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Quim Torra en una imagen de archivo / GOVERN

Nissan Japón rehúsa hablar con Torra

El 'president' se siente "menospreciado" por la compañía y se niega a reconocer como interlocutor válido al directivo de la marca en Europa

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Cabreo monumental de Quim Torra con la cúpula de Nissan a escala internacional. El presidente de la Generalitat ha cargado tintas contra la compañía después de revelar que, desde el Govern, han intentado ponerse en contacto con los directivos de Nissan Japón, la sede de la multinacional, y han obtenido el silencio como respuesta.

Pero no queda ahí la tensa relación entre el Ejecutivo catalán y la empresa automovilística: Torra ha asegurado que el Govern no reconocerá como interlocutor válido al representante de Nissan en Europa --que es, en realidad, quien debe centralizar las relaciones institucionales en el territorio--. ¿A qué se debe esta decisión? Según el president, a que desde esta rama empresarial han "engañado y menospreciado" al Govern. 

Gestión del cierre de Nissan

Tras el anuncio en el que se hacía oficial el cierre de las plantas de Nissan en Barcelona a finales de año, la Administración, patronales y sindicatos se han conjurado para tratar de revertir la decisión tomada por la compañía japonesa. Y el Govern, en lugar de facilitar la comunicación con la cúpula directiva de la empresa a escama europea, ve esencial que el diálogo se realice directamente con la central mundial. 

"No atenderemos ni nos pondremos en contacto con el representante de Nissan Europa", ha declarado el neoconvergente en una entrevista en Catalunya Ràdio: "No le reconocemos". Torra culpa a los altos directivos de la región de la falta de información respecto al cese de la actividad en Cataluña y exige conocer los detalles que han llevado a la compañía a tomar tal decisión. 

Años sin inversión

Torra insiste en que mantener la producción de Nissan en Barcelona es "viable" para la compañía, a pesar de las pérdidas reflejadas en los últimos ejercicios. Y todo ello sin destacar la falta de inversión pública en el sector industrial, uno de los aspectos que más críticas ha alzado por parte de los trabajadores. 

Makoto Uchida, CEO de la multinacional, reconoció que el cierre de Barcelona era una decisión "muy difícil" tomada como resultado de "un extenso estudio para mitigar el exceso de capacidad de producción y mejorar la competitividad general". Torra no está satisfecho con las palabras y exige conocer el informe en el que se basa la compañía. "Que justifiquen por qué la empresa no es viable y que lo hagan con cifras", ha insistido.