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Jerôme Ferret, profesor de Sociología en la Universidad de Toulouse, ha estudiado la violencia y los movimientos sociales de España / CG

“El nacionalismo catalán ha favorecido el radicalismo islámico”

El profesor de sociología de la Universidad de Toulouse, Jérôme Ferret, asegura que "ni las instituciones ni los académicos se han tomado en serio" los conflictos en la comunidad musulmana de Cataluña

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La identidad catalana y los estereotipos sobre los radicalismos religiosos son una combinación explosiva que puede cambiar la percepción de los jóvenes musulmanes sobre un nacionalismo supuestamente integrador. Así lo advierte Jérôme Ferret, profesor de Sociología en la Universidad de Toulouse e investigador asociado en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (CADIS-EHESS-CNRS, París), tras los atentados de Barcelona y Cambrils. Ferret, experto en el análisis de la violencia y los movimientos sociales, aconseja cambiar el actual discurso nacionalista catalán para hacer frente a ese nuevo desafío cultural que representa la inmigración musulmana.

Este sociólogo francés vivió durante varios años en Cataluña para analizar la alta concentración de inmigración musulmana en el barrio de Ca n’Anglada de Terrassa (Barcelona). “Noté que nadie se tomaba en serio el problema de la transformación de la violencia en España. Ni instituciones ni académicos”, afirma. En su libro Crisis social, movimientos y sociedad en España hoy (Sibirana), Ferret recuerda que, en 2011, Wikileaks publicó telegramas diplomáticos del embajador de los Estados Unidos en Madrid, en los que se presentaba a España y sobre todo a Cataluña como un foco importante de islamismo radical en Europa.

mezquita terrassa

La mezquita de Terrassa / CG

“Muchos discursos evocan la amenaza islámica como violencia terrorista o como violencia potencial, o aluden al riesgo de penetración de valores extranjeros en el cuerpo social español o catalán”, explica Ferret. En este sentido, advierte de que “ese debate sobre la identidad catalana, el aumento del radicalismo religioso y los posibles estereotipos que generan, provocan reacciones en los jóvenes inmigrados".

"Cuanto más artificial les parece a estos chicos el discurso de la integración", sigue, "más se distancian de esa identidad o incluso pueden volverse contra ella. Es entonces cuando el catalanismo puede suscitar reticencias, puede ser percibido como algo encerrado en sí mismo, que desprecia a esos jóvenes y solo favorece a quienes están mejor situados en la jerarquía social”. Surge así el "rechazo a ese nacionalismo que hasta ese momento era percibido como integrador y abierto”.

"Raíces internacionales y locales"

El profesor de sociología recuerda que “cuando en 2009 empecé mi trabajo de campo en Terrassa noté que nadie estaba realmente interesado en este problema aquí en Cataluña. Ni las instituciones locales ni las académicas. Incluso propuse un artículo al diario El País pero lo rechazaron argumentando que éste es un problema que tienen en Francia, pero no aquí”.

musulmanes por la paz

Manifestación de musulmanes en favor de la paza / CG

Sobre las causas de la radicalización de los jóvenes musulmanes que han nacido o crecido en Cataluña, indica que “hay raíces globales e internacionales. Todos los expertos hablan de la influencia de Estado Islámico en estos jóvenes y definen Cataluña como territorio peligroso. Algunos think tanks de Madrid han aprovechado esa circunstancia para hacer un discurso ideológico contra Cataluña. Pero nadie habla de las raíces locales, históricas e íntimas de esta radicalización, un proceso mucho mas complejo que las viejas categorias de la violencia política”.

Los jóvenes implicados en los atentados de Barcelona y Cambrils o el imán de Ripoll, considerado como el ideólogo de los ataques, “no han caído del cielo. Vivían en Cataluña, en un territorio particular, remoto, abandonado, sin control social. Estoy hablando de Ripoll, pero podría hablar de Salt, Terrassa, El Vendrell o Sabadell, donde ocurrieron enfrentamientos racistas en la década de 1990”.

“En Cataluña no hay guetos”

Ferret afirma que “no podemos hablar de guetos en Cataluña. En las zonas urbanas no hay tanta estigmatización o deshumanización como en Francia. Aunque haya conflictos, no hay una violencia recurrente y el origen de la inmigración es diferente”. Añade que la "radicalización religiosa en su forma actual no es sólo un problema de guetos. Es un fenómeno más amplio que afecta a jóvenes, musulmanes o neo convertidos de una manera más compleja y más eléctrica. En Cataluña, este fenómeno fue subestimado”.

Esta violencia latente “fluctúa sin fijarse en un registro definitivo. Se puede inscribir en el terreno de las pequeñas violencias, los insultos o los desprecios, para luego desplazarse a una violencia entendida en clave religiosa que se nutre de una nueva modernidad, excluyente en lo interior y globalizada en lo exterior”. Por eso el "discurso nacionalista tradicional en Cataluña tiene que buscar una nueva identidad que corresponda a este nuevo desafío cultural en lugar de caer en una definición pura de su identidad”.