Puigdemont vaciará el PDeCAT tras la sentencia del Palau

El núcleo de dirigentes que apoya al expresidente defenderá Junts per Catalunya como una nueva fórmula política y da por finiquitado al PDeCAT

Carles Puigdemont (c) junto a Elsa Artadi (2-i), los diputados Jordi Cabrafiga (i) y Albert Batet (2-d), y el portavoz Eduard Pujol / EFE
16.01.2018 00:00 h.
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Llegó. La sentencia del caso del Palau de la Música se daba por amortizada. Pero llega justo cuando el expresidente Carles Puigdemont considera que debe acelerar y vaciar el PDeCAT, una criatura política incapaz de impulsar un proyecto propio. Puigdemont considera que esa sentencia no le corresponde ni le debe afectar en lo más mínimo, y el núcleo de dirigentes que le da apoyo apuestan con total determinación en hacer de Junts per Catalunya una formación que aglutine un amplio espectro ideológico, dentro del soberanismo. ¿Convergència, PDeCAT? Connais pas, afirma Puigdemont.

Todo responde a cómo Puigdemont ha logrado 34 diputados, por encima de Esquerra Republicana, cuando en las encuestas de los últimos meses, de cara a posibles elecciones, que se concretaron el pasado 21-D, el PDeCAT no pasaba, en el mejor de los casos, de los 20 escaños. ¿De quién será ese grupo parlamentario, y cómo reorienta ahora el PDeCAT su futuro, tras una sentencia que constata que, de hecho, sigue siendo heredera de Convergència, con dirigentes como Jordi Turull o Josep Rull, colaboradores directos de Artur Mas durante años?

Los fieles de Puigdemont

Eso es lo que plantea el grupo de dirigentes que rodean a Puigdemont. Algunos, claro, proceden de la exCDC, pero otros se han incorporado en los últimos meses y han tomado el mando. Se trata de nombres como Jaume Clotet, periodista, que ha trabajado codo con codo con Puigdemont en el Palau de la Generalitat; Eduard Pujol, cada vez con mayor ascendente, exdirector de RAC1, la emisora líder en Cataluña, propiedad del Grupo Godó; Elsa Artadi, economista, que catapultó el exconsejero de Economía, Andreu Mas-Colell, a la administración autonómica, y que ha logrado la máxima confianza de Puigdemont; Josep Rius, exjefe de gabinete de Puigdemont; Aurora Madaula, historiadora con grandes dotes comunicativas, y pareja de Agustí Colomines, y el mismo Colomines, historiador, colaborador estrecho de Artur Mas y ahora de Puigdemont, impulsor intelectual de un proyecto que aspira a ser hegemónico en Cataluña.

La lista de Puigdemont, de hecho, fue confeccionada en gran medida con la ayuda de Colomines. Y el hecho es que de los 34 diputados, el PDeCAT sólo tiene un claro ascendente, porque son del partido, sobre un total de 14. ¿Puede haber una ruptura?

Mas y el movimiento histórico en Cataluña

La pugna cobrará intensidad en las próximas semanas, en función de cómo se accede y con qué fórmula al deseo de Puigdemont de ser investido desde Bruselas. Si bien el PDeCAT se reservó la presidencia del grupo parlamentario y gestionar los ingresos económicos, eso ahora no está tan claro. El núcleo del expresidente pide participar, porque, pregunta a la dirección del PDeCAT, que lidera Marta Pascal, ¿quién ha posibilitado llegar hasta los 34 escaños?

Con la sentencia del Palau esa distancia será mayor, según apuntan las fuentes consultadas. Sin embargo, el PDeCAT dispone de la implantación territorial. Es la fuerza política con más alcaldías y peso en las ciudades pequeñas y medianas de Cataluña. Y se dispone a preparar las elecciones municipales de 2019, aunque sea con el nombre de Junts per….en función de cada localidad. ¿Pero quién dirigirá la estructura central?

La supervivencia del PDeCAT

En el momento en el que Artur Mas desgranaba su mensaje, para anunciar su dimisión como presidente del PDeCAT, el pasado miércoles, anticipándose a la sentencia de este lunes, Agustí Colomines afirmaba en su cuenta de Twitter que Mas no había entendido el momento histórico que vive Catalunya, y que el PDeCAT “sólo puede ser una parte” de Junts per Catalunya, que se organizará como un gran movimiento de masas, al estilo, de hecho, de lo que hizo Jordi Pujol con Convergència en sus inicios. Un movimiento que está adquiriendo un cariz populista, transversal, y de carácter caudillista.

Pase lo que pase con Puigdemont, todos esos nombres incorporados en la lista de Junts per Catalunya no desean responder a los dictados del PDeCAT. Están para otra cosa. Por ello, y pese a esa sentencia que ha vuelto a romper los esquemas de los exconvergentes, cuando Artur Mas ya lideraba el partido, el PDeCAT deberá mover ficha cuando antes. Le va su propia supervivencia.

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