por lo demás, en efecto la convivencia se ha roto en Cataluña y sólo desde el arrinconamiento democrático del separatismo podremos recuperarla en paz y armonía. Yo mismo sufro el rechazo de personas que conociéndome desde hace tiempo, por mi militancia y representación política, me han retirado el saludo o incluso cambian de acera para evitar tener que hacerlo. Es muy triste que esa muestra de intolerancia se haya extendido tan intensamente por pensar diferente y defender la Constitución como norma de convivencia. Espero que recapaciten y vuelvan a la senda democrática por el bien de Cataluña.

--¿Qué razón le daría a su potencial electorado para votar al PP en lugar de Ciudadanos?

Creo haberla avanzado anteriormente, Ciudadanos ha arrojado la toalla en Cataluña a pesar del caudal de apoyos que recibió el 21 de diciembre de 2017. Albert Rivera diseñó una estrategia que se ha demostrado fallida para sustituir también al PP en toda España y ha fracasado. En lugar de buscar una alianza del constitucionalismo en Cataluña para restaurar la democracia, aquí se empeñó en silenciarnos como si fuéramos una fuerza residual. Es un error mayúsculo del que no parecen rectificar. Yo mismo le propuse a Inés Arrimadas un pacto para presentar una lista conjunta en provincias como Girona en la que la división del voto es letal para el constitucionalismo y recibí la callada por respuesta. El propio Pablo Casado también lo hizo y Rivera esperó a que estuviera cerrado el plazo a fin de presentar listas conjuntas rechazándolo, para a continuación decir que quería pactar con nosotros. No todo vale en política y menos ante la difícil situación que vivimos en Cataluña. Primero España y luego tu partido. Albert Rivera ha invertido los términos.

--¿Me podría hablar de las medidas principales que debería tomar su partido para terminar con el 'procés' secesionista?

Básicamente garantizar la vigencia de la Constitución protegiéndola de los ataques sistemáticos de los líderes separatistas y eso pasa por un catálogo de medidas amplias que van desde la recuperación del artículo 155 hasta la intervención financiera de la Generalitat para impedir la propaganda independentista dentro y fuera de España. El control de la Policía autonómica si no acata los mandatos judiciales y sus responsables actúan como policía política, y la fundamental que afecta al ámbito educativo, impidiendo el adoctrinamiento escolar, revisando la cualificación profesional de sus docentes, instaurando el español como lengua vehicular junto al catalán y erradicando la contaminación medioambiental y política que los plásticos amarillos han provocado en nuestra tierra. La neutralidad de las instituciones públicas debe ser salvaguardada siempre y quien no la cumpla debe asumir las consecuencias penales que se deriven tras incumplir los requerimientos.

--¿Apelar tan habitualmente al artículo 155 como hace Casado, desvirtúa ese artículo de la Constitución?

--En absoluto, es tan legítimo y democrático como el artículo 2 o el artículo 14 de la Constitución. El interés en demonizarlo es mezquino e interesado porque si algo demostró al menos su tibia aplicación fue que los servicios públicos esenciales de los catalanes siguieron funcionando y los responsables del golpe al Estado fueron destituidos. Cuanto más y mejor se aplique la Constitución más libres e iguales seremos todos los españoles. Quien pretenda eliminarla recibirá la respuesta sólida del Estado de derecho. Lo estamos viendo estos días en el Tribunal Supremo.

--Es muy probable que ningún partido pueda gobernar en solitario. ¿Cuál es para usted el mejor escenario de pactos postelectorales?

--El de un pacto de centro derecha liderado por el Partido Popular y para ello es decisivo que en Girona seamos capaces de concentrar el voto en nuestra formación evitando que los separatistas y sus socios socialistas y comunistas nos dejen sin representación. España se juega su futuro el próximo domingo y de la altura de miras y responsabilidad de los votantes dependerá que sorteemos el desastre que supondría un gobierno Sanchezstein. Sólo el liderazgo que el Partido Popular ostenta en toda España puede conjurar el peligro y en Girona pasa por la obtención de al menos un escaño que defienda la Constitución como lo hacemos nosotros.