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Jordi Puigneró, vicepresidente del Govern, en una reunión bilateral con ministros del Gobierno / EP

Puigneró reivindica que “sin JxCat en la mesa de diálogo no se acabará el conflicto catalán”

El vicepresidente defiende que han sido leales con Aragonès y le acusa de mentir respecto a la necesidad que los participantes en el diálogo fueran del Govern

5 min

El vicepresidente del Govern, Jordi Puigneró, ha reivindicado la importancia de su partido en la negociación entre el Estado y la Generalitat para buscar una salida a la crisis política de Cataluña, crisis de convivencia entre catalanes tal y como se defiende desde Moncloa. “Si alguien se piensa que este conflicto entre Cataluña y España se podrá resolver sin la participación de JxCat, va mal encaminado”, ha manifestado tras la decisión del presidente catalán, Pere Aragonès, de dejarles fuera de la primera reunión al nombrar a tres negociadores que no forman parte del Ejecutivo catalán. Hecho que ha abierto la enésima crisis entre socios de legislatura, la más grave hasta la fecha ya que los republicanos les acusan de desleales tanto con el proyecto político compartido como con el presidente de la Generalitat. El postconvergente ha defendido que su partido ha cumplido en todo momento con lo pactado en “el acuerdo de de legislatura firmado con ERC” en lo que respecta a los participantes en la mesa de diálogo.

JxCat anunció ayer que enviaría a Puigneró, a la líder del partido en el Congreso, Miriam Nogueras, y a los políticos indultados por el Gobierno Jordi Sànchez y Jordi Turull. Por ello, el vicepresident han asegurado que han sido “leales a Aragonès”. Ha ido un paso más allá al acusarle de mentir al asegurar que existía un acuerdo verbal sobre la necesidad de que las negociaciones se mantuvieran "de Govern a Gobierno", es decir, sin que participaran en ellas miembros de los partidos que no se sientan en el Consejo Ejecutivo. El vicepresidente ha reconocido la existencia de "conversaciones" en este sentido, pero sin que se llegase a un pacto en firme. 

48 horas antes: ni orden del día, ni confirmación de Sánchez

Puigneró, en la línea de escepticismo sobre el resultado real de este espacio de diálogo bilateral, ha criticado que 48 horas antes de la celebración de la mesa del diálogo no sabían “ni la orden del día, ni cuándo será, ni si vendrá Pedro Sánchez”. Esta última incógnita fue despejadas por el presidente del Gobierno en una entrevista en TVE el lunes por la tarde. Manifestó que, tal y como exigían los neoconvergentes, se desplazaría hasta Barcelona para abrir esta debate sobre el problema de convivencia que reconoce que existe entre catalanes. 

De hecho, la mesa de diálogo se inaugurará con un encuentro entre los dos presidentes. Se espera que allí se pacten las grandes líneas maestras del debate y que después se entre en su concreción. Las partes ya han avisado de que nadie espere resultados a corto plazo. De entrada, los puntos de partida están muy distanciados. Los republicanos asisten con la demanda de una amnistía a todos los que tienen causas abiertas relacionadas con la declaración de independencia unilateral simbólica de 2017, incluso altercados, y la necesidad de convocar un referéndum de autodeterminación. Por la parte estatal, PSOE y Unidas Podemos ofrecen reformular la financiación en Cataluña y avanzar en el traspaso de competencias y el autogobierno. 

Culpas a Aragonès

JxCat no participará en la apertura de la mesa. Aragonès les ha dejado la mano tendida para presentar una nueva lista de negociadores, pero el secretario general de la formación, Jordi Sànchez, ha declinado modificarla. Puigneró relata que su partido fue consciente de que solo los miembros del Govern podían participar en la mesa de diálogo durante la comparecencia de prensa del presidente catalán. 

"Hemos tenido muchas excusas para decir que no vamos, pero hemos decidido seguir y ser leales a Aragonès y al pacto de legislatura", ha asegurado. Incluso ha recriminado a ERC que "vete a dos personas tan honorables como son Jordi Turull y Jordi Sànchez”. "Es muy feo", ha concluído. A diferencia de otros políticos de su partido, Puigneró ha evitado culpar a Madrid de las discrepancias entre los socios en el Govern.